Fotografía extraída de: https://iamjoelflores.com/
Joel Flores, narrador y ensayista zacatecano nacido en 1984, es autor de Rojo semidesierto, Nunca más su nombre y Santos ahogados, entre otras obras. Reconocido por la FIL Guadalajara entre las voces jóvenes más relevantes de América Latina, ha recibido diversos premios y residencias literarias.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Me encuentro esta tarde con el escritor zacatecano Joel Flores, quien nos brindará algunas reflexiones sobre la labor de ser escritor. Para comenzar, hablábamos de que eres de la colonia de Fovissste, en Tres Cruces; viviste allí y te mudaste en 2007 para vivir en España. A partir de entonces fuiste un trotamundos: viviste en distintos lugares y actualmente resides en Tijuana. Hoy regresas a Zacatecas para las Primeras Jornadas literarias y de divulgación, de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). ¿Qué significa para ti ser zacatecano ahora que ya no resides aquí? ¿Te consideras, de alguna manera, un embajador del estado en otros lugares?
JOEL FLORES: Mira, ser zacatecano significa crecer. Es crecer en un lugar donde haya vida, lo que tú quieras, ya sea una organización artística. La ciudad te regala una sensibilidad artística. Todo lo que se ha creado en su misma arquitectura tiene una sensibilidad muy elaborada. Entonces, donde tú quieras y veas, Zacatecas es arte puro.
Y en ese aspecto, cuando yo vengo aquí, me reencuentro mucho con la vena sensible del arte como tal. Además, tiene un museo hermoso, que es el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez. Cada que vienen amigos míos aquí, les digo: “Tienes que ir al mejor museo de arte abstracto en México”, y ese es el Manuel Felguérez.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: También mencionabas que ganaste la beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) tres veces aquí en Zacatecas. ¿Qué significa ganar ese tipo de premios cuando eres joven, cuando estás tratando de construir tu camino como escritor?
JOEL FLORES: Hay algo que siempre digo a la gente que quiere dar clases de escritura creativa, y es: no estés dispuesto a ganar siempre un premio literario, o un concurso, o una beca, lo que tú quieras, porque depende tu futuro de tres o cuatro personas que ni siquiera conoces, o de un error administrativo.
Entonces, en ese aspecto, haber ganado esos premios o estas becas, que en ese tiempo era el PECDA —se llamaba así— y luego se convirtió a nivel nacional en PECDA, es como bien pasar un cometa. O sea, es fortuito, es azaroso. Es una cosa de que sí, confías en tu talento, confías en tu disciplina, todo lo que tú quieras, pero es una moneda al aire. ¿Qué significa tenerlo? Descansas, de cierta manera, y te puedes dedicar a escribir.
Antonio Gala, que es uno de los máximos mecenas, creo yo, en España, sobre todo en Andalucía, decía que un artista debe vivir para escribir y con eso poder pagarse lo que él quiera. Ese sistema funciona en un lugar como España, donde el mercado editorial es orgánico; en un lugar como México es complicadísimo. Entonces, esos premios, esas becas, la que tú quieras, siempre vienen siendo como una especie de tabla de salvación. Pero el gran problema es que son escasas, muy peleadas y, a veces, muy azarosas.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Yo estudié la licenciatura de Letras y también escribo. Llevo, creo, desde los 20 años participando y nunca he ganado ninguna. Escritores mejores que yo no la han ganado y luego ves jóvenes también talentosos que la ganan en su primer intento.
Aquí en Zacatecas, específicamente, se habla de una suerte de tendencia: cada año buscan cierto tipo de proyecto que va un poco más con las problemáticas sociales o con aquello de lo que se habla en ese año. ¿Tú qué piensas sobre eso? ¿Tus proyectos ganaron por los temas que abordaban o simplemente te metiste en tu tema y funcionó?
JOEL FLORES: No habría ganado si fuera así en ese tiempo, jajaja. A ver, sujetar en las bases un premio, literal, o una beca, limitarlo a lo temático, creo que es un error —si lo estoy entendiendo así; si lo estoy entendiendo mal, te pido disculpas— porque el arte es libre, pues, y no vas a sujetar a un creador a que escriba sobre el tema en sí. Sólo si tú quieres hacerlo como creador, lo haces. ¿Y por qué no? Haces el dinero. Te tienen que pagar bien para que tú cambies de tema.
