
JORGE L. CASTAÑEDA
Al interior de las Instituciones Formadoras de Docentes (IFD) como parte de las Instituciones de Educación Superior, uno de los trayectos formativos que se desarrollan con especial énfasis es el de Práctica profesional y saber pedagógico, espacio que incorpora el desarrollo de prácticas de observación y docentes que, dicho sea de paso, históricamente a través de los planes de estudio se ha desarrollado con la intención de consolidar la formación de maestras y maestros que, en los posterior, se habrán de desempeñar como profesores en educación obligatoria, integrada ésta por preescolar, primaria, secundaria y media superior.
La observación y práctica docente representa el eje central de la formación del estudiantado en donde se pronuncia el seguimiento de la formación del profesorado en el que se desarrollan experiencias al interior de escuelas de educación obligatoria con la intención de mostrar los saberes pedagógicos y disciplinares que han desarrollado en la IFD; resulta de gran relevancia subrayar que como parte de un proceso formativo, la experiencia del practicante manifiesta diferencias del primer semestre al octavo, tiempo que curricularmente se le asigna a una de las dieciocho licenciaturas que se ofrecen desde el plan de estudios 2022.
El seguimiento que se da durante este proceso formativo varía dado que existen múltiples factores que influyen en el desarrollo de este espacio curricular en el que, desde una perspectiva ideal, se pretende la articulación de los contenidos trabajados en otros de los cursos desde una perspectiva horizontal y vertical, pertenecientes a los campos formativos: fundamentos de la educación, bases teóricas y metodológicas de la práctica, formación pedagógica, didáctica e interdisciplinar y lenguas, lenguajes y tecnologías digitales; de manera que se gestione un escenario en el que se generen experiencias de aprendizajes interdisciplinarios que trasciendan en el saber y saber hacer del estudiantado que se encuentra en formación.
Con la idea de ilustrar esta dinámica articuladora de saberes que involucre la movilización de conceptos, teorías, métodos, procedimientos y técnicas, es menester contemplar que para el docente titular de los cursos del trayecto que involucra la observación y al práctica docente, desde el punto de vista de quien suscribe se deben contemplar como necesarios al menos tres aspectos: el primero tiene que ver con la comunicación permanente al interior de los espacios de academia que permita un diálogo continuo en torno al proceso desarrollado y los propósitos del curso que se esté desarrollando, seguido de establecer una estrategia de valoración del desempeño en la observación y práctica docente del estudiantado y, finalmente, concebir el proceso formativo como un espacio que exige el acompañamiento detenido en términos académicos y administrativos.
Para el desarrollo de los cursos, resulta trascendente que el docente titular comunique con claridad a la academia el proceso que ha definido y que suele tener relación con las características del estudiantado que conforma el grupo de determinado semestre, es decir, cómo plantea el cumplimiento de los propósitos del curso, así como la estrategia de evaluación que se desarrollará. Como parte de la evaluación, se contempla la manera en la que se valorará el desempeño docente que permita la identificación de fortalezas y debilidades que sirvan como líneas de trabajo grupal e individual en la fortalecimiento de la práctica docente; finalmente, como parte del proceso se encuentran implícitos procesos administrativos que son fundamentales en la consolidación académica, entre los que destacan, la gestión de escuelas en donde se permita la realización de prácticas, la solicitud de oficios y la organización del acompañamiento por parte del equipo académico que conforma el programa educativo, entre otras. ¡Hasta la próxima!