JOSELO G. RAMOS
Si los talleres literarios impulsan la actividad creativa y la corrección, entendida así su función primordial, entonces, también, descubren un abismo: quien escribe completa un círculo de soledad que inicia en el lapso de la escritura, sea en la habitación, el café o la biblioteca, y termina en la comunión del taller. Estos espacios viven con la intención de arropar, asilar, vender, comprar y algunos pocos de gestar. A través del espejo: novísimas narradoras zacatecanas, antología de cuentos compilada por Alejandra Flores y Gibrán Alvarado, nace de esta última función en los talleres literarios, es decir, de la gestación, el aspecto que anula al abismo.
El producto es visible y palmario, lo acariciará el lector amable, el juicioso, el crítico, el indiferente, de tal manera que dichos talantes resulten la inicial característica de la gestación. En otro nivel, es preciso señalar que el cuidado de la edición tuvo la participación directa de sus compiladores, así que el término cuidado de edición, se vuelca en una carga sémica que presume afecto, delicadeza, atención y, por supuesto, amor. El último aspecto de lo gestacional en los talleres literarios corre a la absoluta cuenta de quienes escriben: Viviana Femat, Ashley Gurrola, Mariana Torres, Mariana Muñoz, Karla del Hoyo, Valeria Esparza y Valeria Casillas.
Poco se sabe de un escritor novel y el escritor novel poco sabe de sí mismo, sin embargo, ante tal encrucijada, se aventura a un proceso artístico que no trata de otra cosa, sino de echar tendones, sangre, músculos, tejidos y vísceras para recubrir un espíritu. Andar en el propio desconocimiento, desconocerse, resulta tarea agotadora para quien cree evitar un camino escabroso y de por sí ya oscuro. Nuestras nóveles escritoras saben que poco saben de sí mismas porque han tanteado el camino, se han caído y se han recuperado porque así se le echa la carne al espíritu, cerrando, pues, el proceso de gestación.
Ahora bien, ¿en qué consiste el espíritu del escritor novel si éste apenas se encuentra en vías de reconocerse o de crearse? Cercano a la cognitio sensitiva, propuesta por Baumgarten, la voz (entendida por espíritu) de lo novel se plasma en la literatura casi a través del estado denso de las experiencias. El conocimiento sensible de nuestras jóvenes escritoras es palpable apenas uno se adentre a los párrafos iniciales de sus relatos, ya que está formado por claves comunes que sugieren lo señalado en el prólogo de Itzel Núñez: “[…] tal vez las autoras […] transitaron el mismo espacio […]” (A través del espejo IX).
En A través del espejo uno se encuentra con meros objetos de anclaje, es decir, elementos que sostuvieron a las autoras y a sus textos en planos concretos. Sin dichos objetos-ancla, parte elemental de la carne que cubrirá al espíritu, la cognitio sensitiva de las autoras se habría quedado en la pura experiencia de la psiquis, sin embargo, esta antología resulta en sí la narración de la gestación de un cuerpo, de un estilo, de una experiencia, resulta un Prometeo moderno manufacturado por jóvenes voces zacatecanas. Iniciamos con la palabra ya que todo en un inicio es el verbo: abre “Nodus Tollens” de Viviana Femat.
Con ironía, el relato inicial expone la dificultad de hablar. El cuidado en la edición se hace notoria, los compiladores también comienzan a contar la propia historia de la antología: “Cuando empiece a hablar ya no me callaré, todavía puedes irte y haremos como que esto jamás sucedió” (A través del espejo 15). El texto de Femat se arrastra entre un torbellino de preguntas que gira hacia una salida posible según Cioran o Camus. Ante un panorama lleno de voces aparece el primer objeto de anclaje: la noche. Una vez la palabra está echada (psiquis o, bien, espíritu), llega aquí “Sempiterno”, de Ashley Alessandra Gurrola.
Una flor azul es el objeto-ancla que enuncia un elemento primordial del conocimiento sensible tanto en el libro como en la madurez de la autora, hablo del enamoramiento y la cotidianidad de enamorarse. Inicialmente, la noche y ahora la flor azul o el jardín son objetos cargados de significado: “[…] significa que te amo” (A través del espejo 24), dice Gurrola. Continúa, a manera símbolos propios de la literatura, la historia que los compiladores decidieron contar al momento de hacer A través del espejo. Pasamos de la palabra que da vida al cuerpo y en esta instancia leemos cómo la palabra se llena de significado.
