RODOLFO VALENZUELA TRUJILLO
Según Jean Paul Sartre, como personas, primero nacemos en existencia y más adelante definimos nuestra esencia, lo que trae consigo transiciones complejas al “hacer” sin tener bien definidos propósitos de la acción. Es de esta premisa que más adelante se permite decir que somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros. Esto significa que un contexto no define quienes somos, sino que las decisiones personales que le continúan, sí.
Es entonces que ocurre una reflexión necesaria desde la profesión de la enfermería; en los procesos de la vida humana, la salud-enfermedad representa un camino innegable de recorrer durante la toma de decisiones en el desarrollo de la persona y su esencia, por lo que reconocernos como agentes activos en representar un ambiente o contexto adecuado para la persona que sufre de una enfermedad es necesario para ejercer debidamente el papel de personal de salud.
Una característica necesaria para el ambiente o contexto adecuado al que nos referimos es tener de la mano la reflexión bioética, que apela también a otro postulado descrito por el autor de El Existencialismo es un Humanismo; el ser humano está condenado a la libertad. Esta libertad es de conciencia, que a partir de tener más información del entramado de las situaciones que se le presentan, de las consecuencias propias y colectivas de los que lo rodean, es ahí cuando tener conocimientos propios de la profesión y de la bioética, podemos hacer lo mejor por la persona o paciente para su mejor recuperación y, más importante, el prevenir o protegerlo de volver a caer en la misma u otra situación de salud en la que se encontraba previo a nuestra atención.
La conciencia es la que le da fundamento al deber, que capta los valores humanos como cualidades materiales del mundo que nos rodea, la que nos señala donde está la bueno y nos pide que actuemos para realizar esa bondad o esa justicia, esto según Tealdi. Por este conocimiento, repito, estamos condenados a ser libres. Como profesionales, entendamos la libertad de actuación como relacionada con la conciencia de hacer o actuar de acuerdo con las personas como fines en sí mismos y en las reflexiones bioéticas únicamente como medios de alcanzar el mayor grado de autonomía de una persona que se encuentra sujeta a un proceso salud-enfermedad.
El profesional de salud, previo a serlo, también es persona.