Fotografía: Cortesía
SERGIO PÉREZ TORRES
Ganador del Premio Nacional de Poesía Rodulfo Figueroa 2026 y del XVIII Premio Nacional Universitario de Poesía Desiderio Macías Silva 2026
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VERONA
El imaginario de Verona se edifica sobre las ruinas que oscilan entre lo sacrílego y lo doméstico, donde convergen la liturgia eclesiástica, la iconografía fúnebre y el rigor de los cuerpos sometidos al pulso del tiempo y la enfermedad. A lo largo de sus páginas, el poemario despliega un vocabulario poblado de tumbas, altares, ceniceros, misas negras, templos en ruinas, aguas bautismales, espinas, abismos y cartílagos que se abren como cortinas de encaje. Este paisaje visual y verbal funde lo sublime con lo carnal, transformando la alcoba, la cama que chirría y el chat de mensajería instantánea en escenarios de una pasión casi teológica, donde el dolor, la fiebre, el insomnio y la memoria operan como las únicas leyes físicas posibles.
Sin embargo, detrás de este engranaje de máscaras trágicas invocadas a través de los nombres de Romeo y Julián —un eco explícitamente shakesperiano— y de su aparente atmósfera de romanticismo desbordado y sombrío, Verona nombra en realidad la trinchera del afecto frente al desgaste del mundo y la inminencia de la ruina. En su conjunto, el poemario es una disección descarnada de la dependencia erótica y del dolor de la pérdida; una cartografía de cómo dos soledades intentan fundar un refugio provisional contra la intemperie y el abandono. Bajo los símbolos del fuego, la ceniza y el sacrificio, la obra revela el anhelo más radical del ser humano: encontrar en el cuerpo del otro el único territorio donde el tiempo, la muerte y la intemperie temporal pierden su poder absoluto.
[NOVIEMBRE]
[2/11/2025, 4:13 P.M.] Romeo: Tengo la certeza de que cuando te cansas de pensar en mí, puedes descansar soñándonos.
[2/11/2025, 4:16 P.M.] Julián: En sueños, enciendo una vela blanca para que nada pueda exorcizar tu nombre de mis labios, pero beso el silencio y no hay sino esta misa negra que tu cuerpo oficia sobre el mío.
[2/11/2025, 4:18 P.M.] Romeo: La llovizna no me toca las partes que has acariciado porque no quiero que estés lejos.
[2/11/2025, 4:20 P.M.] Julián: Puedo humedecerte la forma que la sal hace en tus venas, de un modo imperceptible y latente sobre el cual la sed no tiene potestad.
[2/11/2025, 4:22 P.M.] Romeo: Mis miembros vagan huérfanos sin tu tutela y en silencio te nombro porque no quiero que el viento sepa qué sucede aquí. Ya no hables de la sanación de los enfermos si no me vas a dar la cura que en tus labios son serpientes mirando al sol. Sé que piensas irte en cuanto llegue la sequía de mi miembro y no sea una estampida no domada.
[2/11/2025, 4:24 P.M.] Julián: Yo besaré la sequía en tu vejez como si el desierto fuera el arroyo de mi infancia.
[2/11/2025, 4:27 P.M.] Romeo: Y sé que tu último gemido será impostado, no te atreverás a regresar a la raíz seca donde sostuve tu columpio y cantaste tus primeras aleluyas.
[2/11/2025, 4:29 P.M.] Julián: Haré sombra, trueno y calma sobre tu pecho, para que asesinar al cardumen de pesadillas que erosionan tu memoria de coral.
[2/11/2025, 4:31 P.M.] Romeo: Pero ¿a qué sabe la corteza? Sabe a la piel que nos juramos.
[2/11/2025, 4:33 P.M.] Julián: Sólo sé que aquí, en esta zona de guerra donde una vez tu estandarte afirmó tu señorío, estarán tus brazos como el último bastión de la esperanza.
