OTHNIEL RUIZ
A lo largo de la experiencia en la vida de un profesional odontólogo sucede algo que hacen las personas y que nos vuela la cabeza (seguramente no será la única cosa que hacen que nos provoque eso) y es cuando alguien se nos acerca y nos preguntan: “¿Cuánto cuesta tapar/quitar una muela?” Desafortunadamente es un hecho que, si sucede, encontrarnos con un “tapón” en los dientes de algún paciente y, aunque el objetivo no consiste en evidenciar o juzgar estas acciones, voy a tomarlo de partida para continuar educando sobre la salud bucodental de las personas.
Comenzando por lo que observamos en redes sociales, cada día se muestran casos exitosos de cualquier tratamiento realizado por profesionales odontólogos especialistas, lo que ocasiona en la población creer que todo es color de rosas, pero no. Esta bien utilizar estos método para vender; sin embargo, hay que informar a los pacientes algo de suma importancia, y es que no todos los tratamientos son necesarios para todos, ni se tratan de la misma manera.
Comenzando por el estado de salud general, las personas potencialmente sanas cuentan con mayores probabilidades de éxito en casi cualquier tratamiento odontológico, a diferencia de personas con padecimientos crónico degenerativos como la Diabetes Mellitus y la Hipertensión Arterial, que son las enfermedades más comunes de hoy en día; algunas otras enfermedades con menor incidencia en la población contribuyen al nivel de éxito – fracaso sobre los tratamientos odontológicos, los cuales entre mas complejos o invasivos, deben ser minuciosamente planeados y llevados a cabo.
La edad, por su puesto, es una de las circunstancias a tomar en cuenta al momento de abordar la salud bucodental de las personas. De la misma manera en que se dificulta la atención a un menor de 3 años por motivos de la conducta, sucede también con personas adultas mayores, ya sea por cuestiones de enfermedad, que es algo muy común, como el cansancio y deterioro del organismo que les impide o dificulta la movilidad, posiciones durante el tratamiento e incluso hasta la respuesta motriz de su organismo.
Otras circunstancias que debemos evaluar en las personas que acuden a tratamiento odontológico es la ingesta de sustancias o medicamentos que producen una alteración en el organismo; el uso de alcohol, tabaco y otras sustancias conocidas generalmente como drogas, son las mas comunes bajo este criterio, aunque también tenemos algunos medicamentos que provocan circunstancias especiales en los pacientes, como medicamentos antiplaquetarios que dificultan la cicatrización o medicamentos antirresortivos, que previamente hable de ellos por su peculiaridad de fomentar la osteonecrosis de los maxilares después de una extracción dental.
Éstos son sólo algunos ejemplos de lo que todo profesional de la salud bucodental debe tener siempre en cuenta, observar y analizar a los pacientes desde un punto orgánico y multifuncional interrelacionado que ayuden a determinar los tratamientos específicos para cada persona, con el fin de mejorar la salud y funcionalidad que precisa cada ser, pues no todos los dientes se tratan igual, ni mucho menos las personas. Finalmente queda dejar claro que “tapar muelas” o “quitar muelas” no son cosas que hacemos los profesionales odontólogos, lo que realmente hacemos es realizar tratamientos curativos y restaurativos para padecimientos.