OTHNIEL RUIZ
Ahora que nos encontramos en el mes de Octubre y se acerca una de las festividades favoritas de la población mexicana, me hizo recordar sobre lo espantoso y terrorífico que puede ser para algunos acudir al dentista. Y es que uno creería que son los pequeños quienes mas pueden tener miedo de visitar al dentista, o cualquier médico tratante, pero no; la verdad es que también los adultos, o una gran mayoría de ellos se rehúsan a visitar al profesional de la salud bucodental, algo que he escuchado con demasiada frecuencia recientemente.
Es posible que en algún momento de su vida, hayan pasado por una situación de dolor o descuido que los hizo presentarse de urgencia con un especialista en salud dental, o también que una mala experiencia con un dentista les dejara la creencia de que acudir a éste sea sumamente doloroso, y si esto sucedió en la infancia o juventud, es difícil retirar esa creencia, lo cual es completamente entendible.
Sin embargo, la odontología de hoy en día no se compara en nada con la de hace algunas generaciones, pues he de admitir que me tocó vivirla en mi infancia y ahora que me encuentro del lado de “los villanos” son totalmente incomparables la odontología moderna con su antecesora. Seguramente pensarán que esto diría alguien que intenta convencerte de que no somos tan malos mientras estamos afilando los instrumentos de “tortura” para nuestra siguiente “víctima”, pero no, la verdad es que acudir al dentista no tiene que resultar en un maratón de sufrimiento.
La clave de esto se encuentra en cómo vemos la visita con el profesional odontólogo y principalmente en el momento en el que decidimos hacer acto de presencia; dicho en otras palabras, aquellas personas que han descuidado tanto su salud bucodental y llegan a sufrir un dolor en su cavidad oral o presentar una patología asociada al aparato estomatognático, es un hecho que uno como profesional debe implementar técnicas y tratamientos un tanto invasivos para frenar o remediar los daños ocasionados, pero no resultan ser tan malos como se piensa.
En cambio, una persona que ha fomentado el hábito de una higiene adecuada de su cavidad oral y procura presentarse cotidianamente con el profesional estomatólogo, diría que no es tan malo como la fama se nos ha volcado en nuestra contra. Es decir, que aquellos que cuidan de sus órganos dentarios y son responsables de su salud estomatológica, pueden asegurar que las visitas al dentista, son como un extra para mantenerse sanos, aunque nadie se encuentra exento de padecer o sufrir patologías bucodentales a lo largo de su vida, pues todos tenemos boca y en general todos hemos pasado por al menos un problema dental en nuestras vidas.
La mejor forma de superar el miedo a visitar al profesional odontólogo es recurrir a él de manera continua y cuando no hay padecimiento alguno, pues para visitarme no es requerimiento sufrir dolores. Una revisión exhaustiva cada año, limpieza precisa cada seis meses, y lo necesario para mantener una salud bucodental adecuada, es suficiente para olvidarnos del miedo a sufrir con el dentista, al comenzar desde lo básico, limpiezas, prevención, protección y todo lo que nos ayude a mantenernos sanos y felices.