ÓSCAR ÉDGAR LÓPEZ
Una de mis actividades favoritas mientras cursaba la licenciatura en Letras, y que me granjeó una fuerte apatía por parte de las autoridades y los docentes, era comprar un par de cervezas familiares y beberlas al amparo de la sombra de un pirul, mientras disfrutaba de una lectura del programa (aclaro: no es mi culpa tener muchos amigos sedientos de cerveza y buena literatura que encontráramos en aquellos parajes bucólicos mejor sitio para nuestra instrucción que las frías aulas), recuerdo con especial cariño: El paraíso perdido de Jhon Milton, La Eneida, de Virgilio y El Satiricón de Petronio; este último después lo gocé por doble partida con la película de Fellini.
En la obra del marsellés, Encolpio conoce al poeta Eumolpo, quien le dirige una detallada disertación acerca de la decadencia del arte de la pintura por el vicio, el egoísmo y la frivolidad de los artistas modernos, y aunque pareciera que el orador habla de este siglo XXI, en realidad estaba parado en el I n.e. En estas páginas Petronio escribió acerca de artistas fundamentales del canon occidental como Apeles, Fidias, Lisipo y Mirón, autores, además de obras referenciales de la mitología, de los primeros retratos de la historia de la pintura; contemporáneos de éstos son los encontrados en las tumbas de El Fayum, Egipto. Por estos descubrimientos se arroja la teoría de que el retrato comenzó por la necesidad de testimoniar la propia existencia, necesidad que aún ahora nos resulta tan importante, lo vivimos apenas hace unos meses con la viralidad de los retratos con I.A al estilo Ghibli. Es común que una persona haga o mande a hacer su retrato y el de sus seres queridos para alimentar la memoria, afirmar la presencia, testificar lo experimentado, así comprobamos que el retrato continua siendo un género fundamental en la construcción de la mirada humana junto al paisaje, el bodegón, las escenas sagradas y de liviandad, incluso en la modernidad podemos pensar en retratistas consagrados como Modigliani, Hermenegildo Bustos y en el siglo que corre: Gabriel Serna, incluso el insoportable de Marcos Maseda (al menos a mí me resulta infumable) ejemplo muy preciso de lo citado por el poeta Eumolpo. El arte del retrato no fue sustituido por la fotografía, al contrario los nuevos procesos vinieron a incrementar las posibilidades, lo mismo seguro ocurrirá con la inteligencia artificial. Aún es rentable, si se tiene la habilidad, acudir a la feria del pueblo con los materiales de dibujo y ponerse a retratar a las personas, más de uno solicitará la imagen para regalar al novio, al padre, a la madre o para el ego propio y no faltarán mirones que, deseosos pero paupérrimos, se contenten con observar el surgimiento del rostro en la hoja blanca.
René Almanza, artista gráfico y pintor, dibujante excelso e inventor de “los guantes de dibujo” (vean su perfil en la plataforma de videos) crea escenas que me recuerdan al cine negro de Juan Orol y a las historietas de José Cruz, por los personajes duros enfundados en trajes negros, las rubias maliciosas y las díscolas enfundadas en trajes sastre, esto es una impresión personal, para mí sus dibujos se originan en el universo bohemio del hampa estadounidense de los años de la prohibición del alcohol. De factura impecable sus retratos cumplen la misión de eternizar al personaje, aún si este es ficticio o forma parte de los círculos íntimos del artista, poco importa, pues la fuerza y la conmoción son inesquivables.
Almanza realizó en 2012 una serie de 1001 dibujos sobre papel, mientras se encontraba en Inglaterra y con los que llevó a cabo la muestra “Draws of perceptions series” en la galería londinense Gerrish Fine Art, el que mostramos aquí es el número 797, es una tinta china sobre papel de 15×15 cm. Apreciamos un rostro femenino justo en el momento de efectuar una mueca que sugiere repulsión, enfado o disgusto, el dibujo tiene movimiento lineal y el uso controlado de la mancha le atribuye un aspecto apesadumbrado, casi tenebroso. Desconozco si se trata de una persona o de un personaje, pero me parece que es la concreción de dos mil años de historia del retrato y que, aún después de todo ese tiempo, continúa fundamentando la importancia y el poder de la captación de la esencia humana por medio del dibujo.

Título: Draws of perception series, n.o 797
Autor: René Almanza
Técnica: Tinta china sobre papel guarro
Medidas: 15×15 cm
LOGO Instagram: @renealmanza.art