[2/11/2025, 4:35 P.M.] Romeo: Y subiré hasta la cima de tu cadera para poblarte.
Un balcón del cual siempre se trató este miedo.
[2/11/2025, 4:37 P.M.] Julián: Como si aún la hierba fuera posible o si al menos el sereno enfureciera este silencio, te daré lo único que yace entumecido para darte.
[2/11/2025, 4:39 P.M.] Romeo: No, no llores desde lejos porque no puedo tragarme la nostalgia inmensa que me produce la tuya. Partes inconexas, pero almas fundidas en los calderos de Merlín.
[2/11/2025, 4:40 P.M.] Julián: ¿Serás de piedra o mío en la piedra de sacrificio?
[2/11/2025, 4:42 P.M.] Romeo: Seré la espada que te atraviese a las ocho y a las cinco. Hasta las horas pierdan su lugar en el reloj. Despacio. A destiempo.
[2/11/2025, 4:44 P.M.] Julián: Mi muerte favorita. La que reinicie contigo al atardecer igual que se desangra el cuello cortado del sol.
[2/11/2025, 4:46 P.M.] Romeo: Después del eclipse me quedaría tu rostro cuya lejanía niego tres veces, antes de dormir.
[2/11/2025, 4:48 P.M.] Julián: Por la mañana tu sexo cantará glorioso como un gallo al sol para buscar con el pico en mi suelo fértil el alimento de los sueños rotos.
[2/11/2025, 4:50 P.M.] Romeo: O la lombriz pícara que no perdona los frutos del Edén
[2/11/2025, 4:54 P.M.] Julián: Si el pecado es esta dulzura que muerdo en tu cuello, muerde tú también esta condena. Y tú, empalado en mí, ya habrás tenido tu porción de infierno y tu porción de paraíso. Hay amantes que sólo conocen la gloria en las cenizas.
[2/11/2025, 4:56 P.M.] Romeo: Hay amantes que se mueren antes de dormir y reviven al amanecer. Yo quiero ver tu rostro antes y después de los astros. [2/11/2025, 4:58 P.M.] Julián: Si yo pudiera darte mi muerte como un ramo de flores secas, hacerlas polvo entre tus manos.
[2/11/2025, 5:00 P.M.] Romeo: Firmaría tu sentencia con mi daga entintada de ti.
De todo este filo colmado de furia.
[2/11/2025, 5:01 P.M.] Julián: El filo de la luz que en ti enceguece mi tristeza.
[2/11/2025, 5:02 P.M.] Romeo: Mi fuego que calma tu casa fría que a veces amueblo con mi yugo.
[2/11/2025, 5:04 P.M.] Julián: Incéndiame como si mañana comenzara una era glaciar. Derrite a besos las promesas frías del futuro, los icebergs levantados contra nosotros.
[2/11/2025, 5:07 P.M.] Romeo: Asesina a los pies grandes noctámbulos que amenazan mi guarida, que es tu cuerpo, que es chimenea para depositar cada tronco antes de su caída.
[2/11/2025, 5:07 P.M.] Julián: Ojalá no leyera tu voz sino la oliera.
[2/11/2025, 5:09 P.M.] Romeo: Con la edad se me ha cansado la vista de contemplar atardeceres repetidos y tu rostro recién anochecido sin estrellas. [2/11/2025, 6:00 P.M.] Julián: Esta lejanía de dioses y silencios al fin acorazará nuestro encuentro.
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DZULÚM
Dzulúm se edifica sobre la atmósfera devoradora de la selva chiapaneca, un registro casi de diario personal, la iconografía criptozoología y un catálogo clínico de la enfermedad, la autoflagelación y el delirio corporal. El poemario despliega un vocabulario poblado de ceibas, zopilotes, colmillos, altares, sangre coagulada, plumas y marcas de caza que dialogan constantemente con notas al pie de carácter médico que van desde la sibilancia y la taquicardia hasta el cáncer y la amnesia. Este cruce la cotidianidad con la bestia y la terminología patológica funde la naturaleza salvaje con el cuerpo humano, transformando el espacio del deseo en un territorio de acecho, marcas y asfixia donde la frontera entre el cazador y la presa se difumina por completo.
