
Por Daniela Albarrán
Conocí a Tania Tagle en Twitter, y algunos de sus tuits me llamaron mucho la atención, especialmente aquellos que abordaban temas relacionados con la maternidad y la crianza, los cuales me han interesado desde hace algún tiempo. Fue así como descubrí Germinal, su reciente libro de ensayos, publicado en enero por la editorial Lumen.
Al igual que en sus tuits, en su libro Tania abre la conversación sobre la maternidad desde perspectivas diferentes a las habituales de horror o exceso de dulzura. Esto resulta imprescindible para las futuras generaciones de mujeres que se embarcarán en el proceso de gestar.
Tania Tagle aborda los claroscuros que implica la maternidad, compartiendo sus experiencias, emociones y pensamientos durante y después de su embarazo. A través de un formato de diario, nos muestra con total sinceridad lo que significa estar embarazada, incluso cuestionando las palabras que se utilizan para describirlo, como “dar a luz” o “aliviarse”. Palabras que suelen tender hacia lo romántico o a la enfermedad, pero no se acercan precisamente a lo escatológico, una categoría más cercana a lo que implica el acto de parir.
La ensayista también explora conceptos como lo monstruoso, no en un sentido negativo, sino como algo que interrumpe la normalidad, en este caso, de su propio cuerpo, y lo va transformando gradualmente en algo que ya no le pertenece únicamente a ella, sino en una especie de cápsula en la que germina y crece una vida. “Un monstruo es, en principio, una interrupción. Una transgresión a la estructura. Quizá por eso asociamos lo monstruoso con la deformidad, cuando en realidad corresponde a la deformación”.
Pero también plantea preguntas importantes sobre la crianza de sus hijes, ya que afirma que la crianza no se basa en certezas, sino en dudas. Tania cuestiona cuál es la mejor forma de criar a un ser pequeño, ya que, según sus palabras, “educar” a alguien implica de cierta manera una forma de colonización, en la que la persona encargada de cuidar imprime sus propias creencias en el otro. “Entre más reflexiono acerca de lo que será la crianza, más siento que se asemeja a un proceso de colonización: imponer a otro mi lenguaje, mis hábitos, mis creencias, despojarlo de los suyos sin que me importe siquiera comprenderlos, es más, negando que de hecho existan más que como expresiones ‘incivilizadas’”.
Germinal es un texto que aborda cuestiones fundamentales que nos afectan a todos, como la maternidad, pero lo hace desde ángulos que nos invitan a reflexionar sobre el embarazo, el cuidado de la vida a través de la ternura y la reciprocidad del cuidado.
Considero que este libro tiene el potencial de ayudarnos a darle un nuevo significado a la maternidad en un mundo donde a menudo se ve desde perspectivas radicalmente opuestas, donde se sataniza o se la considera como la mayor bendición.
Es una obra necesaria, con reflexiones que nos permiten comprender la maternidad siendo madres, pero también entender y reconciliarnos con nuestras propias madres.
Particularmente, yo me quedo con esta frase: “Y aunque decidas que no te gusta el mundo, y yo no haga nada para convencerte de que te guste, quizá, si tú me lo permites, pueda enseñarte alguno de sus milagros”. En un mundo en el que todo parece estar lleno de destrucción y tristeza, tal vez nuestras madres nos enseñaron a apreciar la belleza de la vida, una belleza que es probable, cada vez esté más alejada de nuestra realidad.
Les invito a leer este ensayo, a explorar el trabajo de autoras que recién están publicando. Tania mencionó en un tuit que tal vez publicó su primer libro una década después que todas sus contemporáneas, porque, mientras ellas publicaban, ella estaba sosteniendo y criando la vida de su hijo.
Celebro Germinal como un libro que plantea preguntas fundamentales sobre la vida, la crianza y la maternidad. Además, es importante destacar que las madres también escriben, lo cual abre camino para que las mujeres de generaciones futuras puedan escribir desde su experiencia materna.