
Fotografía destacada extraída de FB: @Renata Libertad Ávila Valadez
LUCIANA LOERA
Una imagen puede ser testigo, eco y denuncia. La fotografía, más que un registro, es un acto de memoria, un punto de encuentro entre quien mira y lo mirado. En Mujeres que Luchan, las lentes de siete fotógrafas zacatecanas —Nancy García, Nallely de León, Anahí Encina, Flor Castañeda, Alejandra Mtz., Esther Consuegra y Jesse Mireles— capturan la persistencia, la rabia, la esperanza y la determinación de quienes han hecho de la lucha un camino, de la resistencia un lenguaje y de la justicia una demanda irrenunciable.
Aquí, la lucha no es un concepto abstracto, sino una presencia tangible. Se manifiesta en las marchas que toman las calles, en los rostros que desafían el miedo, en las búsquedas incansables de quienes se niegan a olvidar. La exposición, albergada en el vestíbulo del Congreso del Estado de Zacatecas, nos enfrenta a historias que a menudo se relegan a los márgenes, a las esquinas del silencio. Nos obliga a mirar aquello que incomoda, pero también lo que inspira: el gesto de una madre que no cesa en su búsqueda, la multitud que alza la voz en un solo clamor, la mujer que transforma el espacio que habita.
Cada fotografía es un territorio de resistencia, un fragmento de verdad en una sociedad que aún lucha por reconocer las múltiples formas en que las mujeres transforman su entorno. No hay aquí una mirada única ni un discurso uniforme, sino un coro de voces visuales que interrogan y desestabilizan, que narran desde la experiencia y el compromiso.
Desde el fotoperiodismo hasta la fotografía documental y artística, las obras expuestas nos recuerdan que la imagen no es neutral: implica una postura, un riesgo y una decisión. Las autoras de esta muestra han elegido mirar de frente y compartirnos esas miradas. A través de ellas, entendemos que la lucha de las mujeres no ocurre solo en los grandes gestos, sino en cada acto de dignidad cotidiana.
Mujeres que Luchan no es solo una exposición; es un llamado a sostener la mirada, a no apartarla ante las historias que demandan ser contadas. Aquí, cada imagen es una grieta en el silencio, un recordatorio de que la resistencia sigue latiendo en cada esquina, en cada paso, en cada mujer que se niega a ser borrada.
Fotografías: Alberto Avendaño