RODOLFO VALENZUELA
“Solo un ser racional posee la capacidad de obrar según la representación de las leyes o con arreglo a principios del obrar, esto es, posee una voluntad.”
En el ensayo Fundamentación para una metafísica de las costumbres un punto clave y a destacar es la del autor, Immanuel Kant, de dejar en claro que la buena voluntad y lo que él llama “Imperativo categórico” son buenos por deberse únicamente así mismos la acción. Esto significa que independientemente del resultado, la acción por hacerse de bien, es buena.
En la reflexión de obrar por conocer la acción como buena, cae a colación el concepto de cuidado desde una perspectiva de la enfermería, que, en la revisión de modelos y teorías del cuidado, siempre se utiliza el concepto como un “bien”, se presupone como óptimo para un paciente estar sujeto a una intervención por parte de alguien que obre de buena voluntad sobre las necesidades o afecciones a las que está sometido una persona en su día a día.
¿Se podría pensar en el cuidado como algo “malo” o nocivo? Sí, una vez que la persona que está brindando el cuidado no sabe identificar los motivantes de que la salud esté en deterioro, podría aumentar la dependencia del paciente a los cuidados que se otorgan, ya que, de ser posible, siempre tienen la intención de aumentar los grados de autonomía e independencia de las personas.
Recordemos por ejemplo a la teórica Virginia Henderson, que identifica dentro de su modelo 14 necesidades que éstas se encuentras motivadas por uno de tres motivos:
• Falta de fuerza.
• Falta de conocimiento.
• Falta de voluntad
Es importante para todos aquellos que cuentan con familiares o seres queridos, entrometerse de forma prudente en la asistencia que brinda el personal de salud, ya que permitirá enfocar la buena voluntad hacia resultados reales y esperados en el proceso de cuidar.