
Bienvenido a la exposición que germina tras el taller de Dibujo Gestual llevado a cabo en La Reliquia, dirigido por el artista Oscar Alcázar, reconociéndolo por ser un alquimista de ausencias y a sus obras como un acto de resistencia contra el olvido, la tiranía de lo efímero, contra el silencio que amenaza con tragarse los nombres, ofreciendo más preguntas que respuestas. ¿Dónde termina el legado y comienza el plagio de la memoria? ¿Cómo se graba el aire que dejó un beso? ¿Qué pesa más: el mármol o el legado de los muertos?
En su universo el gesto es el último lenguaje que no traiciona, el arte no inmortaliza, sólo presta espejos a los que vendrán a buscarse en nuestras ruinas.
En esta exposición Alcázar nos muestra los diálogos en la intervención de un alma colectiva, capturando no sólo formas sino latidos, mapas de un territorio donde lo íntimo y compartido se funden, siendo un espejo en dos direcciones donde se refleja tanto al artista que enseña como a los cómplices que aprendieron.
Llévate este fragmento, recordando que el arte no se posee, se habita. Cierra los ojos, escucha las líneas que susurran un nombre. No toques a los fantasmas, que ellos ya están tocándonos a nosotros.