Tomando como excusa la figura mítica del Dzulúm evocada desde la clave literaria de Rosario Castellanos como una encarnación del impulso de muerte y el rapto, el poemario nombra en realidad la vivencia íntima, asfixiante y corrosiva de una relación de dependencia tóxica. En su conjunto, la obra disecciona la anatomía de la sumisión afectiva: muestra cómo el sujeto se despoja de su propia identidad, abandona su entorno y justifica el dolor, el desgaste físico y el aislamiento absoluto a cambio de la validación intermitente de otro que supone divino. Bajo las metáforas de la mordida, el contagio vírico y la ofrenda en la oscuridad, este libro expone con crudeza la trampa psicológica de entregarlo todo a un vínculo destructivo, donde el anhelo de salvación termina convirtiéndose en una condena autoinfligida de la que ya no se puede ni se quiere escapar.
VII
Nadie puede ver lo que me falta en el espejo, ni sabe lo que miro en la ventana cuando él pasa.
Su nombre cala en lo más hondo de mi médula espinal.
Su olor a selva también tala mis defensas 8. Es fácil abandonarse en los caminos de la noche, sin estrellas ni lunares para creer en un par de ojos, tampoco sé sus dientes me servirán de arma contra la memoria.
Dejaría esta casa que he llamado cuerpo delante de mis padres, seguiría su rastro cuando él vaya a donde yo nunca sabré si me detengo y en mis labios realizaríamos un rito más antiguo que nosotros.
8 En la antigua Grecia, confundían brotes de esta enfermedad con infecciones tenues que llamaban filia; se padecía en ambas partes de un matrimonio. Un tipo letal era conocido como eros, está registrado en helenos, infectados por la posesión de hetairas y de efebos.
XXXVII
Siempre pensé que el amor sería como un río limpio y calmo, ahí bajaría a beber el agua dulce y me regresaría en los días de verano, su rumor me acariciaría al dormir muy cerca, ante la tristeza, el dolor44 o cualquier cosa yo encontraría paz entre sus aguas. Pero encontré este mar furioso que conecta con todos los océanos, es más hondo que las lágrimas, ahí la furia de las olas rompe contra los riscos como si quisiera estrellar toda la fuerza.
No hay ni un momento de calma como si de ahí siempre nacieran las tormentas. Me interno en la orilla, a veces bajo la lluvia o en las noches. Salgo a penas con vida para creer que ese mar, amor, es el único milagro en esta vida.
Yo nunca aprendí a nadar.
44 Migraña: Cada lado del hemisferio representa al amado y al amante, en cualquiera pesa esta punción a la memoria. El dolor puede aparecer en una ubicación determinada, extenderse desde un punto hacia el resto, ejercer presión o cambiar de un lado a otro. Puede manifestarse como un dolor intenso, una sensación palpitante tras infectarse el corazón o un dolor leve y continuo que sólo termina al estar con el otro.
L
Regresé a casa para fingir que escucho las palabras 58. Asiento, me alisto para mi jornada de redes, trampas y lanzas con punta de pedernal negro, la obsidiana rota en el impacto equivocado al igual que un amante ante algún corazón de piedra.
El tiempo hueco, siempre tan el mismo que ni siquiera quedan hábitos para destronar la sombra de mi cuerpo, continúo como si me quedara alguna opción en este entierro.
El aburrimiento de la misma caza entre las horas, las mismas presas desangrando su ferocidad y luego una quietud de estrella apagada de la que ni la luz sobrevive.
58 Esta casa hecha de carne, luego expandida por kilómetros y luz, de la cual quisiera huir.