En esta charla para El Mechero, los poetas Rafael Salinas y Alberto Avendaño, integrantes del consejo editorial, conversan con Joselo G. Ramos sobre Invítame a tu fiesta, Mefisto, novedad editorial que reúne tres cuentos donde lo cotidiano se entrelaza con el horror y lo sobrenatural.
ALBERTO AVENDAÑO: ¿Qué tal, amigos de El Mechero? Traemos para ustedes el primero de los especiales de día de muertos, de los fieles difuntos, de Halloween, de temporada de brujas, temporada de terror, temporada spooky, como dicen los agringados y de todo lo demás.
Comenzamos con esta primera sesión espiritista con el libro de Joselo G. Ramos, titulado Invítame a tu fiesta, Mefisto. Un libro de terror dividido en tres apartados, tres cuentos medianos, de medianos a largos, que van del terror oral, del terror rural, de la coloquialidad, de este terror al que estamos tan acostumbrados los mexicanos. Y tenemos aquí a Joselo, háblanos un poco acerca de cómo está construido el libro. Ya te entrevistamos hace un año, cuando ganaste el premio. Este libro es un premio nacional de cuento, pero ahora nos vamos a enfocar un poco más en el libro y en otros libros de terror.
JOSELO G. RAMOS: Hola, ¿qué tal? Pues yo soy Joselo G. Ramos, como ya escucharon. Hace unos meses tuve el placer de que me entrevistaran para El Mechero y hablé un poquito de mis influencias para la creación de este libro. Y bueno, como ya se había mencionado, como menciona el equipo de El Mechero, estas son épocas de terror, ¿no? Vamos, del horror de ciertas cuestiones de la extrañeza. Entonces, yo creo que comenzar con este libro que se acaba de publicar es adecuado para las fechas.
Bien, el libro, como ya escucharon, tiene tres cuentos. Los títulos creo que ya se conocen, son El hombre sin piernas, Julieta la exorcizada e Invítame a tu fiesta, Mefisto. Entonces, son tres cuentos que se plantean en lugares citadinos, sobre todo en lugares citadinos. Las ciudades no tienen nombre como tal para evitar enfocarme en zonas específicas del país, pero son zonas mexicanas. Y lo que trato de hacer sobre todo es mezclar lo cotidiano con cuestiones del terror, pero un terror sobre todo que para mí o a mi punto de vista está oculto, es decir, se tiene que suponer. Suponer o el lector tiene que suponer qué es lo que está sucediendo. ¿Cuál es el verdadero aspecto del terror? Porque uno de los aspectos que pongo en el texto, en los cuentos, es si hay un terror visible, si hay un terror que se nota, pero es completamente superficial. De fondo es donde se encuentra el aspecto sobrenatural sustancial.
ALBERTO AVENDAÑO: Podríamos decir que es un terror cercano al que se maneja mucho en el cine mexicano de terror o de horror. Por ejemplo, en las películas de terror mexicano el terror no parte desde la anomalía sobrenatural que nos está persiguiendo. La anomalía sobrenatural ahí existe y tú como espectador puedes o no puedes darte cuenta de que está ahí presente. Por ejemplo, en El libro de piedra, ahí está Hugo, la estatua centenaria o milenaria, no recuerdo bien cuánto tiempo tiene. Siempre está presente y si tú no tienes la capacidad para analizar este horror o este terror que la estatua tiene vida propia, no te va a pasar desapercibida. Podríamos decir que es algo así, que es un terror que solo es para el ojo entrenado o el ojo con esta apertura mística de alguna manera a la que le llegue el terror dentro de tu libro, de que los personajes, se podría decir, son los elegidos por el horror.
JOSELO G. RAMOS: Yo creo que sí, que sí se necesita un ojo entrenado para poder ver la carga simbólica que yo intenté colocar en el libro. Sin embargo, también se puede intuir sobre todo para aquellos que solamente lo esperan. Por ejemplo, ahorita hablabas de ciertas películas mexicanas, las he visto, sin embargo, no soy experto en el análisis profundo de ellas, pero puedo retomar una película que he visto ya en un par de ocasiones últimamente que es Obsession. Esta película que bueno, aprovechando que Rafael Salinas está aquí, ¿quién es el director?
RAFAEL SALINAS: Es como bastante nuevo, no me lo sé, pero al momento lo investigamos.
