Como estudiante de literatura soy fiel creyente de que, efectivamente, siempre hay que regresar a los clásicos —aunque sea de vez en cuando—, pero como lectora (en femenino) también soy crítica respecto a que los vicios sistémicos nos insertan en un círculo vicioso: los clásicos, aquellos que sobreviven a los embistes editoriales y al tiempo, son en su mayoría hombres. Luego así vamos cribando los nombres de autoras y autores, y se va haciendo el canon más chiquito y las listas de pendientes más grandes, pero ¿qué pasa con aquellas personas que escribimos en la actualidad?
Después de leer a Poe, Borges o Milton, tal vez tomemos un libro de Safo o Rosalía de Castro. Si andamos en el medio de la poesía o la narrativa comenzamos a toparnos nombres y rostros: primero de nuestro círculo cercano, luego tal vez alguno que otro que coincida con nosotros en los encuentros y festivales, pero pocas veces vemos más allá de cinco o seis metros. Es agradable escuchar los poemas en voz de sus propios autores: la prosodia personal nunca se puede degustar en los libros con nuestra voz lectora, pero también es cierto que —como dice un amigo muy cercano— “el verdadero infierno es escuchar a un poeta tras otro tras otro tras otro…, y uno termina indigesto de comer tantas delicias y una que otra excentricidad que no es del agrado de nuestro paladar —también educado con su gusto propio.
Entre poder robarle tiempo a la productividad y poder encontrar voces actuales un poco más lejanas a nuestro espacio, aunque no demasiado, me parece increíble: en un mundo en el que basta poner un nombre en una barra para alcanzar los versos ajenos, ¿cómo conseguimos esos nombres? ¿Cómo buscamos esas voces y rostros? La respuesta es generar redes, hacer colectividad.
Este número, queridas lectoras y estimados lectores, proviene de aquí: Alberto Avendaño y Josué Andrés Moz haciendo un esfuerzo de difusión de poesía que proviene de El Salvador, esperamos que lo disfruten y que las palabras de Ana María Rivas, Javier Fuentes Vargas, Fabio Rivas Rivera, Alexandra Lytton Regalado y Willy Palomo les acompañe y les gusten tanto como a nosotros. Bienvenidos sean ustedes y estos poetas a las páginas de este su espacio: El Mechero.
No lo olviden: juntos ¡incendiamos la cultura!, también en Latinoamérica.
Karen Salazar Mar
Directora de El Mechero