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MARCO ANTONIO FLORES ZAVALA
El general Jesús González Ortega es el autor de Parte general que dio al Supremo Gobierno de la nación, respecto de la defensa de la plaza de Zaragoza1. Lo escribió y publicó en su condición de general en jefe del Cuerpo de Ejército de Oriente. Es un informe dirigido al ministro de la Guerra, general Felipe Berriozábal. El resumen ejecutivo indica que es el reporte oficial acerca de los múltiples esfuerzos hechos para defender la ciudad de Puebla de Zaragoza, ante los ataques del invasor ejército francés y los “traidores” mexicanos (mayo de 1863)2.
En estas notas van algunas líneas para situar el contenido del documento y la trayectoria política de su autor, también para contextualizar el Parte general que dio al Supremo Gobierno. Es pertinente señalar: el documento tuvo un par de ediciones y generó públicos lectores diferentes. La publicación del documento, en la Fundación Roberto Ramos Dávila, se suma al objetivo de presentar la obra de un zacatecano que participó en los vaivenes políticos nacionales del siglo XIX3.
Sobre el autor
González Ortega escribió Parte general que dio al Supremo Gobierno en el verano de 1863; lo hizo en la ciudad de Zacatecas. Fungía como gobernador de la entidad. Antes de esta fase, había desempeñado los cargos locales de jefe político en el partido de Tlaltenango (1855–1857)4; diputado constituyente del estado (1857–1858)5; gobernador conforme a los mandatos de Constitución del estado de 1857 (1858–1860)—6. Luego, será gobernador electo constitucionalmente (1861–1865).
La participación en la guerra civil, en la llamada “guerra de Tres Años”, se debió a su adhesión a la causa constitucionalista —convergencia al liberalismo y el republicanismo que manifestó como ciudadano y político, desde San Juan Bautista del Teul—. Como gobernador formó y mantuvo un contingente con el cual hizo frente a quienes se escudaban en el Plan de Tacubaya y las presidencias radicadas en la Ciudad de México, la de los generales Félix Zuluaga y Miguel Miramón7. Desde Zacatecas amplió el radio de acción a los estados de Durango y Aguascalientes, incluso movió su gobierno al norte del estado, esto fue cuando los opositores tomaron la capital estatal (fines de 1859 e inicios de 1860).
Las principales acciones de armas, en las que intervino, fueron en el año de 1860 —es el lapso cuando se establecen vínculos y reconocimiento con el gobierno de Juárez, asentado entonces en Veracruz—8. El 14 de junio, el zacatecano derrotó en Peñuelas, Aguascalientes, al grupo del general Silverio Macías. Dos meses después, reunido con la fuerza de Ignacio Zaragoza, derrotaron en Silao al general Miguel Miramón —luego de esta batalla (agosto 10), el presidente Juárez le otorgó al zacatecano el grado de general de brigada—. A mediados de octubre, las fuerzas liberales arremetieron contra los conservadores en Guadalajara (octubre 19). Por enfermedad de González Ortega, el mando lo ejerció Zaragoza9.
La derrota principal de las fuerzas conservadoras sucedió en las lomas de Calpulalpan —Jilotepec, estado de México—, en diciembre de 1860. El zacatecano dirigió un contingente de constitucionalistas contra las fuerzas del general Miramón. El triunfo facilitó ocupar la capital del país y hacer que el gobierno de Juárez retornara de Veracruz a la ciudad de México, vieja sede de los poderes federales. Antes del arribo presidencial, González Ortega disolvió a las fuerzas conservadoras, integradas por reductos del ejército federal; también declaró vigentes las Leyes de Reforma.
En enero de 1861, el presidente Benito Juárez nombró al zacatecano titular de la cartera de Guerra. Permaneció en el cargo hasta el 12 de abril de aquel año. En el mes de julio, el día 2, el Congreso de la Unión lo designó presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Entre esos actos participó en la elección presidencial de la República, no obtuvo el triunfo, aunque sí un reconocimiento que propalaban periódicos, asociaciones y reuniones políticas de la temporada. Al mismo tiempo que vivía las disputas políticas en la capital del país, fue elegido gobernador en Zacatecas y el mismo gobierno federal lo nombró jefe de las fuerzas militares que debían derrotar a los opuestos al orden constitucional.