JOSELO G. RAMOS: Ok. En lo que Rafa lo investiga.
RAFAEL SALINAS: Sí, sí es Curry Barker.
JOSELO G. RAMOS: Ok. Bueno, en Obsession lo que me parece interesante es al inicio. El personaje compra un objeto que al romperlo es como una varita de sauce que al romperlo se le cumple un deseo. Entonces, a pesar de que es una cuestión maravillosa del deseo, también se va a desatar una cuestión de terror que nos lo indica el propio género de la película. Es el terror. Entonces, mis cuentos, los cuentos de este libro parten de allí. Ya te estoy diciendo que este es un libro de terror. La situación parte de una cuestión hasta un tanto humorística, que no se presenta con escenarios lúgubres, ni viento frío, ni oscuridad, ni noche, sino de una situación lo más vulgar posible con un pequeño agregado de situación paranormal y de allí parte. Entonces eso permite que, como tú mencionabas, haga que el ojo crítico lo pueda apreciar, pero también me doy el permiso, traté de darme el permiso de que el ojo que no sea tan crítico, tan objetivo, pueda también esperarlo, ¿no? No sé si Rafael puede hablarnos un poco más de esta perspectiva desde el cine.
RAFAEL SALINAS: Pues sí, sí, pues pienso igual y diferente del terror mexicano, pero sí me recordaba mucho, al menos uno de los cuentos que leí de tu libro, creo que precisamente Invítame a tu fiesta, Mefisto. Una estructura muy clásica de películas ritualísticas, digamos. No sé, pienso en El bebé de Rosemary o una película, me recordó mucho una película más reciente que se llama La invitación. La directora es Karyn Kusama. Y tiene como trama una reunión de amigos. Hay un protagonista que está incómodo en esa reunión. Me parece, si mal no recuerdo, que lo invita la novia de este protagonista y pues ya, bueno, ya medio spoileando, pero sí tiene un propósito ritualista esta invitación, esta reunión de amigos que obviamente llega a un punto climático, pero pues sí es una estructura muy cinematográfica y es justo lo que sentía al leer al menos este cuento. Igual me gustaría entender si hay otras influencias cinematográficas o de otras artes que hayan llegado a ti para escribir este libro.
ALBERTO AVENDAÑO: Bueno, ahora que mencionas lo de lo cinematográfico, creo que también el terror siempre tiene una estructura cinematográfica hasta antes de que existiera el cine, ¿no? O cuando el cine de terror no estaba tan desarrollado. Por ejemplo, bueno, Farabeuf de Salvador Elizondo, ya existía el cine obviamente desde hace varias décadas, pero tiene una estructura cinematográfica de cierta manera. Recurrir a una escena, volver a esa escena y no sabemos muy bien qué está sucediendo. En el terror siempre hay incertidumbre, siempre hay una atmósfera de incertidumbre y hasta el final se nos revela todo, ¿no?, como en Farabeuf. Que bueno, no voy a spoilear a los lectores de El Mechero, pero es un tipo de estructura cinematográfica.
Ahora, retomando algo que decía Joselo que me parece muy interesante, creo que en el terror simbólico siempre los eventos sobrenaturales, los eventos místicos o mágicos se dan por rituales. A veces se dan por cosas simbólicas que suceden en el día a día, una botella rota, un mirar al cielo, un árbol que se inclina hacia cierto lado. Y esto es lo que desata todo y lo que nos hace ponernos a reflexionar si realmente lo que deseamos con tanto anhelo es lo que queremos, porque nuestros deseos siempre desatan algo horroroso. Lo que más deseamos dentro de nosotros siempre desata algo horroroso. Creo que esto es algo hermoso del terror, ¿no?, que me hace recordar a Irene Solà en Te di ojos y miraste las tinieblas. Una maldición cíclica de una familia que transcurre mucho tiempo y que se va dando por deseos, ¿no?, por los deseos por los que pasa la familia. Creo que el terror siempre se maneja por deseos ocultos dentro de los protagonistas del terror. ¿O a qué otro libro recuerdas con este tipo de cosas, Joselo?
JOSELO G. RAMOS: Bien. Antes, retomando la línea de cinematografía que mencionaba Rafa o artísticas, bueno, primero que nada no fue una influencia directa, pero sí estuvo en mi mente mucho estos cuadros de Goya que son así un tanto lúgubres, muy oscuros.
