
Entrega 1.
Definir la “escritura” es por demás una tarea compleja. No es únicamente la interacción de grafías o la representación de ideas, conceptos, movimientos o sentidos, en pos de un mensaje. Su sólo ejercicio plantea la posibilidad de crear, construir, analizar o deconstruir mundos (im)posibles. También, es menester destacar que, en el acto de escribir, hay también el desarrollo de aprendizajes, tanto para el posible lector, como en sí el mismo escritor que determina incentivar y plasmar, podría decirse que hasta la eternidad, sus pensamientos. En Aprendizaje Basado en Letras, partiremos del oficio de escritura –desarrollado fundamentalmente por futuros docentes o en profesionalización– como acto de aprendizaje. Ofreceremos testimonios que formalizaron saberes, como parte de un proceso recursivo, los cuales trascienden a un objetivo general de un espacio áulico. En suma, buscaremos integrar los vestigios de la interacción entre los saberes, las disciplinas, la enseñanza, la historia, la literatura y el aprendizaje.
S. L.
DIEGO VLADIMIR JARAMILLO DELGADO
Hablar de Ramón López Velarde supone referirse a uno de los poetas mayores de la Literatura en México, como lo han señalado críticos y escritores como Octavio Paz, al describirlo como un poeta que hace la provincia universal (Paz, 1956). Su poesía refleja una profunda conexión con las raíces culturales mexicanas y una cosmovisión que combina elementos religiosos, eróticos y patrióticos.
La obra de López Velarde, como señala Emmanuel Carballo (1965), se encuentra en la fugacidad del instante y la eternidad de los símbolos. Este carácter universal y atemporal lo convierte en un poeta por excelencia que eleva la belleza y la religiosidad con un estilo único, vigente hasta nuestros días. Aunque, como menciona Octavio Paz (1965) en su obra Cuadrivio: “su muerte prematura interrumpió su creación precisamente en el momento en que tendía a convertirse en una contemplación amorosa de la realidad” (p. 69); lo que es realmente lamentable por todo aquello que la muerte le impidió escribir.
López Velarde nació en Jerez, Zacatecas, el 15 de junio de 1888, inminente personaje jerezano que sigue desempeñando un papel significativo a partir de sus publicaciones y hasta el día de hoy. Su poesía en general, escasa, pero a la vez compleja, después de un exorbitante periodo de incomprensión social, ha logrado entre nosotros una resonancia y una persistencia que no han obtenido otras obras.
En este texto se presentará un breve análisis del poema “Tus dientes”, que está en Zozobra (puede leerse en: López Velarde, 2025, https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/zozobra-poemas/html/18050c03-c5dc-4c2a-a9b9-9a1ca0ab0dd4_3.html#I_19_). El poema se compone de 7 estrofas que, en conjunto, logra 32 versos alejandrinos (de 14 sílabas con hemistiquios de 7 sílabas o de 6 y 8 respectivamente), los cuales son emblemáticos del modernismo. Asimismo, se puede observar que contiene versos blancos, los cuales son aquellos que no riman dentro de una composición en la que los versos restantes sí lo hacen, aunque mantienen una métrica regular a la del resto de la obra en cuestión. Es importante mencionar que pueden encontrarse rimas tanto consonantes como asonantes.
“El amor es su tema”; con estas palabras, Octavio Paz (1965, p. 91) resume lo que López Velarde realiza en su obra: las dos obras que logra publicar, están regidos por distintas figuras de mujer. Aunado a lo anterior, en cuanto al fondo de esta obra, pude observar que se trata de una composición profundamente simbólica y reflexiva. En “Tus dientes”, López Velarde enaltece un rasgo físico que muchos valoramos o desearíamos poseer, y la manera en que lo exalta, a través de un lenguaje poético cuidadosamente elaborado, lo convierte en una obra atractiva y cautivadora en varios niveles.