González Ortega retornó a Zacatecas para hacerse cargo del Ejecutivo estatal, en octubre de 1861. Permaneció en el cargo hasta el año siguiente, cuando retornó con las fuerzas armadas zacatecanas para hacer frente a los invasores extranjeros —Inglaterra, España y Francia—quienes reclamaban al gobierno de la República el pago de préstamos y condiciones favorables a sus intereses comerciales. Como el zacatecano, una docena de gobernadores condujeron sus contingentes regionales; algunos de estos líderes estatales participaron en defensa de Puebla, como lo testimonia Parte general que dio al Supremo Gobierno.

Imagen: https://mexicana.cultura.gob.mx/
Qué informa Parte general que dio al Supremo Gobierno de la nación
Luego de la triunfal batalla del 5 de mayo de 1862 —la dirigió el general Ignacio Zaragoza—, el zacatecano hizo frente al ejército francés en Orizaba, donde fue derrotado (junio 13, batalla del Borrego). Las fuerzas que dirigía fueron reunidas en la región de Puebla. Permaneció allá y asumió el mando del Cuerpo de Ejército de Oriente, esto después de la muerte del general Ignacio Zaragoza (septiembre de 1862). El objetivo de su labor era la defensa de la ciudad de Puebla, para detener el avance de los invasores y “traidores” a la capital del país.
Pese a la derrota en Orizaba y una informal comunicación con los invasores —acción desaprobada por Juárez10—, González Ortega fue nombrado para dirigir la acción militar de contención. Ralph Roeder calificó como un acto irreprochablemente político, pues dio cuenta que se reconocía su actitud patriótica y adhesión al presidente de la República. Era mantener unidos los liderazgos del presidente y su sucesor constitucional11.
El zacatecano radicó en la ciudad de Puebla su cuartel; entonces siguió los planes establecidos por el general Zaragoza e hizo, con apoyo de otros militares de carrera —en Parte general que dio al Supremo Gobierno da testimonio y reconocimiento por las colaboraciones “científicas”—, algunas mejoras para defender la plaza de los ataques “franco-traidores”.
En el informe se conoce el resultado: fueron derrotadas las fuerzas mexicanas. El hecho ocurrió a mediados de mayo. En la lectura del Parte general que dio al Supremo Gobierno, Usted tendrá información, escrita en primera persona, sobre lo hecho en la defensa de Puebla de Zaragoza (febrero 8–mayo 21 de 1863). El contenido da cuenta de las desavenencias personales y políticas entre los generales Ignacio Comonfort y González Ortega; las formas de organizar y dirigir las acciones de guerra con lo cual hace valorar la definición que se daba el zacatecano, de ser un “soldado de circunstancias”; y la perseverancia, hasta el último momento, de sostener la plaza.
En el texto se relatan los aconteceres de más de 62 días. Desde su contacto informal con los franceses, que tienen al mando al mariscal Forey —le propone pactar y hasta influir en la sucesión presidencial—; los varios episodios con los generales que le proponen retirarse de la plaza de Puebla y salvar lo que queda del Cuerpo de Ejército de Oriente —compuesto inicialmente con más de 22 mil efectivos—; hay referencias sobre las condiciones materiales de la ciudad —edificios, higiene, los míticos fuertes, las construcciones militares nuevas—.
Estamos ante un informe militar —cita referencias de obras, lenguaje y labores castrense—, sino también una manifestación política —en la genealogía de los citados en las notas de páginas precedentes, con los cuales da testimonio de su actuación pública—. Al remitir el informe a la autoridad político–militar y publicarlo impreso, para una distribución abierta, configuró una manifestación política. No puede soslayarse que era gobernador constitucional en funciones de su estado, era el comandante constitucionalista con más reconocimiento popular, y al mismo tiempo, aunque sin ejercer, presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Parte general que dio al Supremo Gobierno es su versión de los hechos, donde pone qué lugar y acción tuvieron el gobierno federal —la orden fue defender la plaza a todo trance y esperar indicaciones; 27 veces está la palabra “defender”—; cuál la parsimonia del Cuerpo del Ejército del Centro; están algunas escenas de los acatos de las ordenes por parte de los militares a su mando y las reuniones de estos —se vislumbran reuniones no autorizadas—. El documento es un parte oficial de lo que se hizo y también por qué ocurrió la derrota.