ALBERTO AVENDAÑO: ¿Cómo los negros? Los óleos negros.
JOSELO G. RAMOS: Grabados.
ALBERTO AVENDAÑO: Ah, los grabados. Son El sueño de la razón produce monstruos, donde aparece el aquelarre y una danza de unas brujas. Son grabados.
JOSELO G. RAMOS: Sí. Bueno, también me influyó Goya, por ejemplo. Y en cuanto al cine hay, no sé si considerarlo referencias, pero son unos guiños pequeños en los cuentos que me permitieron seguir escribiéndolos. Por ejemplo, en el primer cuento, que es El hombre sin piernas, allí pongo el guiño de Sexto sentido, nada más para ambientarme. Incluso yo al momento de escribirlo de aventarme y poner el cine como excusa también. Hago una pequeña referencia a El exorcista obviamente. Y en Julieta la exorcizada también hago referencia a El exorcista.
Y en Invítame a tu fiesta, Mefisto me enfoqué mucho más en la música. De hecho, creo que si no me equivoco, los tres cuentos tienen referencias musicales muy directas que están puestas allí con una cuestión humorística o simbólica.
ALBERTO AVENDAÑO: ¿Como en Sinners?
JOSELO G. RAMOS: Como en Sinners, sí. Incluso en el primer cuento pongo un fragmento de una canción de Madonna, que a mí Madonna no me gusta, pero tiene una frase de una canción de un disco que salió en el 2007 que aparte de que me servía para ubicar la temporalidad del cuento, me servía para más o menos parafrasear lo que estaba sucediendo con la aparición de este espectro. Y lo mismo sucede con Julieta la exorcizada. Menciono ahí una canción de Caifanes que igual Caifanes no me gusta mucho, pero hace una referencia incluso satírica, a la situación que está sufriendo el protagonista. Y en el último cuento, Invítame a tu fiesta, Mefisto, son canciones un poquito más simbólicas. Por ejemplo, recuerdo que en el libro de Fausto de Goethe, cuando aparece Mefistófeles por primera vez aparece como un perro negro.
Entonces, lo pongo de una manera simbólica en que la protagonista cuando está encontrando o está a punto de encontrar a Mefisto, escucha la canción Black Dog de Led Zeppelin como esta supuesta aparición o representativa.
Y en cuanto a la literatura, obviamente hay muchas influencias, ya las había mencionado anteriormente. En cuanto a la estructura me influencié mucho en Carlos Velázquez, en Joyce obviamente, bueno en Dublineses. Proust porque me dio una mirada… o sea, Proust no tiene casi nada que ver con el terror, aunque sí si lo vemos de una mirada celópata. Todo En busca del tiempo perdido tiene una parte celópata, sobre todo en La prisionera, en este creo que es el sexto libro, La prisionera de En busca del tiempo perdido, en el que el protagonista, el narrador se convierte en una especie de persona que la mantiene encerrada.
ALBERTO AVENDAÑO: ¿Como en Él, de Luis Buñuel?
JOSELO G. RAMOS: No he visto Él de Luis.
ALBERTO AVENDAÑO: Es él un vato que era bien buena onda y se casa con una morra y ya lo súper posesivo el güey y pues es el horror psicológico, ¿no?, de tenerla en claustro.
JOSELO G. RAMOS: Ajá. Y es algo muy crudo en En busca del tiempo perdido que nadie se espera, ¿no? Alguien se espera no sé qué clase de novela, pero no. En un momento se torna una novela de un psicópata celópata que tiene enclaustrada a una morra. Entonces son mis influencias y ya en cuanto al terror Irene Solà con el libro que mencionaste, El obsceno pájaro de la noche obviamente que me dio mucha influencia, mucha apertura a escribir el libro y sí, son algunos de los libros que tomé para ello.
>ALBERTO AVENDAÑO: Sí, claro. Tú, ¿qué libros encontraste también que tengan algún guiño aunque sea indirecto o que tú hayas encontrado similitudes, Rafa, con el libro de Joselo?
