ADSO E. GUTIÉRREZ ESPINOZA
Tomar PrEP no consiste simplemente en conseguir una caja de medicamentos. Antes de comenzar hay que confirmar que es una opción adecuada para uno mismo; después, seguir las indicaciones, mantener las consultas y saber qué hacer cuando surge una duda. La decisión es personal, pero utilizarla correctamente exige información y compromiso.
Desde hace aproximadamente año y medio, la PrEP forma parte de mi rutina. Para mí, establecer un horario ha sido una manera práctica de mantener la constancia. Una alarma en el teléfono o un recordatorio diario pueden parecer detalles menores, pero ayudan a evitar que la toma dependa de la memoria o de lo ocupada que esté la jornada.
Si se elige la modalidad diaria, conviene seguir el horario y las instrucciones indicadas por el profesional de salud. Si se olvida una dosis, no hay que duplicarla automáticamente: se deben consultar las indicaciones específicas del medicamento y solicitar orientación cuando exista alguna duda. Si se han interrumpido varias tomas, también es importante preguntar cómo proceder y qué medidas preventivas corresponden.
La PrEP puede utilizarse mediante un esquema diario o, para determinadas personas y circunstancias, por evento. No son modalidades que deban intercambiarse por cuenta propia. La elección depende del tipo de exposición, los medicamentos disponibles y la valoración clínica. El Manual Operativo para Implementar la PrEP en México, publicado por CENSIDA, explica los esquemas y el proceso de atención (Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida y Hepatitis, Manual Operativo).
El seguimiento no termina con la primera receta. Antes de comenzar es necesario confirmar que la persona no tiene VIH y realizar las evaluaciones correspondientes. Durante el uso se requieren pruebas periódicas y consultas médicas. Además, la PrEP previene el VIH, pero no otras infecciones de transmisión sexual; por eso, los preservativos, los lubricantes y las pruebas para otras ITS pueden seguir siendo importantes según las circunstancias de cada persona (Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida y Hepatitis, Guía para otorgar PrEP y PEP en México). ¿Dónde comenzar? En México hay alternativas públicas y comunitarias. Los CAPASITS y los Servicios de Atención Integral Hospitalaria (SAIH) ofrecen servicios relacionados con la prevención y la atención del VIH. CENSIDA proporciona orientación en el teléfono 55 1946 9772 y en el correo censida@salud.gob.mx. También puede consultarse el directorio de servicios disponible en su página oficial.
Otra posibilidad es acudir a organizaciones comunitarias que orientan a las personas interesadas en la PrEP y las acompañan durante el proceso. VIHve Libre, por ejemplo, comparte información sobre PrEP, PEP e infecciones de transmisión sexual, ofrece orientación y ayuda a vincular a las personas con servicios de atención. Su sitio es vihvelibre.org. Antes de acudir, conviene consultar directamente qué servicios están disponibles, sus requisitos y las modalidades de atención.
El proceso implica más que recibir medicamentos: incluye una evaluación inicial, pruebas, orientación, elección del esquema y seguimiento. No es recomendable iniciar la PrEP por cuenta propia ni comprar medicamentos de procedencia incierta. Acudir ir a un servicio especializado permite resolver dudas sobre las dosis, los posibles efectos adversos, las interacciones con otros medicamentos y la frecuencia de los controles.
Tampoco hay que confundir PrEP con PEP. La profilaxis posexposición es una intervención de urgencia que debe valorarse cuanto antes después de una posible exposición al VIH y que debe iniciarse dentro de las primeras 72 horas. Si se presenta una situación de ese tipo, hay que buscar atención inmediata, no esperar a la siguiente consulta programada.
La responsabilidad de utilizar PrEP no significa vivir pendiente del reloj ni asumir que un olvido invalida todo el esfuerzo anterior. Significa conocer el tratamiento, mantener una comunicación abierta con el personal de salud y actuar oportunamente cuando algo cambia. La constancia importa, pero también importa saber pedir ayuda.
La decisión de tomarla corresponde a cada persona, después de recibir información suficiente para valorar sus necesidades. Nadie tiene que justificar ante terceros por qué desea acceder a una herramienta preventiva. Lo que sí debemos procurar es utilizarla de acuerdo con las indicaciones y comprender qué protege y qué no.
La prevención del VIH no depende de una pastilla aislada, sino de decisiones informadas y de servicios de salud accesibles. Contar con organizaciones que expliquen, orienten y acompañen puede marcar una diferencia para quienes no saben por dónde empezar.
Informarse, establecer una rutina y acudir a seguimiento son pasos concretos. La PrEP es una herramienta eficaz; aprovechar sus beneficios requiere utilizarla correctamente.
Obras citadas
Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida y Hepatitis. Guía para otorgar PrEP y PEP en México. Secretaría de Salud, 14 Jan. 2026, https://www.gob.mx/censida/documentos/guia-para-otorgar-prep-y-pep-en-mexico.
—. Manual Operativo para Implementar la PrEP en México. Secretaría de Salud, 14 Jan. 2026, https://www.gob.mx/censida/documentos/manual-operativo-para-implementar-la-prep-en-mexico.
VIHve Libre. “Tu información, tu espacio, tu libertad.” VIHve Libre, https://www.vihvelibre.org/. Consultado el 23 oct. 2026.