Yo, en ese momento, postulé con cosas que me preocupaban, que eran sobre la violencia. Zacatecas tiene años siendo víctima de esto. Pero para mí era muy importante hacer un contrapunto desde la literatura. Por eso en el libro Rojo semidesierto hablo de eso. O sea, habla de una ciudad que se trastocó completamente, cuando era una ciudad donde tú podías caminar de noche y no te pasaba nada, y se convirtió en una ciudad donde ya tienes un amigo desaparecido, ya tienes a un vecino que lo secuestraron, ya tienes una historia donde hubo balacera.
Y a mí me tocó, por ejemplo, momentos muy fuertes cuando fue la balacera en la plaza Bonaterra, y que Zacatecas estuvo tres días, hasta sin querer salir los ciudadanos, tres días.
Era tristísimo eso de una ciudad como Zacatecas, con miedo.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Claro, esa balacera marcó un antes y un después en Zacatecas.
JOEL FLORES: Pues yo abordo eso. Ese contexto yo lo abordo en Rojo semidesierto y para mí era muy importante que eso tuviera un registro en la literatura, porque yo creo que el papel del artista es ser testigo y dar testimonio de su contexto social, bajo esas ideas escritas en esos libros.
Entonces, no sé si ahorita dictaminan bajo criterios temáticos. Pues, en ese entonces, no me hubieran dado la beca si hubiera metido un libro así.
Ese libro se becó en España, rarísimo porque España no le gusta que se hable de la violencia. Se dejó allá, y la novela Nunca más su nombre también. Su parte medular sí es la búsqueda del padre ausente, como un nuevo Juan Rulfo, pero también habla sobre una generación mutilada por la violencia, una generación de personas, de chavos.
En sí, el protagonista da como una imagen de lo que es crecer sin padre en una ciudad muy violenta y, además, con problemas muy fuertes como el síndrome del impostor, y luego también la migración y el desplazamiento provocado por falta de oportunidades, la fuga de cerebros.
Entonces esa novela se becó también en el FONCA, pero mi escritura no ha sido para ser becada ni para buscar un premio. Yo tengo claro que es un testimonio, es crear archivo de la memoria de un momento, de un contexto social determinado, y es una manera de decir: quiero que quede esto. Y de eso trata mi literatura.
Si no se beca, si no se premia, me da igual. En aquel momento fue muy duro si no se hizo, pero ahora yo te puedo decir: un libro tiene que salir o una novela tiene que salir porque tiene que escribirse, además de los premios y las becas.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Sí, claro. Justo era la siguiente pregunta. Por ejemplo, en mi generación y en las generaciones que vienen después de mí hay un poco esa tendencia de escribir para ganar becas, ya sea el PECDA, el FONCA, o ganar un premio que lleve a la publicación de tu libro. Pero tú escribiste porque tenías una necesidad de escribir, y escribir bien te llevó a ganar esas becas y esos premios. ¿O me equivoco?
JOEL FLORES: Sí. Escribir bien, o aceptable según los jurados, me sirvió mucho. Tener un termómetro que me dio ser lector, porque yo estaba muy pendiente de qué tipo de literatura se estaba haciendo en ese momento.
Yo me acuerdo que, gracias a internet, yo pude rastrear, por ejemplo, autores de Nueva York que ya no llegaban a México y que, de alguna manera, me ayudaron mucho en mi literatura. Cuando todavía no llegaban ni las revistas aquí, yo ya lo estaba leyendo.
Y no estoy diciendo: “Es presunción”. No, no, no. Estuve muy pendiente a ese cambio de literatura, o la literatura en boga que estaba, y me ayudó mucho. Me ayudó mucho ser un lector muy ávido, muy curioso, de modo que me ayudó a entender que los jurados también son lectores y que un jurado tiene gustos literarios.
Entonces yo siempre creo en lo que decíamos los formalistas rusos, en el lector virtual. Hay un lector virtual que va a decidir si te gusta o no lo que tú escribiste.
Entonces me profesionalicé haciendo proyectos de literatura que defendieran mi obra, que presentaran y hicieran vendible mi obra. Eso fue lo que me ayudó. De hecho, di cursos mucho tiempo de cómo hacer defendible tu obra en un proyecto que puedes postular a una beca, a lo que tú quieras.
Y, de hecho, en Estados Unidos se pide a los escritores que van a mandar su libro a una editorial una query letter, es una sinopsis de lo que trata tu libro, para ver si lo leen o no. Entonces yo me empapé de toda esa información para poderla meter en mis proyectos.