RAFAEL SALINAS: Realmente yo no soy tan letrado en literatura de terror, pero pues ahorita que estabas mencionando de dónde parte incluso el cine antes de ser cine, estaba pensando justamente cómo se adaptan todavía hasta la actualidad las estructuras de Henry James. Acabo de ver una película reciente que se llama Bestia, que justamente adapta un cuento de Henry James. Y al leer también el cuento se pueden encontrar algunas estructuras que son replicadas dentro de pues lo inquietante, lo desconocido, las casas embrujadas… y como no he leído tampoco los otros dos cuentos, creo que nada más más bien me equivoqué, era Julieta la exorcizada. ..
JOSELO G. RAMOS: Exorcizada, sí.
RAFAEL SALINAS: Ajá. Sí, me remontó un poquito más como a una estructura cinematográfica que pues como tú mencionas bien también parte de ciertos símbolos y estructuras ya en la literatura. ¿Cuáles crees que serían los símbolos más fuertes dentro de tu libro? Lo que le da potencia simbólica. El terror siempre se maneja por símbolos. Todo lo que tenga que ver con mística, con magia, siempre necesita una carga simbólica. Dentro del libro, ¿cuáles crees que sean los símbolos más potentes? No nos los expliques, solo dinos, no sé, la cruz, el árbol, la noche.
JOSELO G. RAMOS: Ok. Bueno, creo que para empezar la fiesta, que le da uno de los elementos que le da título al libro. Obviamente la figura de Mefisto como tal. Hay otro demonio que ya aparece, Asmodeo, que le da mucho eje al segundo cuento y le da un eje también humorístico. Bueno, sin explicarlos, ¿verdad? Pero bueno, allí es la fiesta, es Asmodeo, es Mefistófeles y es lo oral. O sea, cómo nosotros, como personas, ¿cómo contamos el horror? Es de una manera muy oral. Y permite que surjan múltiples historias. Nosotros cuando contamos el terror lo hacemos de cierta manera, pero no lo tenía que explicar.
ALBERTO AVENDAÑO: Eso es interesante porque el terror se cuenta así como lo dices, de una manera muy oral y siempre hay paréntesis que abren otras microhistorias dentro de la historia principal. O sea, contamos «a mi tía la embrujaron, la embrujaron con tal cosa, le dieron un taco de chile y ya no le creció el pelo, por lo tanto dejó de trabajar» y entonces se abrió un paréntesis. “Y por lo tanto la dejó y se la dejó tal persona” y se abre otro paréntesis.
JOSELO G. RAMOS: ¿Puedo agregar algo, perdón? La cotidianidad. La cotidianidad es un símbolo que causa miedo. Claro.
ALBERTO AVENDAÑO: Sí, porque lo cotidiano, la rutina, siempre hay terror en lo cotidiano. Siempre está el horror a la rutina y a veces la rutina desencadena el terror simbólico, el terror sobrenatural, ¿no?
RAFAEL SALINAS: Sí, también. Bueno, ya recordando un poco incluso sí recuerdo ciertos cuentos de Carver del que hemos hablado mucho, que obviamente retratan situaciones muy cotidianas y precisamente tienen que ver con la parte oral o incluso de la convivencia y la retroalimentación entre grupos de amigos o gente que se encuentra. Incluso, no sé si tú tengas el nombre, pero hay varios cuentos donde hay dos parejas que se están reuniendo y hay algo ahí bastante inquietante, igual y no terrorífico, pero sí inquietante.
JOSELO G. RAMOS: El bebé.
RAFAEL SALINAS: Ese puede ser uno. Me parece que hay uno de una pareja que está embarazada. No ha nacido el bebé. Sí, porque me acuerdo que ése es como de que una pareja está criticando a la otra pareja, creo que están embarazados o algo así o van a emprender un viaje, no recuerdo qué, y luego se regresan a la casa después de esa convivencia bastante incómoda. Y ya cuando están así a punto de dormir, este, Carver describe que algo se escucha en el pasillo, pero no describe qué es exactamente. Bueno, el cuento al que me refiero es que hay en Alaska o está en el libro de ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?
Bueno, creo que no lo hemos leído, yo nada más lo leí suelto, pero es precisamente de una pareja que está planteando la posibilidad de irse a Alaska y luego otra pareja los invita a cotorrear y, como hay drogas de por medio, la percepción se empieza a poner medio extraña y ya cuando la pareja original está en casa como que hay un ambiente inquietante a la expectativa de qué es lo que va a pasar en el futuro, de qué es lo que va a venir con ese viaje. Pero también Carver introduce un elemento hasta ligeramente terrorífico que sí me recordó un poco a tus relatos y pues bueno, aparte porque ya conozco o sé que eres fan de Carver.
