Donde el poema también camina con cuerpo propio
Hay escrituras que no sólo piensan: laten, caminan, se despeinan con el viento. Hay escrituras que son cuerpo y territorio, trinchera y deseo. Así es la obra de Verónica G. Arredondo: una poética que no se pliega ante la norma, sino que le da la vuelta con la elegancia de quien ha aprendido a decir “yo” desde la disidencia.
Spoiler Alert no fue planeado como un libro LGBT+, pero la vida insiste en filtrarse por todas partes. De pronto, los poemas comenzaron a salir como fragmentos de una pantalla encendida: una princesa Disney, una escena de Titanic, una canción de Selena. La literatura se volvió espejo de lo vivido, pero también una manera de imaginar otras formas posibles de existir. Lo pop no es pretexto: es materia prima para una voz que se construye desde la admiración, el guiño, la complicidad con lo femenino, con lo queer, con lo que escapa.
La poesía de Verónica no hace alarde de consigna, pero es profundamente política. En su verso se cruzan los afectos y las heridas, el archivo personal y el archivo cultural de una generación que aprendió a mirarse en las pantallas y a sobrevivir entre canciones. La escritura, nos dice, también es cuerpo: y como cuerpo, ha sido herida, ha sido cárcel, ha sido juicio. Pero también ha sido gozo, fiesta, refugio.
Desde los márgenes institucionales, Verónica ayudó a sembrar algo que hoy todavía reverbera: un premio, unas mesas, un espacio para decir “estamos aquí, escribimos, valemos”. Junto a otras gestoras, tejió puentes entre autores, lectores y libros que quizás no habrían encontrado luz sin esa plataforma. Lo hizo sin promesas de grandeza, pero con la certeza de que cada poema leído en voz alta es una forma de resistencia.
Cuando se nombra la diversidad desde la experiencia vivida, se está haciendo más que literatura: se está haciendo memoria, comunidad, deseo colectivo. Por eso el trabajo de Verónica no puede entenderse sin el contexto que lo rodea: una ciudad, una universidad, una feria, un festival, y sobre todo, un esfuerzo por no dejar que la poesía sea un lujo, sino una necesidad compartida.
La literatura LGBTI+ en México no es una tendencia: es una historia con siglos de silencios y resplandores. Hoy, gracias a voces como la de Verónica G. Arredondo, esa historia se escribe con más claridad, con más honestidad, con más fuego.
No lo olviden: juntos ¡incendiamos la cultura!
Karen Salazar Mar
Directora de El Mechero