OTHNIEL RUIZ
Mejor conocidas como muelas del juicio, estos órganos dentarios son los últimos en desarrollarse y aparecer en la cavidad oral, aunque no siempre logran erupcionar adecuadamente; es por ello que entre los 17 y 25 años de edad es indispensable acudir a consulta odontológica para observar su posición y determinar si es necesario la extracción de las terceras molares. Estos órganos dentarios pueden pasar desapercibidos por no ocasionar sintomatología alguna; sin embargo, existe una probabilidad de que las cordales se asocien a patologías que comprometen la salud bucodental y general de las personas jóvenes.
Una de las razones por las que se recomienda retirar las muelas del juicio es por la alta probabilidad de impactarse en el segundo molar. Esto debido a la posición inclinada del tercer molar, lo que ocasiona la reabsorción del segundo molar y la pérdida de este mismo. Las terceras molares impactadas también pueden causar reabsorción ósea y crear nichos que favorecen la infección y la inflamación, por ello se recomienda una evaluación radiográfica y clínica por parte del profesional odontólogo para determinar la mejor elección de tratamiento y abordaje del mismo.
La pericoronitis es una patología inflamatoria de los tejidos blandos circundantes asociada a los terceros molares que no logran erupcionar adecuadamente o se encuentren en proceso de erupción, esta enfermedad es ocasionada por el acumulo de restos alimenticios y bacterias entre el órgano dental y los tejidos blandos que lo rodean, lo cual propicia procesos inflamatorios e infecciosos tanto agudos como crónicos; generalmente estos procesos son recurrentes mientras no se realice la extracción del órgano dental que lo ocasione.
Las muelas del juicio impactadas o mal erupcionadas son asociadas también al desarrollo de quistes odontogénicos y por consiguiente, a tumores odontogénicos, aunque estos últimos suelen tener una muy baja probabilidad de incidencia. Estas lesiones pueden permanecer asintomáticas durante largos períodos de tiempo mientras causan destrucción ósea progresiva, desplazamiento dentario de órganos dentarios subsecuentes y asimetría facial. La evaluación e intervención oportunas son imprescindibles para evitar este tipo de patologías potencialmente graves.
La susceptibilidad de estos órganos dentales a presentar caries, es otra de las razones por las que se recomienda la remoción de las cordales, esto debido principalmente a que se encuentran en la zona mas posterior de los maxilares, a la posición en la que erupcionan y a la dificultad de tener una buena limpieza en la zona. Este tipo de problema también puede llegar a afectar a las segundas molares, por la retención de alimentos interdentales entre las muelas del juicio y las segundas molares, lo que podría llevar a perder ambos órganos dentales.
Las consideraciones ortodónticas y periodontales son motivo también para retirar las cordales, ya sea para iniciar un tratamiento de ortodoncia o para evitar el movimiento de los órganos dentarios post ortodoncia. El tejido periodontal entre el segundo y el tercer molar puede verse afectado por la erupción o impactación del tercer molar, por ello que sea un motivo más para indicar la extracción de la cordal.
Son las terceras molares inferiores las que presentan un mayor número de patologías y por consiguiente, razones para la remoción de las mismas; sin embargo, es indispensable realizar una evaluación de todas y cada una de las presentes para determinar la situación individual de cada muela del juicio mediante evaluación clínica y radiográfica; si bien no es necesario extraer cada una de ellas, los riesgos potenciales asociados con no intervenir en ellas a menudo superan los beneficios. La evaluación temprana y la extracción oportuna, principalmente en adultos jóvenes, pueden prevenir procedimientos quirúrgicos complejos y complicaciones a largo plazo.