ARTE PÚBLICO, TERRITORIO Y MEMORIA
Fotografías: Cortesía
David Hernández, conocido como Dagoz, es un prolífico artista visual y muralista zacatecano. Su obra destaca por una profunda investigación de la imagen y el uso vibrante del color para transformar espacios públicos. A través de una visión multidisciplinaria, Dagoz conecta la identidad cultural con el arte contemporáneo, consolidándose como un referente creativo.
EL MECHERO: ¿Recuerdas el primer momento en el que sentiste que la pintura o el muralismo podían ser algo más que un pasatiempo?
DAVID HERNÁNDEZ: Lo recuerdo con mucha claridad, quizás el momento más lúcido sobre las posibilidades no sólo de la pintura, sino que las artes mismas tenían para ofrecerme.
Fue en la ciudad de Puebla, ahí participé en mi primer festival, que también fue una residencia en donde convivieron más de 70 artistas de diferentes disciplinas como danza, teatro y música había claro, muchísimos pintores y dibujantes de diferentes edades y mundos, algunos con experiencia en grafiti y artes visuales, otros igual que yo nunca habían pintado un mural, y tampoco sabían lo que pasaba alrededor de ello, del norte del país no había nadie, alguien de Guadalajara y yo de Zacatecas, todos los demás eran de los estados vecinos de Puebla, mi procedencia fue muy bien recibida, me sentía diferente, lo que me inspiró mucho fue que los demás abrazaban esa diferencia, aquí comencé a hablar sobre Zacatecas e hice muchísimos amigos, ahí me di cuenta que esto podría llevarme a distintos escenarios, y así ha sido.
EL MECHERO: ¿Qué experiencias, personas o espacios influyeron decisivamente en tu formación como artista?
DAVID HERNÁNDEZ: El primero que tengo de manera más consciente es mi primo Daniel. Él estaba en dibujo técnico, cuando estudiaba la secundaria me enseñaba sus láminas y todo lo que le dejaban de tarea aparte de eso, disfrutaba muchísimo dibujar y me enseñaba sus dibujos, eso me parece fascinante, que podía dibujar cualquier personaje que salía en la televisión.
Y aunque yo dibujo desde muy chico, puede decirse que desde el preescolar yo ya estructuraba conejos y formas no tan básicas, a partir de inspirarme con Daniel, me esforcé mucho para aprender a dibujar, llené libretas con referencias de la televisión, revistas y libros de texto, nunca las calcaba, siempre quería atraparlos con mi trazo aunque no quedaran iguales.
El dibujo es práctica, son muchísimas horas de deslizar un lápiz y entender el mundo de manera estructural, aquí lo conecto con otro momento clave, ya al término de mi universidad, que por cierto estudié la licenciatura en Diseño Gráfico, a pesar de llevar materias de dibujo, ejercicios diarios de dibujo, y tenerlo como pasatiempo, el verdadero momento en el que aprendí a dibujar fue cuando impartí un taller para aprender a dibujar manga, para adolescentes en un espacio dedicado a la enseñanza, antes de esto yo creía que sabía dibujar porque lo hacía muy bien, pero al intentar enseñar a alguien más a hacerlo fue cuando todo se complicó, y a raíz de esto me esforcé muchísimo en aprender a dibujar en vivo para enseñarles de manera básica que luego se extendió a un taller de 2 años semanal, y aquí practiqué muchísimo para enseñarles cosas complejas como cuerpo humano, perspectivas, arquitectura, sombras, etc.
EL MECHERO: ¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje: autodidacta, académico o una mezcla de ambos?
DAVID HERNÁNDEZ: Toda mi formación primaria, desde el preescolar hasta la preparatoria, fue de manera autodidacta, nunca asistía en ningún taller, nunca estuve en ninguna clase relacionada al dibujo o a la pintura, todo lo hice de manera solitaria, digamos que era mi hobby principal o la manera en la que yo decidía pensar y existir, así que antes que cualquier otra cosa soy dibujante, y siempre lo desarrollé por mi cuenta, con la llegada de Internet y YouTube encontré una fuente muy amplia, aunque aún agotable en esos años.
Lo siguiente fue el estudio gráfico de bicolor. Entré de aprendiz, cuando estaba en secundaria aquí aprendí muchísimas cosas relacionadas con el diseño de promocionales como depilar vinil, hacer pre prensa, imprimir serigrafía y el añadido fue aprender sobre arte urbano, ellos lo practican hasta la fecha también, y nombres como Banksy, Obey u Os Gemeos aparecieron en mi cabeza.
Francisco y Octavio Lugo me abrieron las puertas de este mundo infinito.
EL MECHERO: ¿Qué te llevó específicamente al muralismo y al trabajo en el espacio público?
