JESÚS PARGA
Están subiendo, pero suben de una manera tan geométrica que parece que van cayendo. Así podríamos decir que es la obra plástica de Gonzalo Lizardo, en su principio está su fin, se invoca a sí misma, cómo una mística de las otredades. Hay perpetuidad y silencio. Hasta los aquelarres parecen mudos. ¿Pero no es el mutismo un sinónimo del laberinto?
La sensación de simetría nos invade. Aunque no es del todo lo mismo un hemisferio y el otro. De un lado la nube del otro la planta; en este cabellos, en aquel la sonrisa; en un cuadro la noche, en otro el día, en el de en medio la tarde.
¿Influencia de del Bosco?, ¿o del arte medieval?, ¿ilustraciones para un libro de horas?, ¿o para una guía de maleficios? Hay paz, hay vida, hay símbolos que parecen sacados de un rito masónico, vemos el caos de manera organizada y colores que hacen sentir un panorama barroco, pero con algo de LSD.
Poesía visual sería una buena definición para IconOstasis.

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