Ahora que la palabra tiene una carga simbólica, en “La rutina” Mariana Torres expone lo cotidiano, bajo el entendido de que lo cotidiano no podrá suceder si el universo no ha sido creado. En los cuentos anteriores sólo hay seres que narran, sienten demasiado y se aferran al objeto natural que sostiene una vida simbólica: las estrellas, la noche, una flor, un jardín. Aquí, parece materializarse aquello que llamamos personaje e incluso lo vemos moverse: “A las siete en punto comienza la rutina. Tras el retumbe de la alarma, él se yergue y hace el desayuno; yo alisto su ropa” (A través del espejo 27).
Como en el Génesis cada elemento debe ser nombrado. Esta esencia del espíritu corresponde a “Fijación”, donde Mariana Muñoz invoca el primer nombre de la antología: Ian. Unas páginas más adelante, similar al brote de una planta, nace el segundo: Dante. Ahora que el hombre o el individuo de carne y hueso se yergue, unido al incesante flujo de pensamientos, aparece el momento, simbólicamente proustiano, del despertar: “Cuando recupero conciencia del espacio y del tiempo en que me encuentro, el sol se está asomando por la ventana, siento pesados los ojos, la mente cansada, eso significa otra noche en vela” (A través del espejo 32).
El objeto de anclaje en el texto de Muñoz son las cartas, ya que después de las palabras surge la escritura. La historia creacionista de los compiladores adquiere consciencia, su antología funciona ahora como un Golem al que se le inserta la palabra para ejecutar la orden. “Querido papá” de Karla Del Hoyo incorpora este agregado al espíritu. Con un relato epistolar aparece la primera pulsión humana, imposible si no hay un universo tangible y doloroso, una tierra fértil para que en la correspondencia exista un gran desahogo, cercano al monólogo interno joyceano con una planificación concreta: “Te mataré, papá” (A través del espejo 43).
Los objetos-ancla hasta ahora son: estrellas y noche, flores y jardines, trajes, cotidianidad, sobres rojos, cartas, pinturas. A estas alturas, ya que la palabra pasó de invocar a escribir y a funcionar como flujo de conciencia o corpúsculo en el sentido joyceano, llegó el momento de escribir sobre los símbolos. En “Volver a vivir”, Valeria Esparza expone la captura de ese mundo creado por medio de la escritura como expiación y oficio: “Cada día, a las doce, comienza sus rituales de escritura” (A través del espejo 45). El génesis que contar en A través del espejo corresponde al cuerpo y alma de la escritura.
No queda más, a estas alturas de la creación, de esta historia específica de la creación ha llegado el tema del doble. “Espejos” de Valeria Casillas agrega el último ingrediente del espíritu en el acto de escribir. El Prometeo moderno se alza y parece decirnos: “No sé qué hacer con todo el cariño que tengo por mi propia compañía y el placer que me posee al saber que todo lo que hago y todo lo que tengo siempre me va a pertenecer” (A través del espejo 51). Nuestras autoras son dobles que frente a la escritura encuentran la soledad y lo reflejan en sus personajes.
A través del espejo: Novísimas narradoras zacatecanas es la antología que cuenta una historia doble. Por una parte nos da un producto: el libro propio, casi como objeto, que nos cuenta la historia de sus compiladores, es decir, un relato de creación y gestación. El agregado final, el espíritu de este producto llegó en manos de jóvenes escritoras que emprendieron el camino a conocerse. El resultado ante tal autoconocimiento pareciera desalentador, pues, se trata de la soledad y a veces de la locura y la muerte. Sin embargo, ahí se encuentra la respuesta en el acto de escribir: igual que sus escritoras ese acto posee un espíritu solitario.
A través del espejo: Novísimas narradoras zacatecanas
Jesús Gibrán Alvarado torres & Alejandra Flores Casas (Compiladores).
Hipogrifo Ediciones.
Primera edición, 2025.
Zacatecas, Zac., México.
Viviana Femat, Ashley Gurrola, Mariana Torres, Mariana Muñoz, Karla del Hoyo, Valeria Esparza, Valeria Casillas (autoras).
APA 7.ª edición
Alvarado Torres, J. G., & Flores Casas, A. (Comps.). (2025). A través del espejo: Novísimas narradoras zacatecas. Hipogrifo Ediciones.
MLA 9.ª edición
Alvarado Torres, Jesús Gibrán, and Alejandra Flores Casas, editors. A través del espejo: Novísimas narradoras zacatecas. Hipogrifo Ediciones, 2025.
Chicago 17.ª edición
Alvarado Torres, Jesús Gibrán, y Alejandra Flores Casas, comps. A través del espejo: Novísimas narradoras zacatecas. Zacatecas, México: Hipogrifo Ediciones, 2025.