Fotografías: Cortesía
Soy Elsa Guízar, oriunda de la CDMX, tengo 34 años y radico en la capital de Zacatecas desde hace ocho años. Soy narradora oral, promotora de lectura, música lírica, politóloga de la UNAM, y actualmente comienzo un camino como escritora de literatura infantil. Trabajo activamente con el programa Alas y Raíces, Programa Nacional de Salas de Lectura, y de manera independiente soy creadora de arte, principalmente, enfocada en las niñeces.
EL MECHERO: ¿Cómo nació la idea de Tu y en qué momento supiste que debía convertirse en un libro infantil?
ELSA GUÍZAR: La idea de Tu nació en un momento de juego en mi cotidianidad. Le presté más atención de lo común porque en ese entonces yo estaba muy alerta y receptiva a todo lo de mi alrededor, identificando situaciones sensibles, divertidas y juguetonas; la razón es porque recién había terminado un curso que duró medio año en literatura infantil por parte del INBAL. Tengo muy presente que los dos profesores que más me influenciaron para bien –Jorge Luján y Luis Téllez, expertos en la materia e increíbles seres humanos– me motivaron y guiaron para potenciar esa búsqueda cotidiana de inspiración y escribir, dejándome llevar por el juego, que es uno de los elementos básicos para lograr escribir literatura infantil.
Así comenzó Tu, como un juego de palabras y sonoridad, y por poseer esa naturaleza, de inmediato lo ubiqué como un libro dirigido a las y los más pequeños de casa, para quienes simplemente quieren un pretexto para jugar. ¿Y por qué decidí construirlo a modo de poesía? Porque otras grandes en la materia (María Baranda y María Emilia López) a quienes estudio y sigo con gran admiración y cariño, con ellas he aprendido que la poesía es uno de los primeros lenguajes con que bebés, niñas y niños pueden conectar con el mundo, por el ritmo, la melodía y el juego que pueden implicar las palabras expuestas a modo de poesía.
EL MECHERO: ¿Qué significa el título Tu dentro de la historia y por qué decidiste nombrarlo así?
ELSA GUÍZAR: El libro está compuesto por una serie de palabras que comienzan con la sílaba «tu», y de cada palabra deriva su propio poema. «Tu» es el elemento clave para poder interactuar y jugar con el libro, pero, además, una de mis intenciones es que desde el momento de nombrarse se pudiera confundir con el pronombre personal «tú», y de ahí comenzar con la provocación para jugar, cuestionarse y que los lectores (sobre todo los adultos), se preguntaran si lleva o no acento, y si no lo lleva ¿por qué?, y que al paso de las páginas descubran la respuesta.
EL MECHERO: ¿Hubo alguna infancia, recuerdo o experiencia concreta que detonara este libro?
ELSA GUÍZAR: Fue una experiencia pequeñita, pero me pesqué de ella y confié que era buena idea y oportuno hacerla germinar. Fue en un momento de juego, por la noche y mientras escribía en mi «block de notas» un listado de deberes de la vida adulta, de pronto mi corrector me arrojó la palabra «tulipán», puse atención en ella porque su sonoridad me parece bella y divertida, y, además, en ese momento recordé que es una de mis flores favoritas desde pequeña (fueron las primeras flores que aprendí a dibujar a mis 4 o 5 años). Al nombrarla varias veces conecté con un sentimiento de ternura que hizo preguntarme: ¿qué otras palabras comienzan con la sílaba «tu»? y en ese rato comencé a escribir una lista, lista que fue creciendo con el paso de los días, y así fue como poco a poco se asomó Tu, definitivamente como un juego de palabras.
EL MECHERO: ¿Qué emociones buscabas despertar en las niñas y los niños que lo lean?
ELSA GUÍZAR: Para mí lo principal es que sientan el deseo de jugar, no sólo al leer el texto, si no cuando observen y lean cada ilustración, que es un elemento muy importante del libro, en esta ocasión texto e imagen van totalmente de la mano; esa conexión entre uno y otro considero que hacen que la experiencia sea más rica al interactuar con el libro.
También busco que los haga sentir ternura, o que alguna situación les provoque una buena risa (o al menos una risita tímida); sumado a todo, deseo que el libro se convierta en un objeto de juego. Esas son mis expectativas, pero, en realidad me viene bien que el libro les provoque cualquier otra emoción que quizá se salga de «mi radar».
EL MECHERO: Vienes de una larga relación con la narración oral y el cuento contado en voz alta. ¿Qué cambia cuando el cuento deja de habitar únicamente la voz y pasa a la página?
ELSA GUÍZAR: Mi principal fuente de trabajo e inspiración para mi oficio como narradora oral son los libros. Hoy me habita una enorme alegría que ahora sea un texto de mi autoría el que se plasme en páginas gruesas de cartón, y pueda ser leído y narrado–jugado por otros. Ponerme en ese lugar donde otros me leerán, me llena de la misma emoción que cuando soy yo la lectora que toma un libro y dice «quiero narrar este cuento» o «quiero incluir este poema en mi espectáculo».
