
Me llamo Oscar Alberto Alcázar Díaz. Soy egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, estudié ahí cuatro años y medio, desde el 2020 hasta el 2024. Acabo de salir hace ocho o nueve meses. Ahorita me dedico más a la gráfica y a la pintura. Afortunadamente, he estado en varias becas, como la de la CEIBA Gráfica del 2024 en litografía. Ahora me dedico a la pintura, el grabado y específicamente al linóleo.
EL MECHERO: ¿Cuánto tiempo tienes dedicándote al arte visual en general?
OSCAR ALCÁZAR: En general, desde que empecé la carrera, en el 2020, hace unos cinco años. Pero profesionalmente, yo creo que desde el 2023, que es cuando empecé a ver mis piezas y a decir: «Esto ya es algo un poco más profesional».
Entonces, igual empecé a moverme, a vender y a hacer otro tipo de cuestiones como becas y concursos. Así que, profesionalmente, llevo unos dos o tres años.
EL MECHERO:¿Cómo fue que llegaste al arte gráfico? ¿Tuviste algunas pretensiones de niño? ¿Calaste con otras áreas?
OSCAR ALCÁZAR: Antes de entrar a la carrera no conocía lo que era la gráfica. Sabía algo de pintura, pero tampoco pintaba, sólo sabía dibujar. En tercer semestre de la universidad, tuve grabado en metal, pero como fue en pandemia, no me salió tan chido. Dije: «No, esto no es para mí, ya no quiero esto». Y la maestra me reprobó.
Entonces, tuve que recursar la materia, pero ya en presencial. Ahí hice mis piezas y todo el show. La maestra me dijo: «Tienes buen trabajo, quiero invitarte a hacer una carpeta con los mejores trabajos de la universidad». Y yo dije: «¡A la madre! Entonces no estoy tan mal».
El ánimo de esa maestra, Carla Saldívar, me ayudó a investigar, a intentar y a probar diferentes materiales en el grabado. Me encantó. Gracias a su apoyo, me enfoqué en la gráfica.
EL MECHERO: ¿Cómo es que llegas aquí al taller La Reliquia?
OSCAR ALCÁZAR: Conocí al director, el maestro Luis Nieto, en la Ciudad de México. Expusimos en una galería que se llama La Galería Callejera, que se pone en el mercado de La Lagunilla. Ahí expuse con él y lo conocí por dos o tres días. Luego, tuve un congreso de artes en la universidad aquí en Zacatecas, y él me recibió en su casa. Estuvimos cotorreando una semana y agarramos buena amistad. Me cae muy bien, somos buenos amigos.
A finales del año pasado, me llama y me dice: «Máster, voy a abrir una galería, un taller, y quiero invitarte a que des un taller de lo que tú quieras». Yo le dije: «¿Algo que tenga que ver con la gráfica o lo que sea?». Y él respondió: «Ármate lo que tú quieras».
Entonces, decidí un taller de dibujo figurativo gestual, para soltar la mano y mejorar el dibujo. Le dije: «Va, ¿cuándo nos vemos?». Me dijo: «En marzo». Me recibió aquí en su casa, me hospedó. La cooperación del taller fue voluntaria, un fomento para los artistas emergentes o personas que quieren aprender. Un apoyo para ellos, que no implique mucho dinero, sino apoyar. Me gustó la idea y aquí estamos.
EL MECHERO: ¿Cómo es tu perspectiva desde el otro lado? Me refiero a que nos platicas de la importancia que tuvieron tus maestros en tu trabajo. Ahora que tú eres el tallerista, ¿cuál es tu perspectiva?
OSCAR ALCÁZAR: Como profesor, tienes muchas responsabilidades. Es inspirar, inspirar, inspirar. Mostrar que se pueden hacer muchas cosas, presentar las posibilidades infinitas que hay y dar seguimiento a los alumnos. Llevo poquito tiempo dando clases, como dos años, pero me gusta estar al pendiente de mis estudiantes: «¿Cómo vas? ¿En qué te apoyo?».
El maestro Humberto Valdés también fue un gran apoyo para mí. Nos conocimos en Querétaro y me llevó hasta la Ciudad de México, y luego aquí a Zacatecas. Me presentó artistas contemporáneos, museos y otras experiencias que me abrieron la mente, las ideas.
