DANIEL MARTINEZ
Un célebre cineasta, cuyo nombre no recuerdo, afirmaba que las mejores películas que podemos ver son aquellas con las que entramos al cine siendo una persona y salimos siendo otra. Creo que tiene mucho de razón: las películas que más valen son las que nos marcan, las que nos sacuden, las que de algún modo modifican nuestra percepción de la vida. Debe ser por eso que mi género cinematográfico favorito es el drama y, aunque algunas de ellas tal vez ya no las tenga en la misma estima que cuando las vi por primera vez, hay varios ejemplos de filmes que tuvieron ese efecto en mí: Good Will Hunting o Mente indomable en español (1997), La sociedad de los poetas muertos (1989), Manchester by the Sea (2016), Whiplash (2014), o más recientemente, Another Round (2020), Close (2022) o Días perfectos (2023), por decir algunos ejemplos. Películas que abordan los dramas fundamentales de las relaciones y la condición humanas; la complejidad de ser un humano entre otros humanos. Bueno, si hay un cineasta que me ha impresionado con su manera de abordar estas cuestiones, ese es Joachim Trier (1954).
Conocí a este director un día que por recomendación me puse a ver Reprise – Vivir de nuevo (2006), la historia de dos jóvenes amantes de la literatura y el punk, aspirantes a escritores cuyos destinos toman direcciones distintas y uno de ellos (Anders Danielsen Lie) tiene que pagar el costo del éxito y la genialidad con su propia cordura. Luego me asomé a ver Oslo, 31 de agosto (2011), en la que el protagonista, encarnado nuevamente por Anders Danielsen Lie, enfrenta el fracaso, la marginación, la soledad y una fatal adicción a las drogas. Por último vi La peor persona del mundo (2021), en la que el actor de cabecera de Trier cede el protagonismo a Renate Reinsve, quien interpreta a una joven que decide tomar las riendas de su vida y buscar su propia felicidad, aun a costa de lo que podría considerarse moralmente “incorrecto”. Luego me enteré de que a estas tres películas se les considera en conjunto y se les llama “La trilogía de Oslo”, y me pareció un triángulo perfecto, una tríada de películas que tocan cuestiones humanas fundamentales: amor, locura, soledad, adicciones, libertad, enfermedad, muerte.
En la más reciente entrega del cineasta noruego, Valor Sentimental, que se acaba de estrenar en la plataforma MUBI, de nuevo se aborda un tema vital de las relaciones humanas: los lazos familiares y todos los conflictos que vienen con los vínculos entre padres, hijos y hermanos. Nora ―interpretada otra vez por Renate Reinsve― es una prometedora actriz de teatro que sufre múltiples conflictos internos que son consecuencia de graves dificultades con su figura paterna. Su padre, un prestigioso director de cine (Stellan Skarsgård) con quien tiene una relación complicada y distante ―quien a su vez carga con un difícil pasado con su figura materna―, un día se presenta para ofrecerle el papel principal de su nueva película. De esa premisa se derivan numerosos líos familiares en los que se entretejen la ausencia, el abandono, los miedos, rencores, complejos, carencias, envidias y una profunda necesidad de sanar todas las heridas causadas por los vínculos familiares. Y lo que la hace aún más interesante es la manera en que los personajes “subliman” (un poco en el sentido freudiano del término) todas esas heridas y conflictos a través del arte, que se vuelve su única vía de escape y reencuentro, entre ellos y consigo mismos.
De a poco Joachim Trier se ha vuelto un cineasta más conocido y esta nueva cinta ha figurado en las ceremonias de premios. En los Premios del Cine Europeo arrasó ganando Mejor Película, Dirección, Guion, Actor, Actriz y Banda Sonora. En los Globos de Oro tuvo ocho nominaciones, entre las que destacan los de Mejor Película Dramática, Director, Guion, Actriz en película dramática y Actor de reparto. De esos ocho, que fueron récord para una película noruega, sólo obtuvo el galardón Stellan Skarsgård como mejor actor de reparto. En los Oscar también hizo historia para una película noruega con nueve nominaciones: Mejor Película, Dirección, Guion Original, Montaje, Película Internacional, Actriz, Actor de Reparto y doble Actriz de Reparto. Es muy probable que Stellan Skarsgård repita galardón y gane el Oscar. También hay posibilidades en Guion Original, que se disputa con Sinners y Marty Supreme, y con Mejor Película Internacional, en la que tiene fuertes competidores con El agente secreto y Sirât. Las actrices también tienen posibilidades, aunque más bajas.
Un guion profundo y unas actuaciones espléndidas son los mejores atributos de este filme y los ingredientes perfectos para hacer una gran película del género dramático. Fueron en definitiva los que más me gustaron y la pareja de actores de cabecera de Trier (Anders Danielsen Lie y Renate Reinsve) ya nos acostumbraron a esas actuaciones tan vívidas que nos hacen conectar con la trama y compartir las angustias de los personajes. Las obras de Joaquim Trier pueden llegar a tener ese poder de impacto y transformación del que hablaba al principio. Así ha sido conmigo y me he vuelto aficionado a ellas. Hasta el momento esta es mi película favorita del 2025, y como se suele decir: “100% recomendable; si no la han visto, corran a verla”. Nos leemos en la próxima.
