(Poemas reunidos 2000-2020 de Óscar Édgar López )
Un decir de las cosas
que al decir deje el cuerpo
deje ahí la piel,
como piel del tiempo
Óscar Édgar López
KAREN SALAZAR MAR
Decía Yasunari Kawabata que “El tiempo y los ríos no corren para atrás” y en la obviedad habita la belleza; sin embargo, tal vez a causa de la egolatría propia de los poetas, agregaría que tampoco la poesía. En los versos las palabras arrastran vegetación, piedras y memorias, cambia la voz poética al transcurrir de los años, pero mantiene la esencia ese yo que, aunque cambiante, sigue contradictoriamente siendo el mismo. Pese al aumento de las arrugas, las canas o el cauce interno que ya no corre impetuoso, permanecen los juegos, las colecciones y todas las primeras veces.
En Este alacrán enroscado se llama corazón, Óscar Édgar López se coloca frente al estuario, aquel pequeño sitio en el que las aguas saladas y dulces se abrazan en el inicio de una nueva historia. En esta antología, el autor hace una selección de poemas que marcaron el inicio y el presente, rodeando la cotidianidad y la decadencia, atravesando la nostalgia, la mutilación y las desgracias, pero priorizando también el amor, los cuerpos y la intimidad de los silencios.
Óscar es un poeta que se escurre entre las líneas de lo incorrecto y la travesura; es capaz de llamar al hijo deseado y algunas páginas después bailar una canción de cuna llena de fluidos y ponzoña. La transgresión radica en la honestidad de sus palabras, en buscar afirmarlo “como es” y sentir que el poema se escapa de las manos y que no basta escribirlo para alcanzar la sencillez de lo real.
Sin embargo, es justo este punto lo que sobresale en Óscar: es un poeta atormentado a medias porque a veces él es el verdugo, otras da saltos de alegría con sus figuras mordaces, entre la sátira y la crítica, entre el desasosiego y la pasión, sube y baja, — y a ti como lector— te baja y te levanta, te deja con los pies helados y te declara quedito “que son olas de sangre las palabras”. Siempre te diviertes.
En esta antología, el alacrán es lo oculto, el misterio, es lo salvaje y peligroso, el corazón calientito que reposa en las sábanas, el amor joven y el maduro, es la promesa y la canaleta de lluvia.
Este alacrán enroscado se llama corazón es el augurio del porvenir, el deseo de la fertilidad en los trazos y grafías, es la celebración del agua desbordante, el acompañamiento y la complicidad, por supuesto también de la amistad; es Óscar viéndose a sí mismo tras 20 años de andar entre los brazos del río, buscando nuevas deltas, observando los reflejos, saltando, sorteando las corrientes mientras tararea “si cuento los días/ cuento otra vez”.

Fotografía: Karen Salazar