De modo que, como yo sabía que quería ser un escritor profesional ganando premios, tenía que profesionalizarme en eso. No te estoy diciendo que ésa es la clave del éxito. Lo que trato de decir es que era mi mejor defensa.
Siempre mi mejor defensa era entender qué era lo que yo estaba escribiendo para que fuera un proyecto becable, para que fuera una novela premiable, sin sacrificar la calidad de mi obra, porque para mí eso ha sido importante: que la obra hablara por sí misma. No nada más: “Ok, pues es que habla de tal tema, por eso la podemos premiar”. “Ok, es que no había tantos escritores y luego vamos a declararse desierto y este es el único que se defendió”.
No he tenido la suerte así, puedo decirlo, pero siempre fue con esa intención: que la obra hablara por sí misma y se premiara por sí misma, y un entendimiento estructural de lo que hay detrás de la obra. Creo que eso deben tener los proyectos.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Muchas gracias por darnos esta perspectiva. La siguiente pregunta tiene que ver con algo que mencionaste durante la presentación. Te dijeron que eras uno de los veinte jóvenes más sobresalientes de la literatura y vi que hiciste un gesto como de “ya no lo soy”. Parecía que no te agradaba del todo la etiqueta. ¿Qué significa para ti que te hayan nombrado entre esos veinte?
JOEL FLORES: Cuando tenía treinta y cinco años, la Feria del Libro de Guadalajara hizo un programa que se llama Ochenteros, y estaba dedicado a América Latina. Ya cumplía treinta y cinco años de ser fundada como feria internacional. Hicieron un programa muy bonito, que era ver las voces más representativas de América Latina, las voces jóvenes, y me dijeron a mí, entre muchos: “Hagamos veinte”. Y se quedó ahí, que era como una de las veinte voces jóvenes más representativas de América Latina.
Tú ya tienes cuarenta y dos años, ya no soy joven. Ese fue mi gesto, como de “no, ya no soy joven”. Si en su momento fue eso, fue justo cuando publiqué mi novela Nunca más su nombre, porque también es una novela que se publicó en el Premio Juan Rulfo en el 2014, por eso fue. Pero no, agradable haber sido, pero ya no lo soy, ¿sabes?
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Sí, claro. Aun así, en tu conferencia dijiste dos o tres cosas que resonaron. Yo también ya no soy tan joven, pero me imagino que a chicos más jóvenes les resonará.
Hablabas de que tú escribías en tu celular. Tengo varios amigos escritores de aquí de Zacatecas. Uno se llama Alberto Avendaño, que escribió un poemario mientras trabajaba; él vende celulares y trabajando escribió un poemario. Otro amigo, que es mi mejor amigo en el mundo de la escritura, todo el tiempo lo vi escribiendo notas en su celular, desde un Nokia. Todavía era táctil, pero todavía no era un celular inteligente.
A mí también, cuando se me viene una idea, la escribo en el celular, en una nota, o hasta en la aplicación de Word. Tú decías que escribiste muchas cosas mientras estabas en un bar o en algún otro lugar usando el celular. ¿Qué significa para ti esta herramienta en tu labor como escritor?
JOEL FLORES: Bueno, un lápiz y una pluma, o una libreta, es muy parecido. A mí me ha ayudado mucho el bloc de notas, o el iPad también. Me ha ayudado mucho a tener ideas, a rescatar ideas. De hecho, durante un tiempo, cuando me dedico a escribir al 100 %, tengo un iPad al lado. Una noche, si no puedo dormir, escribo algo o leo. Y si me despierto una mañana, cuando escribía más en serio, no podía dormir en las madrugadas, entonces me ponía a escribir en el mismo iPad o en el celular.
¿Qué representa una herramienta? Una herramienta con la cual yo puedo tomar mis notas y luego se trasladan a la novela o al libro, a un ensayo o a una crónica. Eso es. Entonces es una extensión más, digamos, de la creatividad.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Claro. Retomando el último punto que mencionaste, la inteligencia artificial: tú decías que no había que satanizarla, sino utilizarla como una herramienta. Bajo este hilo de servirnos de la tecnología para escribir, ¿cómo utilizas la inteligencia artificial en tu proceso creativo o a la hora de escribir?
JOEL FLORES: Mira, una de las ideas que tenía aquí para dar una charla era hacer una entrevista directa con ChatGPT, que me estuvieran preguntando. La tengo hecha, para demostrar el tipo de diálogo, la profundidad de los diálogos que puedes encontrar en ChatGPT si lo sabes alimentar.
