ALMA ROSA FERNÁNDEZ
Cuando era niña solía ocupar mi esfuerzo en atrapar luciérnagas al caer la noche. Entonces, gozaba al observar al insecto con luminiscencia dentro su barriga. Para mí, eso era belleza y magia.
Considero que los autores capturan sus propios bichos brillantes al momento de crear sus obras, o al menos lo intentan. Admiro ese acto de rebeldía o de inocencia. De alguna manera, se trata de conquistar por un instante el cosmos.
Quizá dentro de ese desafío artístico, nace la novela Cielo cruel (Alfaguara, 2023) de la escritora mexicana Maritza M. Buendía (Zacatecas, 1974), obra galardonada con el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima 2024.
M. Buendía cuenta con una trayectoria como narradora y ensayista, actividad que combina con su faceta académica. Es doctora en Literatura por la UAM-Iztapalapa. Ha escrito las novelas Cielo cruel y Jugaré contigo, ambas publicadas en Alfaguara. Es Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen” con Tangos para Barbie y Ken, Premio Bellas Artes de Ensayo Literario “José Revueltas” con Poética del voyeur, poética del amor. Juan García Ponce e Inés Arredondo, y Premio Nacional de Cuento “Julio Torri” con En el jardín de los cautivos.
Cielo cruel es una novela generacional en el que se narra la vida de tres mujeres singulares: Belén (la abuela), Gloria, (la madre) y Mar (la hija); quienes, a través de su cuerpo, sentir, pensar y desear, construyen y deconstruyen la idea del amor, las relaciones de pareja y la sexualidad.
Por medio de la sutileza, M. Buendía aborda temas controversiales, o que incluso, puedan ser considerados tabú. Belén, maestra de profesión, le toca vivir un tiempo histórico violento: la cruzada vasconcelista, época en la que se persiguieron y asesinaron a maestras rurales. Además, pierde a su hermana Margarita en un incendio, luego de sufrir una decepción amorosa cuando ella era muy jovencita.
Ante el dolor y la tragedia, la abuela aprende a ser fuerte y rígida. No obstante, es un ser de carne y hueso que precisa del placer; y para obtenerlo de manera plena lo hace valiéndose de sus propias caricias (manos) y recuerdos violentos, los cuales nos hacen sospechar que resguarda en su interior una personalidad con inclinaciones sádicas.
Por su parte, Gloria (la madre) vive en una ciudad de provincia, dentro de un sistema social tradicional. Es ama de casa, tiene un esposo e hijas; sin embargo, logra instaurar en su cotidianidad, una relación inusitada: un trío amoroso, al lado de su marido y su mejor amiga, Soledad. Dicha relación se circunscribe dentro de un mundo natural, poético, casi inevitable. No hay drama ni prejuicio. Sólo gozo y descubrimiento.
Mar (la hija), es una joven soñadora, anhela conocer el mar y “quemar las naves”. Con tal de deshacerse de un supuesto hechizo: poseer nombre de “villana” de telenovela. Así conoce a Alejo, su alumno, con quien decidirá si está lista o no, para sentar cabeza y dejarse enamorar.
¿Cuáles son las apuestas de la novela? Primero, la recreación de diversos tiempos históricos y escenografías, que recorren: un México posrevolucionario, una época vasconcelista, la década de los 80 y 90, hasta culminar en la actualidad en el interior de una ciudad pequeña, de calles empedradas y arquitectura colonial, la cual la cubre “un cielo cruel y una tierra colorada”, descripción retomada de los versos del poeta Ramon López Velarde, de origen zacatecano, igual que M. Buendía.
Segundo, la presencia de la música como elemento que refuerza el paso del tiempo, por una parte, y por otra, es la simbología para nombrar a la nostalgia y al amor. Estrofas de boleros y canciones rancheras acompañan la vida de los personajes.
Tercero, la hechura de una prosa tranquila e inteligente que además de entretenerse con los acontecimientos de sus protagonistas, se da el permiso de analizar y reflexionar sobre la escritura misma, y la validez de hacerlo en torno al amor. Asimismo, filosofa sobre las estrellas, el destino, la humanidad, el mar, los deseos, etc.
Por todo eso, creo que las protagonistas de Cielo cruel están en la búsqueda de su propio insecto brillante, ya sea para admirarlo sabiamente en torno a sus manos o para capturarlo con violencia como niñas ansiosas de fe, de vida y de muerte.
Texas, junio 2026.