Es notorio que estamos en una pieza narrativa que no es de alta calidad literaria —pese a las pretensiones que tuvo como escritor—, porque su cometido es otro. Aunque por la intencionalidad del autor, sí notaremos algunos esfuerzos que envuelven al lector en escenas prácticamente visuales —obvio sin sonido cinematográfico—.
En el transcurso de la lectura notará una crónica con pocas digresiones, cambios de escena donde relata los aconteceres en los diferentes fuertes que circundan la ciudad de Zaragoza. Unas, las más de las veces, escribe en primera persona, cede la palabra a otros y retoma para decir y contar sus reflexiones. Los ritmos dependen de lo que narra; los sonidos de la guerra se combinan entre la lluvia de balas y los aguaceros que caen a diferentes horas del día. Sabe que la plaza caerá, no espera un “milagro”, pero puede ocurrir o igual puede prolongarse el sitio, pese a que lo hecho en México “no se registraba en los anales de la guerra europea”.
Parte general que dio al Supremo Gobierno de la nación, respecto de la defensa de la plaza de Zaragoza fue impreso por primera vez en la ciudad de Zacatecas (Imprenta de Tostado y Villagrana, 1863). Su distribución fue hasta agotar existencias. El consumo no fue privilegiado para la capital del estado, alcanzó lectores en San Luis Potosí, sede provisional de los poderes federales —presidente y gabinete, diputados del Congreso de la Unión, ministros de la corte, periodistas que compraban impresos y tradicionales—. Estamos ante un texto que exhala patriotismo decimonónico; honor y lealtad institucional; y, una evidente voluntad del quehacer político–militar de un personaje al que se le atribuye casi de todo, con motivaciones y no.
Desde el arroyo Taray, primavera de 2025.

Imagen: https://lugares.inah.gob.mx/
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Referencias
1 Jesús González Ortega, Parte general que dio al Supremo Gobierno de la nación, respecto de la defensa de la plaza de Zaragoza, Zacatecas, Fundación Roberto Ramos Dávila, Texere editores, 2025.
2 Contingentes armados de mexicanos que se unieron a los invasores franceses; justificaban su acción el ser opositores a la Constitución federal de 1857 y la presidencia de Benito Juárez. Apoyarán el plan de establecer una monarquía con un príncipe extranjero (1864-1867). Uno de los principales es el general Leonardo Márquez.
3 Roberto Ramos Dávila, coord., Zacatecas: síntesis histórica, Zacatecas, Gobierno del estado, 1995. Roberto Ramos Dávila, El porqué del orgullo zacatecano, Secretaría de Educación y Cultura, 1995.
4 En esta etapa participa en la elaboración y distribución de los periódicos El Pobre Diablo (Tlaltenango, 1856-1857) y La Sombra de García (Tlaltenango, 1857).
5 Con otros diputados locales, editan el periódico La Sombra de Robespierre (Zacatecas, 1859).
6 Hace justificación y defensa de su acción en Manifiesto que hace el ciudadano Jesús González Ortega, gobernador constitucional del estado de Zacatecas, a sus conciudadanos, Zacatecas, Imprenta de Tostado y Villagrana, 1858.
7 Para un panorama secular: Will Fowler, La Guerra de Tres Años, 1857-1861. El conflicto del que nació el Estado laico mexicano, Ciudad de México, Crítica, 2020.
8 Para la relación personal González Ortega–Juárez: Jorge L. Tamayo, Epistolario de Benito Juárez, México, Fondo de Cultura Económica, 2006. Raymundo González Castro, Zacatecas en la organización y restauración de la República federal, Jerez, Talleres Gráficos de Imprenta Jerez, 2010.
9 Basilio Pérez Gallardo, Breve reseña de los sucesos de Guadalajara y de las lomas de Calderón, o diario de las operaciones y movimientos del ejército federal, después de la batalla de Silao, y principalmente desde que emprendió su marcha retrospectiva de Querétaro a la ciudad de Guadalajara, México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1860.
10 Jesús González Ortega a Benito Juárez, Palmar, junio 10 de 1862; Jesús González Ortega a A. Dubois de Saligny, Palmar, junio 10 de 1862; Benito Juárez a Jesús González Ortega, Ciudad de México, junio 13 de 1862; Jesús González Ortega a Benito Juárez, Palmar, junio 19 de 1862, en Tamayo, Epistolario de Benito Juárez, 309-315.
11 Ralph Roeder, Juárez y su México, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1972, pp. 744-45, ss.