Uno puede irse de una ciudad, pero no necesariamente consigue dejarla atrás. El territorio cambia de nombre, de distancia y de paisaje, pero continúa apareciendo en aquello que se escribe: el origen, el que permanece como una coordenada de la imaginación.
Nacido aquí en 1984, Joel Flores se trasladó a España en 2007 y desde entonces ha vivido en distintos lugares hasta establecerse en Tijuana. El desplazamiento forma parte de su biografía, pero también de una obra que ha encontrado en el movimiento, la pérdida y las transformaciones del territorio algunos de sus motivos recurrentes. En sus libros, los espacios no funcionan solamente como escenarios: sobre ellos pesan las historias de quienes los habitan y las marcas de aquello que los transforma.
Rojo semidesierto, Nunca más su nombre y Santos ahogados forman parte de una trayectoria narrativa en la que el semidesierto aparece no sólo como paisaje, sino como una geografía humana. Sus personajes atraviesan conflictos familiares, violencia, migraciones y desplazamientos; llevan consigo las consecuencias de vivir en lugares que tampoco permanecen intactos.
La escritura de Flores ha encontrado reconocimiento dentro y fuera de Zacatecas. Ha recibido el Certamen Internacional Sor Juana Inés de la Cruz y el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela. A los 35 años fue incluido entre las veinte voces jóvenes más representativas de América Latina en Ochenteros, programa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El reconocimiento llegó mientras su obra seguía construyendo, libro a libro, una relación particular con el territorio.
Quizá por eso volver a Zacatecas tenga algo distinto para quien se ha ido. No se regresa exactamente al mismo lugar: también vuelve quien lo mira. Y entre una ciudad conocida y una vida que transcurre en otras latitudes queda esa distancia desde la que se puede reconocer lo que antes parecía cotidiano.
Flores vuelve ahora como escritor, para participar en las Primeras Jornadas Literarias y de Divulgación de la Universidad Autónoma de Zacatecas. El encuentro ocurre en la ciudad donde comenzó una parte de su historia y desde la que, muchos años después, todavía puede leerse una parte de su obra.
Para El Mechero, nuestro querido amigo José Antonio Flores Gálvez conversó con el escritor zacatecano sobre su trayectoria, su obra y los caminos que ha recorrido la escritura desde aquel territorio que, de una u otra forma, permanece en el centro. Esperamos que lo disfruten y no olviden que juntos ¡incendiamos la cultura!
Karen Salazar Mar
Directora de El Mechero