DAVID HERNÁNDEZ: Creo que fue un enorme casualidad, precedida por anhelo, en prepa soñaba con ser muralista y dedicarme a la pintura, aunque no la practicaba, yo siempre fui de dibujar a lápiz, porque era lo más barato, nunca toqué los materiales como el óleo o el acrílico hasta la universidad. Pintar en el espacio público o hacer murales de gran formato no estaba en mis posibilidades, aunque sí en mis sueños, y fue como un efecto dominó. Cuando fui a Puebla dejé una muy buena impresión y el colectivo Tomate, que fue el organizador, me invitó al siguiente, y luego al siguiente, y así, viajé a más de 40 ciudades y pinté más de 100 murales de todos los tamaños, encontré una oleada, que no la primera, pero sí una muy importante de intervención pictórica en el espacio público y de manera participativa, cuando me di cuenta ya formaba parte de una generación de artistas muralistas mexicanos.
EL MECHERO: ¿Hay algún tema, imagen o gesto pictórico que sientas que se repite desde tus primeras obras hasta las más recientes?
DAVID HERNÁNDEZ: Diré que más allá de los objetos concretos está el proceso creativo como identidad de mi trabajo, empecé pintando en contextos desconocidos, entrevistando a personas que nunca había visto, y dependiendo del lugar yo trataba de fabricar algo, entrevistando armonía con el entorno, que conceptualmente tuviera un impacto, así que evocaba deidades del lugar, si es que era un espacio prehispánico, o algún elemento cultural propio, gastronómico, textil, folclórico, o algo que conectara mi visión, con la visión de los espectadores, antes que imponer una idea, mi mural se volvía colectivo desde su ensamble temático, creo que eso prevalece, busco desde una visión personal las otras voces e intento convergerlas, con otros formatos es más de lo mismo, si pinto para un empresario en su establecimiento también resuelvo así, en un cuadro aunque la posibilidad es más reducida intento que exista también así.
EL MECHERO: ¿De qué manera tu contexto familiar o comunitario influyó en tu decisión de dedicarte al arte?
DAVID HERNÁNDEZ: Mis abuelos maternos tienen mucho que ver. Yo crecí y me crié con ellos desde que nací, mi abuela Josefina me heredó el gusto por la comida, los ingredientes, los sabores, (que ahora los tiene mi madre) y una enorme sensibilidad. Ella perdió la vista poco después de que yo nací, a pesar de eso ella disfrutaba mucho cantar, memorizaba versos y tenía un sentido del humor insuperable, la parte poética, el mundo de los pensamientos y la introspección se lo debo a ella, por otro lado mi abuelo Aquilino me heredó su amor por el campo, mi hermano y yo lo acompañamos muchos años, de niños nos llevaba a cortar rejas de tunas de todos los colores, por eso ahora las pinto, para conectarme con su recuerdo.
Él era artesano y le gustaba mucho trabajar la piel con talabartería, fabricaba cintos, bolsas, fundas para cuchillos, y un gran etc., de él aprendí a organizar un proceso de producción, conseguir herramientas y fabricarlas. Hoy organizo mi taller tomando su gran ejemplo y, aunque me han preguntado antes si yo vengo de familia de artistas y he dicho que no, desde un lugar donde no entendía que siempre he estado rodeado de arte y la creatividad siempre me ha nutrido y cobijado.
EL MECHERO: ¿Qué significa para ti crear desde Zacatecas y no desde otro lugar?
DAVID HERNÁNDEZ: Ha sido muy complicado, antes de salir a otros estados y ciudades a pintar, para mí era imposible relacionarme con la escena artística local, sentía que eran círculos muy cerrados y que cada grupo perseguía sus propios intereses y de alguna manera lo entiendo, había una diferencia generacional que siempre existe, me sentía muy fuera de lugar y no sabía muy bien cómo conectar. Poco a poco he encontrado mi sitio como creativo en mi propia ciudad, con los años vas interactuando con otras entidades que también están en esa búsqueda y esa escena local se renueva cada tanto con nuevas propuestas y de algún modo eso refresca e inspira.
EL MECHERO: ¿Cómo dialoga tu obra con el paisaje urbano, la historia o la arquitectura zacatecana?
DAVID HERNÁNDEZ: Está presente de muchas maneras, me gusta creer que todavía me falta mucho por decir y descubrir de Zacatecas, que he retratado muy poco mi gran inspiración por este lugar, su armonía cromática es digna de retratarse, y solamente ahí caben muchísimos capítulos.
Existe esta confluencia entre el Zacatecas histórico y el Zacatecas actual, y ahí creo que está mi gran punto de partida.
EL MECHERO: ¿Sientes que Zacatecas impone ciertos límites o, por el contrario, ofrece posibilidades específicas para la creación artística?
DAVID HERNÁNDEZ: Depende de por dónde se mire; de manera económica hay muchas limitaciones, aunque existen galerías y hay mercado del arte, no es tan fácil acceder a él, y recién estamos viendo las primeras generaciones graduadas de artes visuales como tal, porque no existía una carrera accesible hasta hace pocos años, en México es difícil vivir del arte, no sólo en Zacatecas, y esto juega en contra de muchas y muchos que aspiran a formarse un camino.
Del lado conceptual Zacatecas es una fuente inagotable de inspiración, según amigos colegas que han visitado la capital y han quedado absortos e impresionados por la belleza incomparable de la luz, la cantera labrada o los acontecimientos surreales que les llegaron a pasar, he tenido la suerte de ver Zacatecas desde ojos externos, darme cuenta de su valor al estar fuera y poder comparar.
