Hay conversaciones que avanzan como una entrevista y otras que se parecen más a una caminata por un territorio hecho de recuerdos, preguntas y pequeñas revelaciones. Hablar con Maritza M. Buendía pertenece a la segunda categoría.
Narradora, ensayista y académica, Buendía ha construido una obra que ocupa un lugar singular dentro de la literatura mexicana contemporánea. Libros como Tangos para Barbie y Ken, El jardín de los cautivos y la novela Cielo cruel dan cuenta de una escritura que se mueve entre la memoria, la imaginación y la exploración de los vínculos humanos, siempre con una mirada atenta a las complejidades de la experiencia cotidiana.
En la entrevista que nos regala para El Mechero, la escritora responde sin prisa. Una pregunta conduce a otra, un recuerdo abre el camino hacia una historia distinta y, de pronto, aquello que parecía una anécdota se convierte en una reflexión sobre la escritura, la memoria o la forma en que una vida termina por transformarse en literatura. Su voz conserva algo de esa rara cualidad que poseen ciertos narradores: la capacidad de mirar hacia atrás sin nostalgia complaciente y hacia adelante sin la necesidad de ofrecer respuestas definitivas.
A lo largo de esta conversación aparecen nombres, libros, ciudades, afectos y ausencias. También aparecen las lecturas que la han acompañado, las obsesiones que regresan una y otra vez a su trabajo creativo y la manera en que la ficción se alimenta de aquello que permanece mucho tiempo dando vueltas en la imaginación. Pero más que un recuento de influencias o una explicación de su obra, lo que emerge es una forma particular de entender la creación literaria: como una búsqueda constante, como una pregunta que nunca termina de resolverse.
La autora habla además de los encuentros entre la literatura y otras disciplinas artísticas, de la experiencia de compartir los libros fuera de la página y de la posibilidad de que una historia encuentre nuevas formas de respiración cuando entra en contacto con otras voces, otros cuerpos y otras miradas.
La maestra Maritza vuelve, una y otra vez, a aquello que permanece, como una invitación a mirar con mayor atención aquello que sigue dando sentido a nuestras experiencias más profundas.
Queridas lectoras y estimados lectores, más que ofrecer certezas, esta conversación propone detenerse un momento. Escuchar. Seguir el hilo de una memoria que se despliega lentamente y descubrir, entre sus pliegues, algunas de las preguntas que alimentan una de las voces más singulares de la literatura mexicana contemporánea.
Karen Salazar Mar
Directora de El Mechero