OTHNIEL RUIZ
Recientemente se ha hablado mucho sobre el aumento de impuestos a algunas bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, como los dulces, con la intención de reducir el consumo y “beneficiar” la salud de la población, lo que significa, en mi opinión, un golpe duro al bolsillo de los mexicanos, contrario a lo que nos quieren hacer creer. Pero por qué he de relacionar a la política con la odontología, se preguntarán; la razón es muy simple: si queremos combatir los daños a la salud causados por este tipo de alimentos, debemos comenzar por concientizar a la población sobre prevención, buena alimentación y salud bucodental y general.
Haciendo a un lado la mala campaña de quienes supuestamente dirigen el país y sus ideas que no tienen pies ni cabeza, me propongo continuar como lo he hecho con anterioridad, a promover tanto la prevención como el bien actuar enfocados a la salud general y estomatológica de las personas, principalmente porque es deber de cada quien cuidar lo más valioso que poseemos: la salud. Todos los alimentos ultraprocesados han existido desde hace mucho tiempo y el daño que provocan está científicamente comprobado en enfermedades como diabetes, cáncer, hipertensión, problemas gastrointestinales y, obviamente, las lesiones cariosas en los dientes.
El alto consumo de este tipo de alimentos no podrá ser reducido si lo vemos por todas partes, incluso en eventos deportivos son promovidos tan sólo por un patrocinio, y unos cuantos sellos sobre la etiqueta no generarán un mínimo de conciencia sobre las muchas consecuencias que deja consumirlos constantemente. También se presentan como una grandiosa alternativa a un lonche o comida nutritiva y por lo accesible y cómodo que resultan es muy fácil dejarnos llevar por esa tentación. Me resulta una analogía muy conocida a la trampa del queso y el ratón por parte de quienes “pretenden” cuidar de nuestra salud, pues suben impuestos, pero no dejan de promocionarlo; irónico.
Una buena campaña de realización de actividad física y buena alimentación sería un buen comienzo para intentar disminuir el consumo de alimentos procesados, fomentar el deporte mediante espacios y cultura con el apoyo de becas y competencias, reducir la propaganda de las empresas en eventos deportivos, escuelas y espacios de salud. Existen un sin fin de opciones para intentar reducir seriamente el consumo habitual de alimentos procesados antes que sólo subir impuestos, desafortunadamente nuestros dirigentes no cuentan con la capacidad para dar soluciones reales a problemas básicos, como la afectación de nuestra salud.
Para finalizar, no se trata de señalar o atacar a la industria de alimentos ultraprocesados, ya que nadie ha sido obligado a vivir de ellos, pero cabe recalcar que como país somos uno de los más afectados por enfermedades como la diabetes, debido a alto consumo de estos alimentos y, para colmo, que nuestro sistema de salud cada vez se encuentra mas lejos de alcanzar al de Dinamarca, pero ése es otro tema. En consecuencia, hay que cuidarse de los impuestos, pero más aún, hay que cuidar nuestra salud propia, pues nadie mejor que uno mismo para hacerlo; aliméntate bien, realiza actividad física y visita a un profesional de la salud regularmente, incluyendo a tu dentista.