Nuestro autor toma en este caso un rasgo físico y busca enaltecerlo. Más allá de la descripción física que realiza, este rasgo se convierte en una metáfora de lo inmaculado, lo divino y representan la perfección estética que el poeta ve en su musa, los cuales son rasgos representativos de su época. Bien lo dice Octavio Paz, “López Velarde quiere obligar a las cosas, por medio de la metáfora, a volver sobre sí mismas para que sean lo que realmente son”. (1965, p. 83). Es así como, a pesar de utilizar un detalle tan simple como los dientes, pueden convertirse en un elemento central gracias al uso de figuras retóricas por parte del autor, donde, a través de una observación minuciosa de un aspecto del cuerpo, no sólo exalta la belleza física, sino que convierte esa clave en un reflejo de pureza, frescura y perfección.
Por ello, la clave del texto es, sin duda, tal rasgo físico, ya que es representado como un símbolo de blancura y pureza, lo que puede interpretarse como una metáfora de la inocencia del alma de la persona a quien se dirige. Según estudios sobre la obra de Ramón López Velarde, como los realizados por Emmanuel Carballo (1965), el poeta se caracteriza por emplear elementos cotidianos para expresar ideas más profundas y trascendentes. En este caso, los dientes de la amada representan un recurso simbólico que alude tanto a lo espiritual como a lo corporal. Además, el poema contiene matices eróticos, aunque expresados con gran sutileza. Esto es característico de López Velarde, quien, como señala Octavio Paz (1956), integra lo sacro y lo profano. A través de la exaltación de los dientes, el poeta despliega un lenguaje que podría sugerir el deseo, envuelto en una atmósfera de admiración y respeto.
Por ejemplo, el uso de imágenes como «pulcro y nimio litoral», o donde «navegan las sonrisas,» evoca una sensualidad en la que los dientes y la sonrisa se convierten en un objeto de profunda contemplación y deseo. Por último, López Velarde introduce la idea de la im-permanencia, pues más allá de que se contempla la belleza pura de los dientes como un reflejo de eternidad, al mismo tiempo, hay una conciencia melancólica de que esa perfección es efímera, y que tarde o temprano, con el paso del tiempo, no será la misma.
“Tus dientes” puede relacionarse con Rubén Darío, quien por ejemplo en “Venus”exalta al arquetipo de la belleza perfecta, como una diosa sensual, con una carga erótica evidente, y su descripción busca capturar la perfección corporal, por lo que el erotismo adquiere cierto protagonismo. Darío sigue el ideal clásico de la belleza desnuda y lo combina con una sensualidad exuberante, propia del modernismo, que busca provocar una sensación estética intensa en el lector.
También, con Leopoldo Lugones se observa la dualidad “Eros y Thanatos” o el amor y la muerte, pues explora la tensión entre el deseo y la muerte. Aunque López Velarde se inclina más hacia una visión melancólica del deseo, donde la belleza es un consuelo momentáneo ante la inevitable decadencia, en “Historia de mi muerte” Lugones lleva esta tensión al extremo, planteando el amor como una experiencia que, en su culminación, implica la autodestrucción. Esta dualidad entre Eros (amor) y Thanatos (muerte) es una constante dentro de dicha época.
Finalmente, se puede decir que “Tus dientes” es un testimonio de cómo transformó lo aparentemente trivial en un símbolo universal de belleza y trascendencia, al mismo tiempo que refleja las tensiones entre lo efímero y lo eterno. López Velarde supo fusionar lo erótico con lo sacro, lo eterno con lo efímero, y lo individual con lo colectivo, dejando una marca indeleble que lo consolida como una figura clave en la transición hacia la modernidad literaria en México. Tal como lo afirmó Phillips (1962): “López Velarde deja honda huella en la lírica contemporánea […], y abre nuevos horizontes después de la liquidación del modernismo” (p. 22). Su poesía continúa siendo un terreno fértil para la interpretación y el análisis, demostrando que su legado sigue vivo en las letras mexicanas y en quienes se adentran en el universo simbólico de su obra.
Referencias
Carballo, E. (1965). Protagonistas de la literatura mexicana. Ciudad de México: Porrúa.
López Velarde, R. (16/03/2024). Zozobra. Madrid: Cervantes Virtual, https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/zozobra-poemas/html/.
Paz, O. (1956). El arco y la lira. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica
__________. (1965). Cuadrivio. Barcelona: Joaquín Mortiz.
Phillips, A. W. (1962). Ramón López Velarde: el poeta y el prosista. Ciudad de México: Instituto Nacional de Bellas Artes.