EL MECHERO: ¿Crees que tu experiencia como cuentacuentos transformó la manera en que escribiste este libro?
ELSA GUÍZAR: Sin duda mi quehacer como narradora influyó al momento de escribir Tu, pero para mí, ser narradora implica también que soy lectora de literatura –principalmente– infantil, y ése fue un lugar clave para que pudiera escribir preguntándome y reflexionando en torno a ¿cuáles son los libros que más disfruto leer? Y, por ende, ¿qué decido narrar? Y la respuesta es: los libros que me divierten, los que no conllevan un mensaje a modo de moraleja, los que son para jugar porque te provocan, o que te llenan de ternura pero no de esa ternura «ñoña» que termina relacionando lo infantil con algo bobo; me gusta la ternura que sutilmente va de la mano de lo divertido, lo chusco, la travesura como rebeldía o autonomía de las y los niños, lo que está fuera de la regla. Ante esto (según mi percepción), eso se siente en distintos momentos y personajes de Tu.
EL MECHERO: ¿Qué herramientas del escenario, de la oralidad o de la interacción con infancias llegaron directamente a Tu?
ELSA GUÍZAR: La conexión que busca la narración oral con el público, eso mismo traté de tomarlo y llevarlo al libro. Me interesa que, al ser leído, narrado o jugado, el lector sienta que le hablo a él o ella, por eso en la parte final plantea un diálogo directo al preguntar(te) «¿Ya te vas?», o cuando la ardillita con antojo de «turrón» te pide un pedacito para probarlo… Quiero decir que son distintos los momentos donde intento romper –así como en un espectáculo de narración oral– la famosa «cuarta pared» para que la experiencia se sienta más cercana.
EL MECHERO: Como narradora oral, estás acostumbrada a mirar las reacciones inmediatas del público. ¿Cómo fue enfrentarte al silencio del proceso de escritura?
ELSA GUÍZAR: En realidad, disfruté mucho ese proceso «silencioso» y (yo agregaría) discreto de la escritura. Es decir, como artista escénica, precisamente estoy acostumbrada a mostrarme y enfrentar esas reacciones –buenas o no muy buenas– del público. Ahora con esta otra experiencia tan diferente, simplemente me entregué al proceso, a las dudas más comunes de si lo estaría haciendo bien, si es «algo digno» para un público al que respeto tanto que es la primera infancia. Ese último punto es el que más rondaba mi cabeza: La literatura infantil, pero especialmente la que está dirigida a primera infancia, me parece de las más complejas y que implica mucho compromiso, y yo, simplemente pensaba en que quería hacer lo mío desde el lugar más honesto, cariñoso y digno para el disfrute de los más pequeños.
EL MECHERO: En distintos espacios has impulsado la literatura infantil no sólo como entretenimiento, sino como una herramienta sensible y formativa. ¿Qué lugar ocupa Tu dentro de esa visión?
ELSA GUÍZAR: Tu es mi mensaje al mundo –o al menos desde el lugar pequeño que habito en él– para decir que los libros también son para jugar, no son un objeto sagrado e intocable, también son para que los usen como avión, como mesa, como una casita, para que de pronto salga volando por ahí, o quizá sea mordido o se llene de baba –según la edad del lector–, y con todo ello deseo que sea visto como un amigo que acompaña, un objeto que sirve para jugar, no sólo para ser «admirado» a lo lejos; porque pienso –desde mi lugar como promotora de lectura– que la lectura se puede fomentar en los más pequeños lejos de los discursos escolarizados, y más bien desde que puedan ver, sentir e interactuar con el libro como un objeto de juego.
EL MECHERO: ¿Consideras que escribir para las infancias también puede ser una forma de activismo cultural?
ELSA GUÍZAR: Sí, pero sin ánimo de que vayan plagados con discursos aleccionadores o evidentemente apegados a temas de agenda cultural–política. Considero que ese activismo toma sentido y forma al momento en que el libro es tomado y usado por las y los niños, y que en su cotidianidad puede representar un momento de alegría, de paz, de convivencia sana entre sus iguales o entre los adultos cuidadores y las niñeces. Ahí es cuando el texto propuesto, para mí, toma ese sentido de «activismo cultural».
EL MECHERO: ¿Qué te preocupa actualmente sobre la relación entre las infancias y la lectura?
