Fotografía: Enrique Carlos
ALBERTO AVENDAÑO
Ganador del Concurso Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa 2026
La estética del odio es un libro construido dentro de la tradición de la poesía en prosa, en el que todos los poemas dialogan con alguna manifestación artística: la pintura, la música, la literatura, la metapoesía, la crítica literaria, el performance y la modificación corporal. Cada texto parte de un artista o de una disciplina distinta para desarrollar una reinterpretación propia, una mirada personal que recupera y transforma aquello que evoca el poema.
DE KANDINSKI A POLLOCK O DEL INCONCIENTE AL AUTÓMATA
Mi sombra se levanta, toma su sombrero, se despide. Yo le busco en casa y en mi interior nace un campo de amapolas, cae una lluvia ácida, el corazón es el fósil de un trueno. La espero desde la ventana con mi falda de hojas secas. Bebo del crepúsculo y busco su reflejo en la basta oscuridad de la nada, pero no hay pájaros quemados ni olas decoradas con estrellas. Tal vez esto sea un divorcio, un morir de álamos entre la niebla. Si mi sombra no vuelve tendré que contratar a alguien para que la dibuje cuando sea necesario pues no vaya a ser que me confundan con el reflejo de un reflejo, con el canto de los lagos o el fantasma de una mosca. Sin ella voy perdiendo mis recuerdos, ya no sé mi nombre ni mi especie, sólo instintivamente la espero.
MARINA ABRAMOVICH Y ULAY SE TRENZAN
Para Irasema Venegas
La medida de la infinidad podría estar conformada al tamaño de cada relación amorosa. Un infinito podría abarcar la eternidad o el instante en que la noche se transfigura en rojo después de la caída de una centella sobre la copa de una palma. O todos los infinitos pertenecerían a la misma eternidad y estarían sucediendo al mismo momento, como si bajo el granizo, en un ¼ de milla, acontecieran todos los accidentes automovilísticos habidos y por ocurrir, repitiéndose, con todo el caos que implicaría, hasta que se extinga el tiempo. Toda relación amorosa se extiende hasta el infinito y transcurre a la par de las otras relaciones existentes en la medida de la eternidad. El amor es la gran colisión que nos podría dejar una fractura en la diáfisis del húmero derecho con daño en el nervio radial y una incapacidad de por vida, o bien, desgarra nuestros órganos vitales sin sentir dolor, pero llevándonos a una muerte similar a la centella que ha dejado un incendio en la palma del camellón en el ¼ de milla.
LA OSCURIDAD EN RAMÓN LÓPEZ VELARDE
Para Ibán de León
Veo en tus libros un casto ataúd que se levanta como un charco cóncavo y risueño a la orden de la gota peregrina que avisa en el correr de las muchachas. E imagino tus ojos igual a dos surcos de arena, como un niño dios que se enamora del seno de su madre. ¿Qué será de tu alma bordada de chaquira? ¿Seguirá entregada al rosario o será murciélago aperlado que vuela lumínico por el firmamento? Es tu voz ventura plomiza que abrió caminos entre versos para con una oración sacrílega partir los muros de una cárcel de hielo. Espero una música herbosa que venga desde el más allá dictada por tu boca, que me enseñe el ritmo para el baile de pétalos bordados con tus huesos.
BODY MOD
Para Pawlina Landeros
En esta fotografía todos somos fenómenos. Una mujer con lengua de serpiente y los ojos del demonio besa a una mujer murciélago a la que le gustaría ser bicéfala. Mira bien la foto, soy el que está suspendido de un árbol con arneses como una res desollada y dos hombres de múltiples cuernos en sus frentes me balancean. Al fondo de la postal mi hermano es feliz mientras le mutilan los dedos (los meterá en formol y los arrojará a la puerta del amor de su vida como regalo de cumpleaños). Esta foto es armonía: alguien perdió su ombligo, otra más convirtió su piel en la noche más oscura. Pero la felicidad de comprender nuestros cuerpos como partes del espíritu no se ve reflejada en la foto, el espectador creerá que somos desdichados, cuando en nosotros todo es metamorfosis. Mire bien la foto, somos fenómenos.