
Por: Elizabeth Alvarado García
Es al intentar comprender el lenguaje artístico que nos topamos con retos importantes. Las herramientas a nuestro alcance, en ocasiones, son insuficientes, carecemos de recursos imaginativos y de habilidades en el habla para empatar el mensaje artístico con nuestra comprensión del mismo. Nuestra cotidianidad se congela ante la visión de un artista, el presente se prolonga indefinidamente a su voluntad. La realidad que compartimos con otros seres se transforma ante las interpretaciones de su ingenio y, aunque compartimos estructuras mentales que la naturaleza diseñó, existe un grado pequeño de misticismo que no se proporcionó en las mismas cantidades. Éste es el caso que nos atraviesa cuando escuchamos “cajas de sueños”.
Guardar, almacenar, alojar son verbos que cotidianamente relacionamos con cajas. Zapatos, lápices, colores, hilos, pinturas, tela, pinceles, focos, acuarelas, cobijas, plumas, papeles, esferas, comida, lápices y muchos objetos más que pueden estar dentro de ellas, pero pocas veces pensamos en sueños. Los sueños no son objetos. ¡Vaya complicación que nos atraviesa! me explico:
Según la RAE
Caja: Del lat. Capsa. 1. f. Recipiente que, cubierto con una tapa suelta o unida a la parte principal, sirve para guardar o transportar en él algo.
Sueños: Del lat. Somnus. 1. Acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes. 2. Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse.
Sí seguimos la línea de conceptos, una caja puede almacenar o guardar “algo”, entendemos “algo” como una realidad indeterminada y los sueños son “una cosa que carece de realidad” se representa en la fantasía de alguien, entonces, ¿cómo es que Marbella Melo pone sueños en pequeñas cajas de madera?
Una persona siente, vive y recuerda un sueño. Una persona no comparte las mismas características de una caja, una caja no puede generar y/o tener un sueño. Sólo en la obra de Marbella, en el lenguaje de la artista, es posible otorgarle la capacidad de contener lo intangible, lo fugaz y místico de un sueño. Hablamos de cajas misteriosas que poseen cualidades únicas, cajas que contienen fantasía, sueños, momentos.
Cada caja es un momento específico en la vida de Marbella, un recuerdo que marcó su vida o le llevó a la reflexión de situaciones distópicas que rompieron su cotidianeidad. La muerte violenta que ha arrebatado la vida a cientos de mujeres en el estado, la búsqueda de oportunidades, la incertidumbre, la magia de las tradiciones, las lecturas que marcaron su interpretación del mundo, el descanso, el amor, la libertad y la habilidad de reinventarse a sí misma luego de la pérdida son sucesos que ella representa y almacena en cajas.
La habilidad de Marbella Melo para recrear momentos mediante el arte objeto y ensambles permite que la duración de los mismos se prolongue sin medida en el tiempo y faculta a los observadores a introducirse en la fantasía de su pensamiento. Ahora, depende de cada uno interpretar, valorar y guardar lo que estas cajas de sueños almacenan en su interior.