DANIELA ALBARRÁN
A pesar de que el ensayo históricamente ha sido un género cuestionado —considerado a veces un hermano menor en el abanico de la literatura—, me interesa retomar la idea original de su creador, Michel de Montaigne: la escritura desde el “yo”. Esa veta se ha ido transformando, casi sin darnos cuenta, en una narrativa mucho más cotidiana y cercana, pero no por ello banal.
Parto de lo que Montaigne advierte en la nota dedicada al lector de sus Ensayos: “soy yo mismo la materia de mi libro”. El ensayo se propone así como un texto que nace desde la perspectiva situada de quien emite la opinión o la reflexión; es desde el posicionamiento de ese “yo” que surge una interpretación propia del mundo en que habitamos.
Me gustaría que nos centremos en la palabra interpretación, porque es quizá lo que me interesa cuestionar. A través de nuestras lecturas del mundo, de las situaciones y de nuestra propia existencia, somos capaces de encontrar y crear otros significados. En los casos más profundos, mediante la interpretación, podemos generar conocimiento y nuevas formas de concebir la vida. Y pienso en todo esto, justamente, desde mi propia existencia en la vorágine que es el scrolleo de TikTok.
Esta plataforma se ha convertido en la muestra y el ejemplo perfecto del ejercicio del ensayo autobiográfico. Sé que en este punto es fácil refutarme; ante la duda de si en las narrativas de TikTok pudiera existir creación de conocimiento, mi respuesta es sí. Desde ahí, cualquier persona y casi cualquier video son proclives a gestar y compartir saberes, porque el conocimiento nace de la interpretación particular de un sujeto. Al igual que el ensayo tradicional, la plataforma y la forma de narrar pone en el centro la perspectiva del “yo”.
No puedo dejar de pensar que los vlogs son el ejemplo idóneo de este fenómeno. ¿Por qué nos quedamos viendo un video entero? ¿Por qué observar voyeurísticamente un fragmento de la vida ajena? Me parece que la respuesta radica en que los seres humanos tenemos la necesidad tanto de compartir como de conocer las diversas perspectivas de la otredad, aunque esa mirada esté ya editada, (cualquier texto también pasa por un trabajo de edición, por ejemplo).
Pienso, además, que el ensayo es un trabajo de memoria, de percepción personal y, en gran medida, de ficción (porque la memoria lo es). Actualmente vivimos el boom del ensayo autobiográfico las veinticuatro horas del día. Quizá no hemos tenido el tiempo o la paciencia mental para apreciar lo maravilloso que es mostrarle al mundo una postura propia, sin importar si éste se habita desde el privilegio o desde la profunda precarización.
Pensar la realidad a través de un lente es algo que me parece increíble porque, tal vez, sólo a través de la cámara se pueda romper con la limitante económica de un “cuarto propio”. Por supuesto, entiendo que el cuarto propio en el videoensayo se traslada a otros campos, como la calidad de la cámara o del audio; sin embargo, a lo que voy es a que TikTok ha abierto la puerta a narrativas que no parten del privilegio. Al contrario: vemos una aceptación cada vez mayor de la clase trabajadora que muestra cómo es transportarse todos los días a un empleo mal pagado, los quehaceres domésticos o la vida en las periferias. Realidades tan alejadas de la torre del castillo de Montaigne y del cuarto propio de Woolf.
Me emociona saber que mostrar tu propia interpretación del mundo pueda ser, en la actualidad, tan accesible. Ya no se necesita la limitante de lo “intelectual” o el filtro de las lecturas académicas que nutrieron la privilegiada vida de Montaigne. El ensayo trasladado a TikTok nos ha dado la oportunidad de observar el universo desde la mirada de miles de ojos que, día con día, nos muestran su propia existencia situada, saber desde donde habitan, y desde donde se pronuncian es algo que me interesa profundamente. Hoy más que nunca es importante saber desde donde se enuncia ese “yo”, por eso me parece tan importante tener, hoy más que nunca una voz pública, un “yo” que muestre al mundo nuestra particular forma de habitar la realidad.