ELSA GUÍZAR: Me preocupan muchas cosas, jaja, pero me enfocaré en las dos principales que siempre salen a relucir. La primera es reconocer que la literatura infantil no es realmente accesible –hablando de costos– como para que los libros se incluyan –exagerando un poco la expresión– en la canasta básica de una familia, sino todo lo contrario, es caro hacerse de libros de este tipo y que sean de buena calidad en su contenido y forma. Lo segundo es, que se siga fomentando desde la mirada adultocentrista, sin negar los cambios y esfuerzos que se van haciendo paulatinamente, la realidad es que en los espacios donde principalmente se desenvuelven las niñeces (la familia y la escuela) persiste como algo bueno obligarlos a leer, o darles a leer lo que los adultos quieren y no lo que las niñas y los niños desean, y que todo el tiempo los adultos buscan que los libros eduquen, que enseñen algo, por más mínimo porque así consideran que es como vale la pena un libro, desde si es útil o no. Y ésos son estigmas que muchos promotores estamos intentando cuestionar y romper, y ahora como escritora, también fue uno de mis propósitos –espero haberlo logrado, aunque sea un poco, jaja–.
EL MECHERO: ¿Qué tipo de libros infantiles sentías que hacía falta leer o compartir hoy?
ELSA GUÍZAR: Yo pienso que hay que seguir compartiendo libros que rompan con esquemas tradicionales, que inviten indirectamente a la idea de «leamos por el simple hecho de leer, no para aprender cosas», libros que cuestionen y no reproduzcan el estereotipo de que las niñeces son bobas y por su edad no entienden cosas y, por ende, necesitan historias fáciles, trilladas y ñoñas. Sin caer en agendas, pero también se vale escribir, leer y promover libros que retomen temas «difíciles» o que no son comúnmente expuestos a las niñas y niños; y muy importante: libros que también desde su estética propongan estilos, formas y diseños fuera de lo clásico, porque la estética también suma a que las niñeces expandan su experiencia sensorial, y su sentido visual–crítico.
EL MECHERO: ¿Cómo dialoga este libro con las niñas y niños contemporáneos?
ELSA GUÍZAR: Tu busca dialogar desde cada página, con su juego de palabras, con cada poema que pretender hacerse sentir cercano al lector(a), pero además, a través de la canción que compuse y el video que realizó el ilustrador –que es mi hermano–, son otros lenguajes con los que el libro pretende generar una experiencia amplia e integral para quien lo tome entre sus manos.
EL MECHERO: ¿Cómo fue el proceso de escritura de Tú? ¿Eres una autora de planificación o de intuición?
ELSA GUÍZAR: Definitivamente soy más de intuición. Como comenté al inicio, intento apegarme a una dinámica espontánea, donde abra mis sentidos –sin romantizar la experiencia– y esté atenta a mi alrededor, a mis experiencias directas con niñas y niños a los que cuido, con los que comparto sesiones de lectura, talleres, juegos, funciones de narración oral… Me viene bien trabajar y entrenar la ternura, la sensibilidad y el juego cotidianamente para de ahí partir, atrapar ideas y escribirlas, primero como una pequeñísima idea, para que luego vaya tomando mayor y mejor forma.
EL MECHERO: ¿Qué fue lo más difícil de escribir un libro para infancias?
ELSA GUÍZAR: No caer en ideas «ñoñas» que refuerzan la idea adultocentrista de que las niñas y los niños son bobos o que no son capaces de entender cosas. Aunque mi sentir, mis herramientas y mi postura no apuntan hacia ello, soy una adulta y debo cuidar no caer consciente e inconscientemente en ese error, siendo uno de los más comunes –y terribles–.
Por otro lado, al ser poesía, me preocupaba mucho caer en imágenes comunes; tuve muy presente romper la tentación de escribir todo en rima, ya sabes, que todo termine en «ar, er, ir , ando», o gastar la clásica postura de que, al tratarse de niños(as) – más aún en este caso por estar dirigido a primera infancia–, entonces todo debe escribirse con diminutivos (otra forma de infantilizar el contenido).
EL MECHERO: ¿Cómo se dio el encuentro con la editorial y qué te hizo sentir que era el espacio correcto para publicar este libro?
ELSA GUÍZAR: El libro vio una oportunidad de nacer gracias a la convocatoria editorial de literatura infantil y juvenil 2025 que promueve el Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) junto con Alas y Raíces Zacatecas. Las autoridades correspondientes hicieron la selección del taller editorial donde se imprimiría el tiraje del libro, y yo me involucré haciendo saber algunas peticiones que consideré básicas en el proceso por tratarse de un libro de primera infancia: Pasta dura, esquinas redondeadas, páginas de cartoné. Con que tomaran en cuenta estas características, yo estaba tranquila en el resto del proceso.
EL MECHERO: En los libros infantiles la imagen suele dialogar profundamente con el texto. ¿Cómo fue el trabajo con la parte visual o con la persona ilustradora?
