Fotografías e imágenes: Cortesía
Soy Sac-Nicté Guevara Calderón. En 2020 fundé la revista La Desvelada, de la que soy directora. En 2025 publiqué el e-book Conjurar a B: apuntes oníricos sobre el duelo y los milagros. Como criatura híbrida, adoro explorar los puntos de unión entre géneros y temas, por imposibles que parezcan. Escribo sobre cultura -desde todas sus concepciones, aunque me obsesiona la pintura y la moda.
Soy doctoranda en Letras Modernas por la Ibero. Maestra en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid y Maestra en Comunicación por la Ibero. Ganadora del Premio Mujer Tec 2026 en la categoría de Arte y Gestión Cultural y del 2025 Norman Sims Prize otorgado por la International Association of Literary Journalism Studies (IALJS).
Fui becaria del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Durango 2018 en la categoría de ensayo, del programa Prensa y Democracia (PRENDE) de la Universidad Iberoamericana y parte del MashUp de periodismo “Balas y Baladas” de 2016, finalista del Premio Internacional de Crónica “Nuevas Plumas” 2017 y, desde 2019, forma parte de la #RedLATAM de Jóvenes Periodistas.
Como académica, he presentado mi trabajo en el Observatorio Cervantes de la Universidad de Harvard, y en diversos congresos nacionales e internacionales. Mis áreas de especialidad en este ámbito son la crónica virreinal novohispana y la crónica latinoamericana de entre siglos.
EL MECHERO: ¿A qué te dedicas más allá de La Desvelada?
Estoy terminando un doctorado, soy maestra (me encanta dar clases) y suelo decir que soy periodista, aunque el doctorado ha consumido mi vida, así que sólo escribo una columna que se llama Itinerante para El Siglo de Durango.
EL MECHERO: ¿Cómo nació la visión inicial de La Desvelada?
El primerísimo momento fue la necesidad de crear un espacio para publicar después de atravesar un periodo de violencia académica que me dejó pensando que mi carrera periodística se había terminado, así que la primera idea fue crear una especie de portafolio de mi trabajo. Sin embargo, como sabía que necesitaba a alguien que me editara, invité a Marisol Ciriano, posteriormente Brenda Matuk y Antonio Ruiz, y así desde el primer número La Desvelada fue —en una versión chiquita y en pañales— lo que es ahora: una colección de voces que se reúnen para hablar de cualquier cosa que les interesa.
EL MECHERO: ¿Qué significa para ti crear un proyecto valiente en el contexto actual?
En primer lugar me parece que es una responsabilidad, porque sé que soy increíblemente privilegiada desde muchos ángulos. En segundo lugar, me parece que no deja de ser audaz crear un proyecto en el que priorizamos la calidad y la autenticidad de las voces y no el clickbait. Y, como escribí en uno de los textos de aniversario para La Desvelada, sé que eso suena como una receta para el desastre, pero la revista me ha enseñado que ser delusional funciona cuando no dejas de trabajar como loca y de creer en tus sueños.
EL MECHERO: ¿De qué manera construyes un espacio empático para quienes escriben y leen?
El objetivo principal para Marisol y para mí fue siempre justo ese, porque ambas pasamos por ambientes periodísticos medio hostiles, entonces sabíamos que no queríamos replicar ninguno de esos comportamientos y sabíamos también que era algo que no negociaríamos nunca. De forma más específica, tenemos algunas “reglas”: una, nada en La Desvelada es urgente, ningún texto, ningún post para redes, ninguna junta, nada. Dos, la edición a los textos siempre se hace de forma cercana al autor/autora y no se da un paso sin que ellas/os lo aprueben. Y tres, la salud mental de todas las personas en el team es prioridad siempre.
EL MECHERO: ¿Cómo realizas la curaduría de voces que forman parte del proyecto?