EL MECHERO: Cuéntanos sobre la obra que tienes expuesta en La Reliquia.
OSCAR ALCÁZAR: Es toda gráfica y trata sobre la vida: somos lo que vemos, lo que consumimos, lo que vivimos. Tú no viviste lo mismo que yo y eso nos constituye a cada uno como individuos. Tengo piezas sobre mi familia: mi abuela, mi abuelo, mi madre, mis perros… porque de ellos aprendo y por ellos soy.
Por ejemplo, yo no conocí a mi abuela, pero mi madre relaciona muchas conductas que yo tengo con mi abuela y mi abuelo, pero son personas que yo no conocí; entonces, son cosas que se heredan sin que uno sepa y somos ese cúmulo, embudo, de amores, de historias, horrores, cosas malas y buenas que pasaron en la vida de nuestros antepasados que ahora nos constituyen a nosotros también sin siquiera saberlo: lo que es la vida. También tengo a maestros que no conocí, como Saturnino Herrán o Per Anderson (a quien afortunadamente sí llegué a conocer), y que han hecho cosas increíbles en la historia del arte de México. Me enseñan sin que los haya conocido personalmente.
Tengo también referencias a la muerte en mi obra. Por ejemplo, hay una pieza titulada Aceptación y liberación, donde aparecen dos cráneos: uno representa la aceptación y el otro la liberación. La idea es que, cuando te acercas tanto a la muerte y eres consciente de que todo va a terminar, terminas aceptando la vida tal como es.
No importa si me pasa algo malo o bueno, porque solo va a pasar. No siempre ocurren cosas buenas: alguien más fallecerá, no nos darán alguna beca, tal vez hoy no tengamos para comer, o quizá nos ganemos una bienal, no sé. Así es la vida, y no hay que verla de mala manera. Hay una frase que me gusta mucho: La vida es como es, no como debería de ser. Mi obra también trata un poco sobre eso.
EL MECHERO: ¿Qué proyectos vienen después de tu estancia en este taller?
OSCAR ALCÁZAR: De hecho, acabo de abrir una galería-taller en Cadereyta, Querétaro, donde planeo impartir talleres de pintura, dibujo y probablemente grabado, en cuanto consiga un tórculo.
Por ahora, el objetivo es acercar el arte a mi pueblo, porque ahí prácticamente no existe este tipo de espacios. Hay un centro cultural, sí, pero no se organizan exposiciones, la gráfica no se ve, la pintura menos, y el dibujo apenas está presente en actividades para niños pequeños. La idea de este taller-galería es ofrecer una opción a los jóvenes que están por terminar la secundaria o la preparatoria y que no saben qué estudiar. Mostrarles que el arte puede ser una posibilidad, que quizá puedan vivir de ello, o simplemente dedicarle tiempo, como sucede con la música u otras disciplinas artísticas.
Yo pasé por lo mismo. Cuando decidí estudiar artes visuales, no sabía con quién acercarme. Si alguien quiere estudiar contaduría, tal vez tenga un familiar contador que le explique cómo funciona la carrera y en qué puede trabajar, pero en el arte… ¿a quién le preguntas? Por eso quiero ser esa persona que yo necesité en su momento. Es una responsabilidad que siento con mi comunidad.
Así que ese es el plan a futuro: consolidar este espacio, que ya abrió el 8 de marzo, conseguir los materiales y, sobre todo, lograr que la gente se interese y participe. La dirección es Guadalupe Victoria #3, esquina con Juárez.
EL MECHERO: ¿Algo que quieras agregar para los lectores de El Mechero?
OSCAR ALCÁZAR: No, pues la mayoría de los lectores están en Zacatecas, ¿no? Pues que vengan a La Reliquia, que es un espacio muy importante. Además de que es prácticamente gratuito —solo piden cooperación voluntaria, 20, 50 pesos, lo que cada quien pueda dar—, aquí vienen personas muy talentosas y dedicadas a lo que hacen. Es una oportunidad imperdible, la verdad. La Reliquia es un lugar magnífico.
EL MECHERO: ¿Dónde pueden contactarte si están interesados en tu obra?
OSCAR ALCÁZAR: Tengo Instagram: @os_alcazar.
Fotografías: Karen Salazar Mar