OTHNIEL RUIZ
Ahora que estamos conmemorando el Día de la Salud Mental, considero importante mencionar la estrecha relación que existe entre la salud mental y la odontología, y cómo esta última repercute en la primera, podría parecer que no es así; sin embargo, la calidad de una sonrisa puede afectar la salud mental de las personas. Como sociedad nos encontramos siempre expuestos a constantes críticas y comentarios sobre la apariencia de nuestra persona, y esto es muy común desde la infancia.
Al rededor de los seis años de edad, los pequeños comienzan la etapa de muda de dentición temporal a dentición permanente, lo cual suele ser una etapa un tanto complicada para nuestros hijos, ya que comienzan a presentar dientes de mayor tamaño en su apenas desarrollado cráneo. La etapa de “patito feo” se le conoce por estas circunstancias, en donde los órganos dentarios permanentes buscan acomodarse en los huesos maxilares superior e inferior y, generalmente, ocurre que la oclusión o mordida de los niños se establece de una manera muy poco adecuada.
Aquí es donde se puede reflejar la inseguridad en los menores, pues es bastante común que atraviesen durante estos cambios con comentarios negativos y sobrenombres que afectan tanto en su confianza como en su personalidad. Durante esta etapa es común observar en algunos pequeños, órganos dentarios bastante mal acomodados, incluso en posiciones muy inconvenientes, por lo que la colaboración de un profesional odontólogo y en particular, un especialista odontopediatra pueden acompañar este proceso de cambio y evitar sufrimientos innecesarios tanto en la salud mental, como en la salud bucodental.
Otra razón por la que la salud mental se ve afectada debido a problemas bucodentales, es el desarrollo y crecimiento de los maxilares, en especial el inferior. Existe una clasificación sobre la oclusión que nos explica la posición de ésta, que se debe al crecimiento excesivo o deficiente durante la etapa de crecimiento y desarrollo de los menores. Generalmente se trata de causas hereditarias, aunque pueden verse involucrados otros factores para que esto suceda, tenemos que las patologías se clasifican en: prognatismo o sobremordida, que se refiere a un crecimiento excesivo de la mandíbula lo que produce un mentón prominente; y retrognatismo, es cuando el maxilar inferior presenta un crecimiento y desarrollo menor y da la apariencia de dientes superiores prominentes.
Ambas situaciones pueden afectar severamente el autoestima de cualquier persona sin importar la edad, sobre todo si no se corrigen en la etapa de crecimiento y desarrollo mediante ortopedia maxilofacial, la cual se encarga de propiciar el crecimiento o anularlo, según sea el caso, todo esto durante la etapa infantil que es cuando ocurre el crecimiento y desarrollo craneoencefálico. En edades mas avanzadas, el prognatismo y retrognatismo sólo pueden solucionarse a través de cirugías maxilofaciales.
Existen dentro de la odontología, una variedad de patologías y procesos que pueden llegar a afectar la salud mental de los individuos, viéndose dañados la seguridad, el autoestima y la confianza, por ello también es imprescindible contar con la participación de profesionales de la salud bucodental sobre todo en edades tempranas, pues una salud estomatológica participa ampliamente en la salud mental de las personas.