DANIEL MARTÍNEZ
No deja de fascinarme el hecho de que la banda y el escritor cuyas obras tal vez más he frecuentado y sobre las cuáles más he indagado, tengan en común el haber tenido un contacto y luego una influencia de la cultura y religión de la India. Quizá en el caso de la banda fue algo más anecdótico y superficial (aunque no así para Harrison) y en el escritor más profundo y duradero, pero un contacto y una huella, los hubo. Resulta curioso, además, que tanto uno como los otros tuvieron un viaje significativo en la misma década, coincidieran a unos kilómetros de distancia por un lapso breve y sacaran sendas obras en años subsiguientes, con un aura similar: el libro/poema Blanco y el “álbum blanco”, el White Album.
A decir verdad, al menos en lo superficial la relación que aquí hago es bastante arbitraria y está más movida por aficiones personales. Un vínculo directo entre uno y otros no lo hay. Lo que Octavio Paz escribió sobre música fue mínimo y sobre música popular, prácticamente nulo. Salvo el caso de John Lennon, se sabe poco de una formación literaria del cuarteto de Liverpool y en sus contactos con escritores surgen contados nombres anglosajones, como el de Allen Ginsberg. Octavio Paz naturalmente tenía noticia sobre The Beatles, pero en toda su obra sólo llegó a hacer dos o tres menciones. Alguna vez dijo que llegó a coincidir en una exposición de arte en Nueva York con John y Yoko (no pude localizar la mención) y en La otra voz, poesía y fin de siglo, escribió lo siguiente:
“Aunque han cambiado las formas poéticas y musicales, los temas de un John Lennon o de cualquier otro poeta popular de nuestros días no son muy distintos a los de los romances y canciones de los siglos XVI y XVII. ¿Y la calidad? Hay de todo, como en las boticas: lo bueno siempre es raro. Pero cualquiera que sea su mérito, esas canciones satisfacen una necesidad psicológica tan viva hoy como hace tres siglos. Mejor dicho: como hace milenios”.
Por otro lado, en una entrevista hecha en 1994, cuando le preguntaron a Marie-José Paz ―esposa del poeta― “qué hacen Marijó y Octavio Paz en sus horas libres”, respondió: “Tratamos de ‘ganar tiempo’. Nos gusta mucho el cine. Octavio Paz tiene debilidad por películas de ciencia ficción. También oímos música, clásica, jazz, de la India (sitar, tabla) y rock”. Me inclino a pensar que mucho de ese rock era de los Fab Four, juntos o por separado.
Ahora vayamos a las confluencias y casualidades. Paz fue enviado a la India en 1962 como embajador y permaneció en el puesto hasta 1968 (como es sabido renunció unos cuantos días después de la Matanza de Tlatelolco el 2 de octubre). Este viaje y estancia dejaron una impronta indeleble en el pensamiento y obra del escritor, como se puede constatar en varios de sus libros y anécdotas (Vislumbres de la India, Ladera Este o el propio Blanco). En The Beatles, se sabe que desde las sesiones de grabación del Help! (1965) ya se podía ver un sitar en el estudio, que en la canción “Norwegian Wood (This Bird Has Flown)” (1966) se escucha ya el instrumento, que George Harrison ―como varios otros rockeros en esa década― fue el primero y más interesado en la India y que eventualmente los cuatro viajarían a ese país a buscar una experiencia de liberación que tendría grandes resultados en cuanto a creatividad.
En febrero de 1968, los cuatro beatles coincidieron en un ashram (un lugar para realizar un retiro espiritual) en Rishikesh, un sitio localizado a 250km de Nueva Delhi, lugar donde se encontraba la embajada de México en la India. ¿Qué tan cerca habrán llegado a estar en esos días y en ese lejano país el escritor mexicano y los cuatro de Liverpool? Producto de esa estancia de alrededor de un mes, son la mayoría de las canciones del “álbum blanco”. Hay varias anécdotas: en “Sexy Sadie” John Lennon increpa al Maharishi Mahesh Yogi luego de escuchar rumores de supuestas insinuaciones sexuales a sus discípulas, McCartney compuso ahí “Back in the USSR” con algunas sugerencias de Mike Love de los Beach Boys ―quien se encontraba en el mismo retiro―, “I’m so tired” la escribió Lennon en un momento de hartazgo y extrañando a Yoko, “Mother Nature´s son” fue compuesta por Paul influido por el entorno del momento y las conversaciones con el Maharishi, “Yer Blues” es producto de una profunda depresión de John en esos días, “While My Guitar Gently Weeps” ―la primera de sus grandes canciones― fue compuesta por George Harrison en esa estancia, “The Cointinuing story of Bungalow Bill” surgió por una controversia sobre la caza y tomar una vida animal y en “Dear Prudence” John Lennon invitaba a “salir a jugar” a Prudence, una muchacha de 20 años ―hermana de la actriz Mia Farrow― que pasaba intervalos de hasta 24 horas de meditación.
La influencia de la India y el budismo tántrico en Paz es un tema demasiado amplio, pero en este texto nos limitaremos a decir que la obra Blanco es su culminación. Aquí el término “Blanco” es empleado por Octavio en varios sentidos: el color de la página “en blanco”, donde se escribe el poema y principio y final del mismo; blanco también en el sentido de “dar en el blanco”, de alcanzar algo ―la Iluminación en este caso―; blanco, haciendo referencia a los rituales sexuales tántricos y el “blanco advenimiento”, como lo llegó a llamar Paz; y finalmente, el sentido más profundo es el del “blanco” de la vacuidad del budismo mahayana (en un principio Paz pensó en nombrar al poema Sunyata, que quiere decir “vacío” o “vacuidad”). No estaría muy fuera de lugar pensar que el color de la portada y el nombre que en consecuencia se le dio al disco de The Beatles haga referencia a esta última acepción.
Blanco es en muchos sentidos el poema más ambicioso, creativo e innovador de Octavio Paz. El White Album es el disco más amplio y probablemente con mayor riqueza creativa de toda la discografía beatle (aunque en varios casos por separado). Uno salió en 1967 y el otro en 1968. Ambos fueron producto de un viaje altamente significativo para los creadores. Todo esto, visto desde la superficie son meras casualidades y datos anecdóticos, pero desde una mirada más profunda quizá no lo serían tanto, sobre todo enfocándose en la esencia de las doctrinas que tanto el poeta como la banda buscaron y conocieron en sus respectivos viajes y estadías simultáneas. Como haya sido, la influencia de la cultura, música y religión de la India dejaron profundas y permanentes huellas, tanto en uno como en otros. El tema se puede ampliar y profundizar, pero ya será en otra ocasión. Hasta la próxima.

