Fotografía: Cortesía
ANAI CASTILLO
Este febrero concluirá formalmente el fenómeno de La Niña, con lo que se dará paso a una fase de neutralidad que continuará con el desarrollo de El Niño, en la segunda mitad del 2026.
Según los últimos reportes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica y la Organización Meteorológica Mundial, hay una probabilidad superior al 60 por ciento de que se presente un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico que se consolide en los próximos meses.
Este cambio de ciclo preocupa especialmente a los expertos en climatología, ya que el fenómeno se manifestará sobre una base de temperaturas oceánicas que ya alcanzó niveles históricos, debido al calentamiento global antropogénico.
Las proyecciones sugieren que la combinación de ambos factores podría convertir al 2026 en uno de los años más calurosos de los que se tenga registro, alterando significativamente los patrones de lluvia y aumentando la intensidad de los eventos meteorológicos extremos.
Por ello, organismos como la FAO insisten a los gobiernos a fortalecer sus sistemas de seguridad alimentaria, puesto que el sector agrícola suele absorber la mayor parte de los daños económicos derivados de las sequías y las inundaciones que históricamente acompañan a este fenómeno climático.