
OTHNIEL RUIZ
La Toxina Botulínica (TBA) se ha visto recientemente añadida como tratamiento en la consulta odontológica y médica sobre todo con fines estéticos; sin embargo, su uso en medicina y odontología no es algo nuevo: ha sido implementada con anterioridad en pacientes con capacidades diferentes con presencia de distonías musculares focales, ya que la TBA actúa disminuyendo la sobrecarga muscular inhibiendo la segregación y acumulación de acetilcolina en el músculo y evitando así las distonías focales.
Se conocen siete diferentes tipos de TBA, aunque sólo cuatro están disponibles para tratamientos médicos y su uso es exclusivo por médicos calificados, ya que esta toxina presenta un componente neurotóxico, que, aunque muy seguro, se debe administrar y supervisar cualquier reacción adversa por profesionales certificados.
La TBA en odontología ha sido administrada satisfactoriamente para tratar pacientes con bruxismo severo, el cual es una enfermedad de origen multifactorial que debe ser revisada bajo un diagnóstico clínico adecuado y trabajo multidisciplinario. El bruxismo consiste en una afección por excesiva tensión muscular que resulta en daños a los órganos dentarios y a la articulación temporomandibular. Otros tratamientos en los que la TBA ha presentado resultados favorables es en las cirugías e implantes, la distonía oromandibular que se refiere a espasmos involuntarios repetitivos o desviatorios de los músculos de la masticación, de la lengua o la faringe; también en el tratamiento de la sonrisa gingival mediante la aplicación bilateral en el labio superior para otorgar una sonrisa menos amplia y más estética. Los fines estéticos de la TBA han sido la principal utilización de la toxina; sin embargo, los procedimientos estéticos deben ser realizados por un médico especializado en cirugía plástica.
El uso de la TBA en odontología es una opción para atender afecciones orofaciales asociadas al sistema neuromuscular; sin embargo, sus resultados son poco prolongados y su costo por aplicación no es económico, así mismo deben ser llevados a cabo por un profesional especialista adiestrado en el uso de la TBA, por ello siempre es bueno asesorarse con un profesional y evitar caer en las manos de charlatanes que prometen resultados milagrosos.