KAREN ARANTXA PADILLA MEDINA
El vocablo iconografía proviene del griego εἰκόν —imagen, figura, representación— y γράφω —escribir, componer, designar, registrar—, y siempre ha significado propiamente descripción y clasificación de las imágenes (García Mahíques, 2008). El desarrollo de esta ciencia se inició en el ámbito de estudios de la Antigüedad clásica griega y romana donde funcionó para dar orden al conjunto de obras por temas o tipos iconográficos o por diferentes aspectos en relación con el significado de la figuración, lo que según García Mahíques condujo a subsanar la necesidad de dar lectura a las obras de arte más allá de su descripción (García Mahíques, 2008).
La iconología deriva de λόγος —palabra, revelación, discusión, razonamiento, juicio—, o bien de verbos de la misma familia léxica como λογίζομαι —reflexionar, concluir, inferir, juzgar, creer, opinar—. Es decir que, este concepto va hacia la interpretación sin dejar de lado la descripción, por lo que su finalidad es la interpretación histórica de las imágenes, comprenderlas a partir de su relación con situaciones y ambientes históricos en donde tales imágenes cumplieron una función cultural concreta, lo que lleva a integrarlas como productos culturales que permiten aproximarnos a la historia cultural (García Mahíques, 2008).
Desde el Renacimiento esta disciplina es un acercamiento al estudio de las imágenes desde la historia del arte, como en Iconología (1593) de Cesare De Ripa, en donde se recopilan a manera de repertorio visual o diccionario de imágenes, grabados y pinturas que son acogidas por temáticas donde incluso se expresa la adecuada forma de plasmar imágenes según el significado que se le quiera dar, por ejemplo.

Fig. 1. De Ripa, Cesare, “Eternidad”, Iconología, fol. 152.
En esta obra, de Cesare De Ripa, se comprende un método de definición icónica de conceptos morales abstractos, ofreciendo así a los artistas plásticos un compendio o repertorio de imágenes, conceptos y formas de representación como un tipo de diccionario del que podían hacer uso para sus propias obras (García Mahíques, 2008). En la explicación en prosa, se describe la fórmula para dar el significado de eternidad en una imagen: “(…) para pintar la eternidad, el más generalmente adoptado por los artistas, y el que habla más claramente a los sentidos, es el de la serpiente formando círculo y mordiéndose la cola” [sic] (Pastor, 1866, p. 135). El conjunto de significados y descripciones son agrupados semánticamente, por lo que a la par de “eternidad”, se mencionan los conceptos de “tiempo” e «inmortalidad”. Este ejemplo, es de los primeros estudios iconográficos-iconológicos.
En el s. XIX, Aby Warburg fue uno de los grandes precursores modernos de los estudios iconográficos. Warburg estudió las supervivencias clásicas en el arte del Renacimiento, investigando la manera en que los símbolos y las formas visuales de la antigüedad fueron reinterpretados en épocas posteriores. Su enfoque interdisciplinario fue fundamental para sentar las bases de la iconografía como disciplina académica como se le conoce al día de hoy. Este estudio se vio reflejado en su obra Atlas Mnemosyne (1924) en el que busca trazar la supervivencia de símbolos y gestos de la Antigüedad clásica en la cultura europea a través de imágenes. Este proyecto quedó incompleto tras la muerte de Warburg en 1929. El título «Mnemosyne» se refiere a la diosa griega de la memoria, pues las imágenes preservan y transmiten memorias culturales, emociones y significados a través de la historia de la humanidad. Este Atlas combina disciplinas como la historia del arte con la antropología, la mitología, la historia de la ciencia y la literatura, por lo que el arte es un reflejo del contexto cultural en el que se produce, según este investigador, por lo que el enfoque es interdisciplinario.
Posteriormente, Erwin Panofsky, amplió y refinó estos métodos, ya que desarrolló en su teoría, una interpretación más profunda que va más allá de la descripción de imágenes para explorar su significado intrínseco y contexto cultural. El análisis iconográfico presupone algo más que esta familiaridad con los objetos y los acontecimientos que adquirimos mediante la experiencia práctica (Panofsky, 1987). La metodología iconográfica fomenta una visión interdisciplinaria, ya que las investigaciones de esta índole se basan en la historia del arte, la historia cultural y la semiótica. La iconografía como estudio de las imágenes concede un panorama sobre el significado simbólico y cultural de las obras de arte, y contribuyendo a fomentar el cuidado del patrimonio artístico.
Bibliografía
De Ripa, Cesare y Pastor, Luis G. [traductor] (1866), Iconología o tratado de alegorías y emblemas, México: Imprenta económica.
De Ripa, Cesare (1511), Iconología, Padua: Pietro Paolo Tozzi.
García Mahíques, Rafael (2008), Iconografía e Iconología, Madrid: Encuentro.
Mínguez, Víctor (2012), “La historia cultural de las imágenes. Una propuesta metodológica en la Universitat Jaume I, aplicada al arte de la Edad Moderna.”, Archivo de Arte Valenciano, España: Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (Valencia).
Panofsky, Erwin (1987), El significado de las artes visuales, Madrid: Ed. Alianza.