OTHNIEL RUIZ
Los órganos dentarios son un conjunto de piezas elementales pertenecientes al aparato estomatognático, los cuales cuentan con diferentes propósitos dentro de la vida diaria de las personas. Uno puede creer que los dientes sólo cumplen su función masticatoria; sin embargo, son importantes en otros procesos fisiológicos y anatómicos como el habla, las expresiones faciales, el desarrollo y adaptación de los huesos y la Articulación Temporomandibular. La importancia que tiene este conjunto de órganos va más allá de nuestras rutinas diarias como el comer y el comunicarnos.
Cada parte de nuestro organismo cumple con ciertas funciones especiales otorgadas por la biología y la evolución, es por ello que se encuentran siempre presentes; así mismo, sucede con los órganos dentarios, los cuales cumplen cierta función dada su anatomía y posición en los maxilares. Sea cual sea el órgano o parte de nuestro cuerpo, siempre son indispensables para una correcta homeostasis, que es la capacidad del organismo de mantener un ambiente sano y estable para un correcto funcionamiento de dicho organismo; así pues ocurre con los órganos dentarios, la ausencia o pérdida de al menos un diente, es motivo de alteraciones en el aparato estomatognático principalmente.
Haciendo referencia al título de este artículo, el cual no es un protocolo a seguir sino más bien un precepto que debemos evitar, cualquier persona puede llegar a perder uno de sus órganos dentarios en algún momento de su vida, lo cual sucede con bastante frecuencia. La principal razón de la mayor pérdida de órganos dentales es sin duda, la ausencia o deficiente higiene de la salud bucodental, debido a esto, enfermedades como la caries y la enfermedad periodontal son las principales causas por las que un órgano dental deja de ser funcional en la cavidad oral.
No hace falta explicar que cualquier persona puede presentar alguna de estas dos enfermedades, a pesar de tener buena higiene, pues existen otros factores que predisponen la presencia de caries y enfermedad periodontal, pero el déficit o nula presencia de cepillado dentario aumenta considerablemente la aparición de dichas enfermedades. En seguida nos encontramos con la falta de uso de hilo interdental y enjuague bucal, lo que precede a la formación de caries interproximales y acumulación de sarro también en zonas interdentales. Si bien contar con el uso de cepillo y pasta reduce la presencia de las principales enfermedades dentobucales, añadir el hilo y enjuague disminuye exponencialmente el padecer de la caries y la enfermedad periodontal sobre todo en zonas de difícil acceso para el cepillado dental.
La base de un ambiente sano en la cavidad bucodental, es la presencia de una higiene adecuada que depende de estos cuatro elementos: cepillo, pasta dental, hilo interdental y enjuague bucal; sin embargo, contamos con un punto también de suma importancia si queremos evitar la pérdida de órganos dentarios a lo largo de nuestra vida, se trata de las visitas rutinarias al profesional odontólogo. Cualquier individuo puede contar con una higiene dentobucal envidiable, aunque la presencia de un profesional dentista es clave a la hora de hablar de salud oral, ya que la intervención oportuna nos garantiza un ambiente totalmente sano, a partir de las revisiones cotidianas, diagnósticos oportunos, reforzamiento de la higiene, tratamientos preventivos, limpiezas profundas, asesorías y mantenimiento, entre muchos otros conceptos.
En conclusión, podemos observar que con simples elementos de cuidado y prevención, los órganos dentales pueden llegar a durar toda la vida, sólo bastan los cinco pilares para cuidar la salud oral, pasta, cepillo, hilo, enjuague y un profesional odontólogo que ame su profesión.