ELSA GUÍZAR: En este caso fue un proceso muy particular, ya que el ilustrador fue uno de mis hermanos, diseñador gráfico e ilustrador. Él ha sido mi cómplice en distintos proyectos donde yo tengo alguna idea, algún bosquejo (dibujos resimples y feos que hago en un minuto para que no se me escape la idea) y luego corro con él para que haga su magia, realizando las ilustraciones de manera profesional.
Con el libro sucedió igual. Desde otro proyecto de libro que aún no ha visto la luz, lo invité a que formáramos una mancuerna, en la que yo escribo y el ilustra. Con Tu, le leí mi texto y una vez que me dijo que le había gustado, comenzó la siguiente etapa de ilustrarlo. Erick Guízar –mi hermano–, hace muchas preguntas, le gusta saber la mayor cantidad de información para él poder realizar las ilustraciones, así que, fue un diálogo permanente, en el que le mostré diversos estilos de ilustración con el que pensé a Tu, pero hubo uno donde los dos de inmediato conectamos: ilustrar con arte collage, jugar con recortes de papel, papeles de distintas texturas, usar un poco de dibujo tradicional, y lo mínimo de digital, reivindicando el diseño desde lo artesanal, abierto a errores o imperfecciones, ese trabajo pausado, el que respira a su propio ritmo y no busca «salir por salir», o una estética llamativa pero empobrecida.
Lo mejor de todo es que fue un trabajo en equipo todo el tiempo.
EL MECHERO: ¿Qué esperas que ocurra cuando una niña o un niño termine de leer Tu?
ELSA GUÍZAR: Que se sientan contentos con el libro, que les guste su contenido, y que se dirijan al QR que incluye en la parte casi final para que escuchen la canción y vean el video que hicimos mi hermano y yo para el libro, con el fin de que experimenten más allá de sus páginas.
EL MECHERO: ¿Cuál ha sido hasta ahora la reacción más conmovedora que has recibido sobre el libro?
ELSA GUÍZAR: Me ha enternecido que poco a poquito, de manera genuina, me van escribiendo distintas personas que desean hacerme saber cómo reaccionan sus hijas(os). Me mandan audios con los testimonios de las niñas y niños, o me describen cómo reaccionó una bebecita. Eso me llena de ilusión y mucha satisfacción, saber que para quienes fue escrito e ilustrado, son quienes lo aprueban.
Claro, por nada dejo fuera la reacción y respuesta de los adultos, de quienes también deseo que disfruten del libro, la canción y el video. Afortunadamente, el libro va llenándose de halagos y apoyo, de reconocimiento ante el trabajo creativo, de interés por llevarlo a distintos espacios para que caiga en muchas manos, primordialmente de niñas y niños, pero también de adultos que se dan la oportunidad de disfrutar de literatura infantil.
EL MECHERO: ¿Qué importancia tiene para ti crear espacios de imaginación para las infancias actualmente?
ELSA GUÍZAR: Me interesa que esos espacios de imaginación sean a su vez espacios donde las niñeces puedan convivir sanamente, en paz, donde se expresen libremente, que cuestionen, que propongan y construyan desde sus herramientas y capacidades.
EL MECHERO: ¿Qué le diría la Elsa cuentacuentos a la Elsa autora publicada?
ELSA GUÍZAR: Que logramos cumplir un gran sueño. Como dato curioso, antes de ser narradora oral, recuerdo bien que hace aproximadamente 15 años atrás, mientras paseaba por horas en una librería en su sección infantil, ahí –me– sembré la semilla y dije: «yo quiero hacer esto algún día», mientras hojeaba y me maravillaba con un libro álbum.
La Elsa Cuentacuentos hoy toma de la mano a la Elsa escritora y le dice que hay mucho por seguir aprendiendo, estudiando y preparándose, pero ha dado un primer gran paso para seguir armando su caminito, jugando con las palabras desde lo narrado, lo cantado, y ahora desde lo escrito.
EL MECHERO: ¿Qué descubrió Elsa Guízar sobre sí misma mientras escribía este libro?
ELSA GUÍZAR: Estoy descubriendo mi propia voz como escritora, y aunque en el camino hay dudas e incluso «voces» que pretenden desanimar, Tu ha sido la experiencia que necesitaba para confiar en mi camino, en mi proceso creativo, y en mi compromiso como trabajadora y creadora de arte para las niñeces, ahora en forma de escritora.
EL MECHERO: Si tuvieras que definir Tu con una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?
ELSA GUÍZAR: No es una palabra –perdón–, pero sería: el derecho al juego. Y me quedo con esa frase porque representa un antes y un después en mi propia forma de entender el mundo, mi trabajo como artista, mi lugar y trinchera como defensora de los derechos de las niñas y los niños. El derecho a jugar fue una de las grandes motivaciones para que Tu naciera, porque además de permitirme jugar, busco reivindicar el derecho a jugar –en este caso con un libro–, como un derecho básico para el desarrollo sano, amoroso y libre de las niñeces.



