Fotografías: Cortesía
Mi nombre es Daniel Cervantes. Soy ingeniero en robótica, tengo un posgrado en inteligencia artificial y mi doctorado también está enfocado en inteligencia artificial aplicada a la medicina. En el ámbito musical, toco la guitarra desde los 14 años. Tuve un proyecto musical con amigos entre los 15 y los 20, pero después me dediqué de lleno a la ingeniería. Aunque me alejé un poco de la música de manera constante, nunca dejé de componer ni de escribir. Académicamente llevo varios años de experiencia laboral en distintos países, así que, por ahora, ese ha sido mi camino principal.
EL MECHERO: ¿Cómo iniciaste en la música? ¿Fue una inquietud personal o hubo alguna influencia familiar?
DANIEL CERVANTES: Desde niño sentí una afinidad muy fuerte con la música. Me gustaba escucharla y me provocaba una sensibilidad muy particular, esa sensación de “piel chinita”. No fue sino hasta la adolescencia cuando descubrí que yo también podía crear música.
Mi papá me regaló mi primera guitarra cuando tenía 14 o 15 años y empecé a tomar clases y a aprender con tutoriales; ya existía el internet. Siempre estuve rodeado de música: mis primos me ponían discos de Panda o Guns N’ Roses, mi hermano mayor me mostró Nirvana. También escuchaba música en español, aunque no podría señalar artistas específicos. La música siempre estuvo ahí, acompañándome.
EL MECHERO: ¿En qué momento surge el deseo de dedicarte de manera más profesional a la música?
DANIEL CERVANTES: Fue un proceso largo. Pasé muchos años en el ámbito académico, compitiendo en torneos regionales, nacionales e internacionales. Durante mucho tiempo pensé que la música era solo un hobby. Creo que el sistema en el que vivimos te condiciona a pensar que sólo vale la pena aquello que te da dinero.
Yo escribía música para mí, sin intención de impresionar a nadie. Muchas veces sentía que las palabras no eran suficientes y necesitaba expresarlas de otra forma. El paso de compartir mi música surgió gracias al impulso de mis amigos: empecé a grabar, se las mostré y me dijeron que valía la pena que estuviera en el mundo.
Tenía mucha inseguridad porque no tengo formación musical formal, no sé leer partituras, pero entendí que en la cultura, en las emociones y en las ideas, hay espacio para todos. Ahí fue cuando me di la oportunidad de compartir.
EL MECHERO: Actualmente tienes dos canciones en Spotify. Cuéntanos sobre ellas.
DANIEL CERVANTES: La más reciente se llama Sofía. Habla de querer a alguien y, al mismo tiempo, entender que nadie te pertenece. Muchas canciones populares giran en torno a la promesa del regreso o la posesión, y yo quería hablar de un cariño desapegado: desearle lo mejor al otro, quedarte con lo bonito y saber soltar.
Creo que incluso en las relaciones existe un utilitarismo: si no termina en matrimonio, parece que “no funcionó”. Pero no es así. Hay relaciones valiosas, aunque no duren para siempre. Sofía va de eso: soltar sin esperar nada a cambio, entender que el amor no es una transacción.
La otra canción aborda el proceso previo a soltar, el duelo. Cuando compartes tanto con alguien, a veces pierdes tu sentido de identidad. No sólo dejas de reconocer al otro, sino que dejas de reconocerte a ti sin esa persona. Habla de reconstruirte, de los rituales compartidos, del humor, de los recuerdos que siguen conectándote. De ahí el título: Quién es quién, porque la pregunta es quién soy yo ahora y quién eres tú.
EL MECHERO: ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Empiezas por la letra o por la música?
DANIEL CERVANTES: Todo inicia con un sentimiento. Ese sentimiento se transforma en una idea escrita —no me gusta llamarlo poema— donde cuido las rimas. Después empiezo a trabajar la música.
Sé muy poco de composición musical formal, pero entiendo algunos patrones que hacen que la música resulte agradable. Mi proceso es muy empírico: pruebo sonidos, melodías, y si algo se siente bien, se queda; si no, se va. Trabajo así hasta que la canción expresa lo que quiero que exprese.
EL MECHERO: ¿Cómo dialogan la ciencia y la música en tu trabajo?
DANIEL CERVANTES: Mi posgrado fue en procesamiento de datos, así que aplico ese conocimiento. Por ejemplo, mi voz no alcanza tonos muy altos, y para eso utilizo programas que yo mismo escribí para corregir el espectro auditivo, algo similar al autotune, pero hecho por mí en Matlab.
También tengo algoritmos para limpiar el sonido, quitar ruidos de fondo o incluso eliminar sonidos accidentales —como el de mi gato—. No siempre queda perfecto, pero me permite avanzar sin tener que regrabar todo una y otra vez.
EL MECHERO: ¿Qué consejo le darías a quienes quieren incursionar en la música, pero sienten miedo por no tener formación académica?
DANIEL CERVANTES: Lo más importante es empezar. Todos tenemos inseguridades: pensar que no somos suficientes, que a la gente no le va a gustar o que otros saben más. Pero hay espacio para todos.
Tus emociones merecen ser expresadas, ya sea en música, pintura o poesía. No necesitas agradarle a todo el mundo. Habrá personas a las que no les guste, y está bien, pero no dejes que eso te impida comenzar.
EL MECHERO: ¿Qué viene ahora para Dani, el músico?
DANIEL CERVANTES: Tengo un grupo musical; hemos estado ensayando bastante y pronto tendremos nuestra primera presentación. También tengo varias canciones guardadas y, cuando tenga más tiempo, quiero seguir grabando y componiendo.
Por ahora sigo con esta dualidad entre la academia y la música, pero el proyecto es continuar, retomar esas ideas y darles forma.
EL MECHERO: ¿Cómo se llama el grupo?
DANIEL CERVANTES: Todavía no tenemos nombre. Somos dos personas y seguimos decidiéndolo.
EL MECHERO: Para cerrar, ¿dónde pueden encontrarte?
DANIEL CERVANTES: En Spotify aparezco como Daniel Cervantes; curiosamente soy el único con ese nombre como artista. También estoy en Apple Music y en todas las plataformas de streaming.
En redes sociales uso cer_md, que es una cuenta personal y profesional al mismo tiempo, y en YouTube también estoy como Daniel Cervantes. Ahí comparto procesos, experimentos y avances antes de que las canciones estén terminadas.
EL MECHERO: Muchas gracias por compartir tu trabajo y tu proceso.
DANIEL CERVANTES: Gracias a ustedes por el espacio y por escuchar.