JOSELO G. RAMOS: Sí, por las partes cotidianas. Sí, Carver también es un gran influyente en mi literatura estructuralmente y también, bueno, no había visto esa faceta de Carver que tú mencionas, no recuerdo el cuento y ese libro sí lo he leído. Incluso puedo mencionar que Julieta la exorcizada es casi una calca estructural en cuanto a la forma que escribe Carver. Está dividido en dos momentos. Primero, el momento previo en el que se pone sobre la mesa todo aquello que se tiene que esperar o todo lo que tiene que esperar el lector. Y la segunda parte es aquella donde se suelta, donde se suelta lo que se espera. Y más o menos así resuelve Carver sus cuentos. O así lo resolvió su editor, porque tuvo un editor muy controversial que estuvo ahí dejándole al hueso sus relatos, ¿no?
Y sí, bueno, retomando un poquito lo cinematográfico, recordé la película Clímax de Gaspar Noé en la que ponen algunas bebidas y retomo también la fiesta porque es una fiesta donde empiezan a suceder cosas un tanto inesperadas. Entonces, Julieta la exorcizada tiene esos planos, tiene esas influencias, en las que el alcohol, en los que lo demoníaco incluso, en los que ciertos demonios de culto, ¿no?, por así decirlo, fungen mediadores para que marquen el trayecto del personaje, del protagonista, para que vaya de un punto A a punto B y a punto C.
RAFAEL SALINAS: Ok. Bueno, sí quería preguntarte también que me platicaras, nos platicaras un poco más del cuento que lleva el título del libro, Invítame a tu fiesta, Mefisto, del cual no conozco nada.
ALBERTO AVENDAÑO: Porque aparte hay algo interesante ahí en el título, porque por lo regular en la tradición esotérica el no poseso, el no vampiro, el no brujo, es el que tiene que invitar al hechicero, al zombi, al brujo a que entre. Pero aquí en este caso es decirle al demonio: “Tú invítame a tu fiesta, Mefisto”, que por lo regular en la tradición sería lo contrario, ¿no? Mefisto sería quien llegaría disfrazado de una persona normal y diría: “pues invítenme, ¿no?”, y al momento de invitarlo se le está dando la entrada al desmadre dentro de la fiesta. Pero aquí es uno el que quiere entrar a la fiesta de Mefisto. Eso se me hace interesante del título.
JOSELO G. RAMOS: Bien. Bueno, sí, el cuento que le da nombre al libro lo considero nuclear en cuanto a la temática, vamos, porque como ya bien mencionabas, uno es el que le va a pedir a Mefisto, a este demonio, que lo invite. Entonces, estoy hablando sobre todo de una necesidad. En este cuento habla de ciertas necesidades que tienen que ser cubiertas y que al menos en los protagonistas del cuento, las protagonistas del cuento que son dos chicas, van a buscar estas necesidades por medio de ¿quién? Por medio de Mefistófeles, que es este demonio un tanto mítico literariamente por medio de Goethe que puede ofrecer, que ya lo vimos en Goethe, en el Fausto, que puede hacer cualquier cosa.
Entonces, las protagonistas, que son dos chicas que están habituadas en los años 90 buscan de los favores de este demonio para arreglar su vida, que es una vida catastrófica, es una vida un tanto precaria en muchos sentidos y ellas son las que buscan la invitación porque carecen de muchas cosas. Tanta carencia tienen que tienen incluso que buscar al demonio para reparar sus daños. Y claro, la fiesta es nuclear. La fiesta es nuclear porque sí, la fiesta se puede ver como un punto de alegría, pero si observamos bien la fiesta hay muchas aristas, hay muchos puntos que ver. Ahí retomo a Proust, por ejemplo. Proust hablaba de un caleidoscopio. Un caleidoscopio en el que puedes ver varias cosas, varios puntos de vista. Entonces, la fiesta es un caleidoscopio y yo lo que quise ver en ese caleidoscopio de la fiesta fue lo triste, el sufrimiento y cómo la tristeza, el sufrimiento e incluso el amor pueden llevarte a cuestiones terroríficas.
