CARLOS FLORES
Hace algunos años dejé de ver el noticiero matutino porque me hastié del contenido. Televisa había generado algo inédito: una red de noticieros que pretendía cubrir todo el mundo y mostrar los sucesos y hechos en hora real. La Internet era algo que aún no cobraba la forma que ahora tiene. La razón por la que decidí no ver más el televisor fue porque al encender el aparato, sin ni siquiera el primer cigarro de la mañana, transmitieron una nota que estaba sucediendo en ese mismo momento en el sur del país, creo Chiapas o Morelos; los habitantes de un pequeño poblado habían capturado al violador de una pequeña niña y lo amarraron a un árbol. Lo golpeaban violentamente, le jalaban el pelo y aquí vino lo más terrible: lo rociaron de gasolina y le prendieron fuego. Los gritos de dolor fueron lo más aterrador que haya escuchado jamás; un acto de justicia que me congeló el alma. Decidí no enterarme del mundo.
Seguí mi vida por mas de veinticinco años, por supuesto con sus contratiempos y problemas, pero alejado de los noticieros. De repente hojeaba un periódico y todo parecía ser más de lo mismo: amarillismo, un gobierno perfecto en el país, no importa si fuera uno u otro partido, todo marchaba sobre ruedas. No había problemas, aunque en el televisor se transmitiera la muerte de un candidato que a leguas anunciaba que era la única esperanza de un pueblo apaleado por los miserables y su miseria. Todo mundo sabe quién lo asesinó, pero la magia de la televisión lo transformó todo. Al final ni siquiera sabíamos si el sujeto que lo asesinó era el que estaba tras las rejas. Se hablaba de fraudes políticos, de masacres, de gobernantes corruptos… y así, sin darnos cuenta, el país se fue a la mierda.
Seguimos fingiendo que no pasa nada, aún cuando el crimen organizado es quien gobierna realmente nuestro suelo; bailamos sobre las cenizas de nuestras esperanzas y nos volteamos a un lado cuando el mundo es controlado por empresarios desquiciados que lo único que les importa es el poder; dejamos que las instituciones sean devoradas por la corrupción, y lo más lamentable es que son sus propios integrantes quienes celebran ese triunfo, como si no fuera posible que algún día pudieran tener hijos que se vieran beneficiados por las mismas instituciones; luchamos por lo derechos de aquéllos que tiemblan de miedo y se ponen de modo para ser ensartados por un aparato indolente, egoísta y ambicioso.
Este mundo se desintegra y se cae en pedazos. Sentados en el borde del abismo todavía intentamos sonreír. No importa ya si el gobierno cambia las leyes para incrustarse como un cáncer en la médula del país y que sea imposible cambiar las cosas en algún momento. No importa si un güero desquiciado con ademanes a la Charles Manson celebra su vida desplegando al ejército más poderoso del planeta como un megalómano que tiene nulo interés por la humanidad. No importa si la autonomía de las universidades se pierde, pues parece que quienes las integran se olvidaron de la lucha de aquéllos que creían, como una lámpara de inagotable aceite, en la verdad y la justicia. Quienes están al frente abusan ahora de un poder engendrado por la ambición y el entreguismo e imponen sus grandes “ideoteces” bajo el supuesto que somos aún más imbéciles y que no nos va a quedar de otra más que asumir lo que ellos imponen.
La Internet es el inventó más escalofriante jamás inventado. Un espejismo de placer y hedonismo donde la realidad puede ser manipulada, donde un inútil funcionario público puede pretender que trabaja; donde cualquier acto de libre “democracia” y voto transparente es una burla a la sociedad. Donde todos, aún el más insignificante ser de la tierra, puede sentirse libre de expresar su opinión y pensar que lo que dice servirá de algo, tal y como lo hago yo.
“World serves its own needs, listen to your heart bleed
Dummy with the rapture and the revered in the right, right
You vitriolic, patriotic, slam fight, bright light
Feeling pretty psyched
It’s the end of the world as we know it
It’s the end of the world as we know it
It’s the end of the world as we know it
And I feel fine”
REM