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DORALI ABARCA
El imperialismo estadounidense nunca estuvo lejos del Abya Yala.
Mintieron cuando dijeron que era asunto del pasado,
cuando lo presentaron como un capítulo cerrado de la historia.
Siempre estuvo aquí:
interviniendo, bloqueando, sancionando, financiando desestabilizaciones
mientras fingía distancia.
Cerraron puertas y esperó.
No por debilidad, sino por cálculo.
Con la misma lógica que destruye su propia sociedad —
una sociedad anestesiada por la crisis,
por las drogas,
por la violencia estructural que ellos mismos producen—
así intentaron dormir a los pueblos del sur.
Condeno absolutamente al Estado estadounidense
por los atentados políticos, económicos y simbólicos
contra el pueblo venezolano.
Las sanciones son violencia.
El bloqueo es guerra.
La injerencia es terrorismo de Estado.
No hay neutralidad posible frente a esto.
No es “conflicto”,
no es “crisis interna”,
no es “fracaso”.
Es intervención imperial organizada
para quebrar la autodeterminación de un pueblo.
Que resuene esta acusación
en sus centros de poder,
en su aparato mediático,
en su narrativa hipócrita de derechos humanos
selectivos y funcionales al capital.
Venezuela resiste.
América Latina resiste.
Y cada intento de dominación
confirma que el imperialismo sigue vivo
y que debe ser combatido.

Imagen FB: @roccaeloriginal