ALBERTO AVENDAÑO: Esta cuestión es un tópico algo clásico de la literatura de terror, me hace recordar un tanto a Anne Rice en parte, al terror de Anne Rice, tanto en Crónicas vampíricas como en Las brujas. Y también algo a Mariana Enríquez, creo. Bueno, no sé si hay algo de Mariana Enríquez en los relatos, pero en Mariana Enríquez sí existe esta cosa de que uno es el que busca la cuestión sobrenatural para poder llegar a un fin mayor, como en la novela Nuestra parte de noche. Hay cosas que me parecen muy chidas. Por ejemplo, en Mariana Enríquez hay una parte que a mí me parece súper terrorífica, que es de las partes menos terroríficas, que es cuando uno de los personajes que no tiene una mano para poder calmar el miembro fantasma de sentir la comezón en una mano, pues mete la mano que sí tiene, que no es un muñón, dentro de una cajita con un espejo para que se refleje y se la rasca y así su cerebro entra en este shock, de creer que se está rascando la otra mano que no tiene. Aunque esto es una cuestión psicológica, que es engañar a nuestro cerebro, a mí me parece súper terrorífica: rascarte una parte y se te alivia otra. Creo que eso deben sentir los fantasmas, que no están en este plano, pero al mismo tiempo se sienten en este plano, ¿no? Como dice Bajo el volcán de Malcolm Lowry, que era como si el fantasma del suicida llegara cada noche al lugar donde se suicidó para repetirlo una y otra vez porque está condenado a ello. ¿Por qué está condenado a ello? Porque tiene que ir al mismo lugar siempre todas las noches. Eso es una cuestión interesante de las cosas sobrenaturales en la literatura.
RAFAEL SALINAS: Sí, ahora que lo mencionas. Sí, he leído, algunos la critican mucho, pero Las cosas que perdimos en el fuego me parece un buen libro de cuentos de Mariana Enríquez. Ahí tiene también una parte muy cotidiana en la que describe a sus personajes justamente viviendo en entornos muy conocidos, ¿no? Una protagonista de uno de sus mejores cuentos creo que es una trabajadora social. En otros casos son gente de bar, estudiantes. Entonces, te permite de cierta forma identificarte mucho con los personajes hasta llegar a esa estructura con un final climático del terror.
JOSELO G. RAMOS: Sí. Bueno, pues hablando de Enríquez, no he leído estas novelas y estos cuentos que hablan. He leído solamente Los peligros de fumar en la cama. Y uno de los cuentos que más me impactó, que fue una recomendación de un profesor, de un profesor: Gonzalo Lizardo, del que tuve que hacer un pequeño ensayo al respecto, fue Carne. Carne de Mariana Enríquez es uno de los cuentos que tiene un tono bien interesante porque es una especie de crónica periodística más o menos. El cuento logra alcanzar esas magnitudes y me pareció muy original.
ALBERTO AVENDAÑO: ¿Como si fuera periodismo gonzo de terror, no?
JOSELO G. RAMOS: Exacto, sí. Entonces creo que sí se asemeja o puede acercarse a mis cuentos en el aspecto de que las protagonistas, que son dos chicas, son fanáticas de un músico, de un músico que se llama Santiago Espinosa, si no me equivoco, o Santiago Espina, algo así, le apodan “El Espina”. Entonces, este músico se suicida, causa cierto auge en la sociedad argentina, en sus fans sobre todo, y estas chicas van y buscan el cuerpo de él, pero lo buscan con una cuestión ritualística, es decir, van a devorarlo.
Pero por una cuestión simbólica, algo tenía que decir este hombre con su álbum Carne, que fue el que lo lanzó al estrellato. Entonces puedo homologarlo con estos relatos en los que mis protagonistas son los que van y buscan la fiesta donde van a encontrar lo prohibido. Yo considero que en los tres cuentos está muy presente el elemento de la fiesta porque es el elemento detonador y, si no es el elemento detonador, puede ser incluso el elemento más divertido de los relatos.
ALBERTO AVENDAÑO: Esperemos que el libro tenga gran éxito comercial. Bueno, ya tuvo éxito en un premio literario de nivel nacional y esperamos a todos los amigos de El Mechero en la presentación del libro el próximo viernes 23 de octubre. Con esto iniciamos los aquelarres próximos a estas fechas. Gracias por la entrevista.
