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DORALI ABARCA
La mujer de la montaña es una película que urge ser vista para identificar la gran labor que tenemos como humanidad de salvar nuestro único hogar, volvernos a ver y preguntarnos si todos estos avances que desafía el humano valen realmente el daño ambiental que producen. Ambientada en Islandia y dirigida por Benedikt Erlingsson, esta obra nos presenta a Halla, una mujer aparentemente común, directora de coro, que lleva una vida tranquila. Sin embargo, en secreto, libra una intensa lucha como activista ecológica contra la industria del aluminio que amenaza el equilibrio ecológico de su país. A través de su doble vida, la película nos invita a reflexionar sobre el papel que cada individuo puede desempeñar en la defensa del medio ambiente, incluso cuando parece insignificante frente a las grandes corporaciones.
Una experiencia reveladora y de resistencia, donde una mujer nos exhibe su fiel compromiso de manifestarse en contra de la gran industria de la red, esta red globalizada que nos consume día a día y nos bloquea de pensamiento y manifestación. Halla se convierte en símbolo de una resistencia que se niega a ceder ante las lógicas del capital, incluso cuando esto implica poner en riesgo su libertad, su seguridad e incluso sus sueños personales, como el de adoptar una niña. Su lucha no es heroica en términos tradicionales, sino profundamente humana, íntima y poderosa en su coherencia.
Es urgente para la sociedad en la que vivimos hoy en día, en medio de guerras y conflictos desviados. La película interpela nuestra cotidianidad anestesiada por la tecnología y el consumo, recordándonos que aún es posible actuar con convicción, que aún es válido el gesto de rebelarse frente a lo injusto, por más grande que parezca. La mujer de la montaña no es sólo una historia de ecoactivismo, sino un grito poético y político para recuperar el vínculo con la tierra, con la verdad y con nuestra propia conciencia colectiva.
