
{"eId":"196177699520697","CameraPosition":2}
DORALI ABARCA
La Bestia es una obra que nos sumerge en una exploración profunda y a la vez desconcertante del amor, el deseo y las contradicciones que los habitan. Con una narrativa que combina sensibilidad y crudeza, nos enfrenta a dos paralelos: amar la música y tocarla con la entrega que el sentimiento exige. Ambos actos se convierten en metáforas del amor: uno como emoción pura y traspuesta, el otro como acción y sensibilidad que lo concreta.
Esta propuesta reflexiona sobre el amor en distintas épocas. Desde el romanticismo idealizado de quienes buscaban compañía para no enfrentarse a la soledad, hasta los hombres maduros que esperaban a la “mujer correcta”, la cinta nos lleva al 2014, un año en que las relaciones comienzan a transformarse. Aquí, el amor se convierte en un juego de superficialidad y desinterés: hombres que necesitan compañía para llenar un vacío y mujeres que prefieren la independencia a perderse en un noviazgo que consume. ¿Es esto comedia, drama o terror? El espectador queda atrapado entre las risas incómodas y el reconocimiento doloroso.
Finalmente, el título, La Bestia, cobra sentido. Los protagonistas enfrentan sus propios miedos, esa bestia interna que los devora, esperando la eternidad para destrozarse nuevamente. En un juego cruel y hermoso, su miedo y su amor se funden, recordándonos que amar implica siempre un riesgo: exponerse, quebrarse y, a veces, reconstruirse.
La obra no da respuestas, pero sí plantea preguntas urgentes sobre cómo amamos, qué deseamos y si realmente sabemos lo que queremos. Una película que, entre acordes de música y pulsaciones del alma, nos desafía a enfrentarnos a nuestras propias bestias internas.