
DANIELA ALBARRÁN
Pocos inicios de novelas son tan memorables como el de La excepción, de la escritora islandesa Auður Ava Ólafsdóttir: “Mi marido lo repite de nuevo y esta vez lo oigo con claridad. —Perdona, pero lo amo. Tú serás la última mujer de mi vida”. Al leer esa frase, mi mente no pudo procesar de inmediato lo que estaba diciendo. ¿Cómo que «la última mujer de mi vida»? Al escuchar esa frase, uno podría pensar en algo romántico. Sin embargo, al prestar atención, tanto la lectora como la protagonista de la historia se dan cuenta de que antes de esa frase hay otra: “perdona, pero lo amo”. De repente, llega un shock, porque al comenzar a leer este texto, no sabía de qué iba, no había leído ninguna reseña y no tenía idea de qué trataba.
“Tú serás la última mujer en mi vida” es una frase contundente y confusa que sólo significa una cosa: María, la protagonista de esta historia, será la última mujer en la vida de su marido Flóki porque él es homosexual y ya tiene otra pareja. Como si el destino no fuera lo suficientemente perverso, el amante de Flóki se llama también Flóki.
Partiendo de esta premisa, que es tanto un shock como maravillosa, se desarrolla un hilo narrativo desde la perspectiva de María, quien busca entender lo que le sucedió a su “matrimonio perfecto” con el hombre con quien ha vivido 11 años, con quien tiene dos hijos y planeaba adoptar a una niña; el hombre con quien comparte su cama, quien le regaló flores apenas un día antes, quien conoce su talla y le obsequia hermosos vestidos florales.
Tras bambalinas de esta primera historia, que es impactante en primera instancia, encontramos a la vecina de María, Perla, una escritora de ficción que intenta esclarecer la historia de María y Flóki a través de preguntas precisas y conversaciones que nos hacen pensar que Perla quizá es la creadora de la historia de María, una mise en abyme apenas perceptible y casi insospechada. Una estructura quizá no compleja, pero con la intención de reflexionar sobre cómo se construyen las novelas.
El título, La excepción, es claro para esta historia, pues María es la única mujer con quien estará Flóki. Curiosamente, Flóki nunca se comporta como una excepción, sino como un hombre que sólo ve por sus intereses personales y sexuales, sin importarle haber dejado a su esposa con dos niños pequeños, sin preguntarse si comen o duermen, y haciendo lo mínimo por ellos y su madre. Un hombre que abandona a su familia para crear una nueva con un amante, y aquí no importa el género del amante, sino cómo un hombre puede abandonar a sus hijos en medio de una tormenta emocional entre su madre y su padre.
La excepción es un viaje sin retorno a una separación, a la bifurcación de un amor que extrañamente existió, pero también una invitación a cuestionarse sobre las relaciones que sostenemos. ¿Realmente conocemos a quienes dicen amarnos, a quienes amamos cotidianamente? ¿Qué es lo que sostiene una relación sexo-afectiva?
Gran novela, leer a Auður es prácticamente garantía. Su prosa es digerible, pero bien escrita, y destaco el ambiente, ya que si ella es experta en algo, es en crear atmósferas que nos permiten conectar a través de una geografía lejanísima, como es Reikiavik.