Fotografías: Cortesía
Soy escritora, poeta e investigadora. He publicado varios títulos de poesía y ensayo.
EL MECHERO: Ésta es la última entrevista del mes del Orgullo, y nos interesa mucho platicar contigo sobre tu literatura con enfoque LGBT+. Cuéntanos: ¿qué has escrito en torno a esta temática?, ¿hay algún libro o poema que consideres representativo?
VERÓNICA G. ARREDONDO: Mi vínculo con la literatura LGBT+ comenzó principalmente con el Festival de la Diversidad Sexual, en su edición número 11. Ahora está por celebrarse el 20 aniversario. En ese momento, la encomienda fue convocar una mesa de lectura narrativa con temática de diversidad, que abrió camino a los premios literarios que se lanzaron un año después.
Desde ahí empecé a escribir textos que aparecieron en compilaciones y antologías. Cada año procuraba abonar un poema inédito para las fechas del festival. Así empecé a escribir textos sobre la serie Orange is the New Black y me di cuenta de que estaba conformando un libro sobre películas, personajes pop y música, donde el centro era volver a esas imágenes de la televisión o del cine para hablar, desde una biografía inventada o ficcional, sobre cómo lo LGBT+ ha sido parte de mi vida.
Ese libro se llama Spoiler Alert. Se publicó en 2022 con la Universidad Autónoma de Nuevo León. La portada simula una pantalla de televisión con colores múltiples —algunos podrían relacionarlos con los del arcoíris—, pero en realidad son los tonos de ajuste de una pantalla. Cada cual ajusta sus colores para tener una imagen más nítida.
EL MECHERO: Hay un símbolo oculto muy interesante ahí.
VERÓNICA G. ARREDONDO: Exacto. No fue totalmente consciente; nunca esperé escribir un “libro LGBT+” como tal, pero los poemas se fueron formando a partir de lo que vivía. Me recordaban a canciones, películas, series o artistas pop como Gloria Trevi o Selena. En el libro hay textos sobre Titanic, las princesas Disney, Orange is the New Black, y muchos otros que parten desde la admiración a lo femenino. La voz que escribe lo hace desde la disidencia, es esa voz la que nombra y convoca.
EL MECHERO: También fuiste parte de la organización del Festival de Literatura LGBT+ y del Premio Nacional de Literatura de la Diversidad. ¿Cómo viviste ese proceso desde dentro?
VERÓNICA G. ARREDONDO: Recuerdo haber conversado con Sara Ortiz, directora de Hijas de la Luna, cuando aún no estaba formalizado el proyecto. La intención era poder acceder a recursos para el Festival de la Diversidad, que siempre fue una iniciativa desde la sociedad hacia la institución.
Sara me propuso organizar y curar las mesas literarias. Más adelante tuvo la intención de promover un premio, inspirado en el Premio Nacional de Documental de la UAZ. Su idea inicial era hacerlo regional, pero yo le propuse que lo pensáramos en grande, a nivel nacional. Así se convocó durante tres años seguidos.
Siempre se prometió que el libro se presentaría el año siguiente, para garantizar un seguimiento. Pero hacia 2018 o 2019 ya no fue posible mantenerlo por falta de presupuesto institucional. Yo no fui jurado, pero sí propuse los perfiles de quienes sí lo serían, cuidando que fueran personas con trayectoria y solvencia literaria. Los premios eran modestos económicamente, pero se buscó que la falta de recursos no fuera un pretexto. Lamentablemente, para la diversidad siempre hay peros.
EL MECHERO: Claro. Desde El Mechero conocimos a autores muy valiosos gracias a ese premio. ¿Qué piensas sobre el impacto que tuvo?
VERÓNICA G. ARREDONDO: Fue muy significativo. La intención era mostrar que había una propuesta de calidad, con reconocimiento nacional. Además, se creó un público lector que acudía a las presentaciones, compraba libros, reconocía a los autores. Desde hace dos años ya no se han realizado las mesas ni el premio. Pero espero que el próximo año puedan retomarse las mesas de poesía, narrativa y ensayo.
EL MECHERO: Ojalá así sea. Para cerrar, ¿hay algo que quisieras decir a los lectores de El Mechero?
VERÓNICA G. ARREDONDO: Agradezco este espacio. Me da gusto que hoy la inclusión sea parte esencial de las páginas de El Mechero. A veces se piensa que ojalá no tuviéramos que hacer un mes de la diversidad o recordar la búsqueda de los derechos humanos, pero yo prefiero pensarlo como una oportunidad para reconocer la literatura escrita desde el cuerpo, desde la disidencia.
Es importante que nos acompañemos desde la poesía y desde la palabra, ya no desde la frontera ni desde el prejuicio. Que sea la propia palabra la que convenza de la experiencia estética. También es importante nombrar la violencia que ha atravesado estas escrituras y visibilizarla. Porque hay poéticas muy poderosas que han sido relegadas, juzgadas, incluso encarceladas solo por ejercer la palabra.

