JORGE L. CASTAÑEDA
En 2016 crucé por primera vez las puertas del Centro de Actualización del Magisterio en Zacatecas (CAMZAC). El pasado primero de octubre, al cumplirse nueve años de pertenecer a esta institución, me parece importante detenerme a reflexionar sobre lo que representa ser parte de una escuela formadora de docentes como esta. No se trata de una escuela común: aquí se construye la identidad profesional de quienes llevarán la enseñanza a miles de estudiantes de secundaria y media superior; con ello se siembra también el porvenir de la educación en nuestro estado y en nuestro país.
Ser parte del CAMZAC es estar inmerso en una tradición que retoma sus raíces en la historia educativa de México; es participar en un presente dinámico que responde a las demandas de la sociedad del conocimiento. Desde su origen, nuestra escuela ha asumido un compromiso ético, social y pedagógico con la formación de docentes; compromiso que se reafirma cada día en sus aulas, pasillos y cuerpos colegiados. Haber caminado nueve años en esta casa de estudios me ha permitido comprender que su misión va más allá de entregar un título: se trata de moldear una vocación que transforme vidas y a la sociedad misma.
El CAMZAC es una institución pública, humanista y comprometida socialmente, que busca formar licenciados en enseñanza y aprendizaje, así como profesionalizar docentes en servicio. En esa tarea, el Plan de Estudios 2022 de las Licenciaturas se ha convertido en una apuesta por la renovación y la pertinencia, colocando al estudiante en el centro del aprendizaje, con énfasis en la investigación, la innovación y el compromiso social. Desde esta perspectiva, formar maestras y maestros no se reduce a transmitir saberes ni recetas didácticas, sino a forjar profesionales críticos, con competencias pedagógicas y disciplinares y un fuerte sentido de responsabilidad hacia su comunidad.
Desde este tenor, la oferta formativa del CAMZAC no se limita al nivel de licenciatura. Nuestra institución también ha consolidado un camino en posgrado, con programas que responden a necesidades específicas del contexto educativo. La Maestría en Intervención para el Desarrollo Educativo que ofrece un espacio de formación para quienes buscan transformar la práctica docente a través de estrategias de inclusión, equidad y mejora continua. La Maestría en Educación Histórica que impulsa la reflexión sobre la enseñanza de la historia como un medio para fortalecer la memoria colectiva y la identidad cultural, elementos indispensables para una sociedad democrática. Y recientemente, se ha sumado un proyecto de gran envergadura: el Doctorado en Educación: Saberes Disciplinares, Procesos de Enseñanza y Aprendizaje, que coloca a esta institución en el nivel más alto de formación académica, abriendo un horizonte de investigación educativa con impacto regional, nacional e internacional.
A lo largo de estos años, he sido testigo del esfuerzo constante de colegas y estudiantes por sostener los principios que nos definen: respeto, libertad, honestidad, solidaridad y responsabilidad. Se trabaja intensamente para que estos valores vivan en la práctica cotidiana, en el trabajo colegiado, en las discusiones abiertas y en la búsqueda de consensos. Representan para mí, la base que sostiene nuestro compromiso con la educación pública, con la formación integral y con la sociedad zacatecana.
El CAMZAC no es sólo un espacio de estudio: es una comunidad viva que dialoga con la realidad. La formación docente, investigación y posgrado, extensión y vinculación, así como la gestión institucional son los ejes que se reflejan en la manera en que enfrentamos los retos educativos actuales: la necesidad de innovar, de mantener estándares de calidad, de vincularnos con las escuelas secundarias y de media superior de la entidad y de abrir la mirada hacia procesos de internacionalización. Todo ello con el propósito de que cada egresado no solo enseñe contenidos, sino que impacte en la vida de sus estudiantes como un verdadero agente de cambio.
Hoy, al mirar hacia atrás y reconocer mi trayecto en esta institución, reafirmo que mi pertenencia al CAMZAC no es solo laboral ni profesional: es profundamente personal. Aquí he aprendido que formar maestros es, al mismo tiempo, formar comunidades y formar nación. Nueve años después, sigo convencido de que nuestra misión es indispensable y de que la oferta académica actual representa una oportunidad única para quienes desean transformar la educación desde las aulas.
El CAMZAC se reafirma como un espacio de calidad, de innovación y de compromiso social permanente. Aquí no solo se estudia, se sueña y se investiga; aquí se cultiva el futuro de la docencia, enraizado en la historia educativa de Zacatecas y proyectado hacia los desafíos de nuestro país. ¡Hasta la próxima!
Fotografías: Centro de Actualización del Magisterio en Zacatecas