Entonces dije: no, porque a lo mejor no se va a entender, y cambié mejor esta charla.
¿Qué encuentro en la inteligencia artificial, no sólo en ChatGPT, en Claude, en Gemini y en otras que tienen que ver con diseño gráfico? Una ayuda, una ayuda con la cual yo puedo dialogar, con la cual yo puedo acelerar procesos que antes me costaban infinidad de tiempo.
Yo tengo un problema que se llama escoliosis, es decir, tengo torcida la cuarta vértebra por cuestiones de nacimiento y me di cuenta tarde, porque fue por dolores de la cintura, de la cadera y todo eso.
Cuando me voy a cualquier fisioterapeuta me preguntan: “¿Tienes escoliosis? ¿Estos problemas salían?”. Dije: “No, no salían”. Si yo hubiera sabido de chavito que tenía escoliosis, yo no me hubiera dedicado tanto tiempo a la escritura; me hubiera dedicado otro tiempo a tener un peso ideal, a cuidar mi salud para vivir más años. Pero se los dediqué porque teníamos chambas de escritor.
Bien, si no existía ChatGPT en aquel tiempo, yo hubiera solucionado las broncas y hubiera tenido más tiempo de vida que el que yo invertí en otras cosas. Que ahorita lo hace. ¿Cómo lo hace? Cuando yo hago una investigación, me ayuda a rastrear fuentes; que es muy difícil. Yo me tardaría media hora, una hora, dos horas en encontrarlas y en quince minutos, diez, me las encuentra. Entre un diálogo sobre ideas centrales de un libro. Cuando yo leo un libro, empiezo a rebotar.
Si no tiene información de ese libro, se lo platico. ¿Sabes qué pasa con la inteligencia artificial? Es una esponja que se va alimentando de tu algoritmo y que se va alimentando de tus gustos. Si tú creas esa esponja en una materia crítica, una materia que te cuestione, una materia que incluso te diga si nos estamos saliendo del objetivo que estás buscando con tu proyecto, te llevas de gane.
Entonces ese actor virtual, o el amigo crítico virtual que tenías en el taller literario, en un celular, en una computadora, es de la manera en que a mí me ha servido.
Yo tengo una agencia de publicidad y en la agencia de publicidad hacemos muchos copies, creamos campañas de OOH. Yo podría tener un equipo de quince personas con inteligencia artificial, solamente porque somos un equipo de cinco.
¿Por qué? Porque me puede dar estas otras cosas. Y no la veo como algo que sea enemigo de la literatura. O sea, es peligrosa si esa persona no tiene estos criterios de selección, esos criterios críticos, esos criterios de buen lector, incluso de comprensión de datos. Creo que ahí es peligrosa.
Pero si la usas desde una formación de Letras, de humanidades, de antropología, lo que tú quieras, incluso no es de la ciencia, pero que tú, con tu criterio como lector, es una gran herramienta. Y también, claro, es otro nivel en el nivel de proyectos más profundos. Eso.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Claro. Para cerrar, mencionabas que estas herramientas te ayudan con tus proyectos futuros, a rebotar ideas, realizar investigaciones y encontrar referencias. ¿Puedes platicarnos un poco sobre tu próximo proyecto editorial? ¿Qué libro estás trabajando? ¿O estás en un periodo de descanso?
JOEL FLORES: Hay una novela que no he publicado y que está escrita, que iba a publicarse en ERA, pero ahora con lo que pasó ya…
Y la verdad, yo no la he movido. Tiene que ver con el desplazamiento forzoso más amplio. Y tiene que ver con este proceso de escritura donde el cuerpo es protagonista, y el cuerpo como territorio, el cuerpo físico de un ser humano.
Y con las historias de vida de personas que han sido desplazadas por culpa del crimen organizado y por culpa del extractivismo minero en la zona centro-norte del país, que de alguna manera tiene vínculos con el crimen organizado, pero muy fuertes porque trabajan en cantera.
Esa novela es una novela que cierra la trilogía de mi desierto: Rojo semidesierto, Nunca más su nombre.
Y esta otra novela es parte de la trilogía que habla sobre los conflictos sociales de lo que se estaba contando en principio, en 2009, 2007, hasta la fecha.
JOSÉ ANTONIO FLORES GÁLVEZ: Claro. Entonces, para quienes fueron lectores de tus libros anteriores, aquí concluiría tu trilogía. Muchas gracias por brindarme esta entrevista.
JOEL FLORES: Gracias.

