El terror empieza antes del miedo. En esa vibración que antecede a la palabra, cuando el cuerpo ya intuye que algo no está bien, aunque todavía nada haya sucedido. Escuchar un ruido, sentir una presencia, dudar del reflejo que nos devuelve el espejo. Allí, en ese espacio previo al horror, escribe Joselo G. Ramos.
Narrador zacatecano, habitante del umbral entre la calma y el desasosiego, Joselo escribe como quien abre una puerta lentamente. Su literatura no busca el susto fácil ni el sobresalto, sino la incomodidad que crece de a poco. En Más inquietante y Mal viento, sus libros ya publicados, el miedo aparece disfrazado de rutina: una madre que oye pasos, un eco que no cesa, una voz que insiste. Lo extraordinario sucede en lo cotidiano, y esa es quizá su mayor fuerza.
Ahora, mientras prepara un nuevo libro que acaba de ser reconocido con el Premio Nacional de Literatura Fantástica de la Universidad de Sonora, Joselo continúa esa exploración de lo invisible. Sus historias nacen de la voz popular —la radio nocturna, los relatos que se cuentan entre susurros, la tradición oral que se niega a morir—, pero lo que entrega al lector no es la repetición de un mito, sino su respiración. Lo que permanece cuando el relato se apaga.
Su trabajo nos recuerda que el terror no es únicamente lo que se muestra, sino lo que se sugiere; que lo inquietante no proviene del monstruo, sino de la espera. El horror, parece decirnos, se construye en silencio. En ese punto de incertidumbre donde algo empieza a temblar dentro de nosotros.
Queridas lectoras y estimados lectores, leer a Joselo es volver a esa sensibilidad perdida, la de quienes aún escuchan la radio de madrugada y creen que hay una voz detrás del ruido. Su narrativa pone al lector frente al espejo de lo que no puede explicar. Y en ese gesto —entre la curiosidad y el miedo, entre lo íntimo y lo universal— está el verdadero pulso de su escritura: el deseo de mirar lo desconocido, aunque sepamos que al hacerlo, quizá sea lo desconocido quien nos mire de vuelta. No lo olviden, juntos ¡incendiamos la cultura!
Karen Salazar Mar
Directora de El Mechero