ADSO E. GUTIÉRREZ ESPINOZA
En estos años, distribuyo mis días entre los libros, el trabajo académico y la natación. Procuro cuidar mi cuerpo, no solo porque me permite entrenar, sino porque es el lugar desde el que hago todo lo demás. Hace aproximadamente año y medio incorporé a esa rutina una práctica menos visible: tomar PrEP.
Mi decisión surgió en el contexto de una relación serodiscordante. No necesito contar esa historia para explicar por qué comencé a utilizarla. Me interesaba cuidar mi salud y encontré en la prevención una herramienta para hacerlo. Fue una decisión personal que, desde entonces, forma parte de mi vida cotidiana.
La PrEP, siglas de profilaxis preexposición, consiste en utilizar medicamentos antirretrovirales para prevenir la adquisición del VIH. Está destinada a personas que no tienen el virus y desean reducir la posibilidad de adquirirlo. Cuando se utiliza correctamente, es altamente eficaz frente a la transmisión sexual (Centers for Disease Control and Prevention).
Una de sus particularidades es que existen diferentes esquemas de administración oral. El más conocido es la PrEP diaria: una dosis al día, de acuerdo con la prescripción médica. Para mí, esta modalidad tiene la ventaja de integrarse a una rutina estable, sin depender de la anticipación de cada encuentro sexual.
La segunda modalidad es la PrEP por evento, también conocida como esquema 2+1+1. Consiste en tomar dos pastillas entre dos y 24 horas antes de la relación sexual, una pastilla 24 horas después de la primera toma doble y otra 48 horas después de esa misma toma. La Organización Mundial de la Salud contempla esta alternativa para determinados hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, utilizando medicamentos específicos (World Health Organization, What’s the 2+1+1?).
No se trata, sin embargo, de una opción adecuada para cualquier persona o circunstancia. La PrEP por evento requiere seguir cuidadosamente las tomas y recibir orientación profesional para determinar si resulta apropiada. La modalidad diaria y la intermitente no deben intercambiarse por cuenta propia: la elección depende de las circunstancias individuales, el tipo de exposición y la valoración médica.
La diferencia es práctica, pero también permite entender que la prevención puede adaptarse a distintas necesidades. Mientras una modalidad se incorpora a la rutina cotidiana, la otra organiza las tomas alrededor de un encuentro previsto. Ambas forman parte de las estrategias de prevención del VIH, aunque sus indicaciones no sean idénticas.
En mi caso, la toma diaria se ha convertido en parte de la organización de mis días. Igual que reservo tiempo para nadar o cumplir con mis obligaciones académicas, procuro mantener la constancia de la prevención. No hay una épica detrás de ello: hay una rutina y una decisión informada.
Por supuesto, la PrEP no lo resuelve todo. No previene otras infecciones de transmisión sexual y requiere seguimiento médico, incluidas pruebas periódicas de VIH. Los preservativos y los lubricantes siguen siendo herramientas importantes dentro de una estrategia integral de prevención. La guía mexicana para otorgar PrEP y PEP subraya la importancia de acompañar estas intervenciones con atención y orientación sanitaria (Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida y Hepatitis).
A veces pienso que entendemos el cuidado personal de manera demasiado estrecha. Hablamos de ejercicio, alimentación y descanso como si la salud pudiera organizarse por compartimentos. Sin embargo, el cuerpo que nada es el mismo que trabaja, desea, establece vínculos y participa de una vida afectiva. La salud sexual también forma parte de ese conjunto.
No considero que tomar PrEP me haga más responsable que otra persona ni que exista una única manera correcta de organizar la vida sexual. Mi experiencia tampoco pretende convertirse en una receta para los demás. Encontré una opción preventiva adecuada para mis circunstancias y decidí incorporarla a mi vida.
A mi edad, entre la natación y los libros, he aprendido que el amor propio no siempre necesita grandes gestos. En ocasiones, consiste en tomar una decisión informada y sostenerla en el tiempo; en otras, en reconocer que necesitamos orientación y acudir a buscarla.
Para mí, la PrEP forma parte de esa idea: no como una promesa de invulnerabilidad, sino como una decisión consciente sobre mi salud.
Al final, el amor propio también se practica en aquello que hacemos cuando nadie está mirando.
Obras citadas
Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida y Hepatitis. “Guía para otorgar PrEP y PEP en México.” Gobierno de México, Secretaría de Salud, 14 Jan. 2026, https://www.gob.mx/censida/documentos/guia-para-otorgar-prep-y-pep-en-mexico. Consultado el 23 oct. 2026.
Centers for Disease Control and Prevention. “Prevenir el VIH con la PrEP.” CDC, https://www.cdc.gov/hiv/es/prevention/prevenir-el-vih-con-la-prep.html. Consultado el 23 oct. 2026.
World Health Organization. What’s the 2+1+1? Event-Driven Oral Pre-Exposure Prophylaxis to Prevent HIV for Men Who Have Sex with Men: Update to WHO’s Recommendation on Oral PrEP. World Health Organization, 25 July 2019, https://www.who.int/publications/i/item/what-s-the-2-1-1-event-driven-oral-pre-exposure-prophylaxis-to-prevent-hiv-for-men-who-have-sex-with-men.