EL MECHERO: ¿Qué aspectos de la vida cotidiana en Zacatecas aparecen, de forma explícita o velada, en tu trabajo?
DAVID HERNÁNDEZ: Zacatecas está en la médula de mi trabajo, desde lo más literal, como lo es retratar nopales con tunas, hacer reinterpretaciones de la Bufa, hasta tomar prestadas paletas de color, y vibras de luz clara y por supuesto la majestuosidad de los cielos que vemos por acá, creo que tiene que ver con el modo o la manera de componer, presente en el barroco, mi obra es muy barroca, amontona y ensambla cosas con una conciencia muy cuidada.
EL MECHERO: ¿Crees que existe una identidad visual o estética propia del arte zacatecano? ¿Cómo te posicionas frente a ella?
DAVID HERNÁNDEZ: Existe como un icosaedro o un polígono de muchas caras, es difícil reducirlo, ya que, aunque sea una ciudad pequeña pegada a otra ciudad pequeña, su importancia e impacto en la historia del arte mexicano ha sido inmenso y gigantesco, quizá si lo volteamos a ver diseccionando sus etapas históricas podamos encarar mejor sus identidades, yo trato de adicionar elementos contemporáneos, como la técnica, traer otros elementos de fuera como formatos y medios, traslados digitales, tecnología tal vez, aunque lo que más me complemente o emocione sea la de evocar esa comunión con mi abuelito en medio del monte, lo análogo va a ser siempre más importante y primordial, por mencionar un ejemplo, regresar a lo esencial es mi propósito de hoy.
EL MECHERO: ¿Cómo percibes la relación entre los jóvenes artistas y el espacio público en Zacatecas?
DAVID HERNÁNDEZ: Me gusta mucho saber que cada vez hay más diálogo entre el espacio público y las expresiones de índole artística, me gusta saber que yo he tenido que ver directamente con este boom, y que me gustaría hacer más por inspirar y promover las intervenciones pictóricas, me gustaría hacer saber que hay jóvenes muralistas, que empiezan a vivir de ello y que empiezan a dejar rastros y vestigios de lo que es su visión del mundo y que lo están depositando en su ciudad, francamente me inspira también.
EL MECHERO: ¿Qué papel crees que juega el muralismo hoy en una ciudad con una fuerte carga histórica como Zacatecas?
DAVID HERNÁNDEZ: Está todavía en una etapa muy temprana, aunque tengamos obras maestras de Antonio Pintor o de [Francisco] Eppens Helguera dentro de los edificios gubernamentales y, aunque tengamos la ciudad plagada de grafiti, siento que estamos en una etapa muy temprana y muy reciente, por supuesto que tiene que ver el nombramiento de la ciudad capital como Patrimonio Cultural de la Humanidad, y que esto tenga que ver directamente con la prohibición al intervenir cualquier pared que forme parte de este circuito geográfico, debemos de buscar maneras distintas de intervenir los espacios y propagar nuestras ideas, por citarte un ejemplo, en Querétaro existe un instituto de arte urbano, aún nos falta mucho.
EL MECHERO: ¿Cómo conviven en tu obra la tradición y las problemáticas contemporáneas del estado?
DAVID HERNÁNDEZ: Mi obra ha tenido matices y se ha ido modificando a lo largo de los años, y he decidido concentrarme en aquello que puede traer inspiración, aquello que nos puede alentar a encontrar el lado amable y bello que también existe, afuera, en los medios digitales, y en la narrativa social están plagadas las malas noticias, los atropellos y las injusticias, no quiero replicar los mensajes de los cuales me siento bombardeado todo el día a todas horas, quizá no he encontrado la manera de darle la vuelta a ese mundo que se cae a pedazos en el X o en FB, que claro, también se cae a pedazos en el mundo real y eso es lo más preocupante.
Y aunque soy consciente de que soy una voz o una cara para muchas ideas, he decidido de manera consciente concentrar mis energías en inspirar, hacerlo con algo tan sencillo con una flor, un nopal, o un cielo, y aunque la búsqueda siempre ha estado y estar ahí, espero poder encarar cada vez mejor la situación tan alarmante que cada día nos aqueja y abruma. Quizá me sigo aferrando a la poesía en medio del caos.
EL MECHERO: ¿Qué te gustaría que alguien que vea tu obra en la calle entienda o cuestione sobre Zacatecas?
DAVID HERNÁNDEZ: Más allá de que se pregunten sobre Zacatecas, me gustaría que se cuestionen sobre sí mismos, he visto la inspiración en los ojos de una niña cuando dibuja, en la reflexión interna que conlleva relacionarse desde el amor a través del arte, y creo que a fin de cuentas ése es el mensaje más valioso que yo he podido captar, aquel que después de plantado sigue generando un impacto, un mural con los ingredientes del chamorro en adobo de la señora Josefina, la receta que hace con amor, en la Av. La junta en Chihuahua, qué importa si el sol se lleva el color, sigue ahí plantado como una consigna, y esa consigna es el arraigo y el terruño.
Mientras pueda regalar un sentido de pertenencia creo que la labor cumple su función primordial.