Más que una curaduría cerrada, en La Desvelada practicamos una política de puertas abiertas. Lo que buscamos siempre son voces honestas y en ese sentido nuestra “curaduría” es, en realidad, una apuesta: creemos en quien llega con una historia. Fin. También creemos que cualquier ajuste se puede hacer en el proceso de edición, así que editamos con ternura y rigor para que ninguna idea se quede fuera por falta de técnica.
EL MECHERO: ¿Qué lugar ocupa la experimentación creativa en La Desvelada?
Creo que ocupa el lugar principal, por eso nos hacemos llamar “criaturas híbridas”. Nos gusta y divierte jugar con los límites entre los géneros, por eso una de nuestras santas patronas es Susana Rotker: en La invención de la crónica escribió: “no es sino transgresión y aventura aceptar que una nueva literatura pueda surgir desde un espacio periodístico, o preguntarse qué es un género y, peor aún, qué es la literatura: por qué un texto es ‘arte’ y otro no”.
EL MECHERO: ¿Te consideras una inspiración para otras mujeres que escriben?
Una inspiración, no. Me veo como una compañera de camino y, sobre todo, como la representación de una posibilidad. A veces, para escribir nuestra propia historia, necesitamos ver a otra mujer haciéndolo primero. Si algo de lo que hago le sirve a cualquier mujer que se siente constantemente dividida entre distintos mundos, entonces soy feliz de ser el puente que les confirme que sus voces también tienen un lugar en el mundo.
EL MECHERO: ¿Cómo se construye la comunidad alrededor de La Desvelada?
Nuestra comunidad ha crecido de forma 100% orgánica y, si bien algunos han llegado por las redes sociales, en realidad podría apostar que la mayoría ha descubierto a La Desvelada porque alguien más le habló de ella, es decir, de boca en boca.
EL MECHERO: ¿Qué riesgos has tomado para innovar dentro del proyecto?
Los mayores riesgos han sido no apegarnos (casi rechazar) las tendencias editoriales que te dicen que las personas ya no leen, y mantener nuestra independencia económica y editorial. Aquí también podría agregar que si bien para nosotras el escribir de temas híper íntimos y vulnerables no es nada raro, estoy consciente que no suele ser así en el resto del mundo, pero, conectándolo con la pregunta anterior, creo que esa ha sido otra de las claves en el crecimiento de nuestra comunidad.
EL MECHERO: ¿Cómo ejerces el cuidado en los procesos editoriales?
La edición de cada número usualmente corre a cargo de Marisol Ciriano, Nikthya González y yo, y todas trabajamos en el mismo canal: las ediciones siempre son de manera cercana al autor/autora, no imponemos nuestros puntos de vista: sugerimos, y nos enfocamos en que la mejor versión del texto sea la que se publique. Me parece que parte del cuidado también ha sido aceptar cuando un texto al final no sale por decisión de su autora, y apoyar cuando el tema que se toca es complicado.
EL MECHERO: ¿Cuáles han sido los momentos más audaces en la historia de la revista?
Definitivamente nuestra campaña de fondeo, siempre digo que lo más impresionante que nos ha pasado como equipo fue que muchos colegas de distintas partes del país se sumaran con sus propias recompensas para ayudarnos a llegar a nuestro objetivo. Y creo que también agregaría la creación de la #EscuelaDesvelada, que es un programa de formación de bajo costo y lanzar el primer “No diré su nombre”, conocido coloquialmente como “nuestro especial de Voldemorts”.
EL MECHERO: ¿Cómo dialogan pensamiento crítico y sensibilidad en tu propuesta?
Una de las cosas que más peleo siempre es que una cosa no está peleada con la otra. Que podemos ser sensibles y amar el rosa y las chick flicks y al mismo tiempo ser brutalmente inteligentes y debatir sobre política internacional. Sé que suena como algo obvio, pero en la práctica, sobre todo de los ambientes de los que vengo (literario, periodístico, académico), todavía suelen verte por debajo del hombro cuando saben que eres fan de Taylor Swift. Así que en La Desvelada no sólo no concebimos uno sin el otro, además fomentamos ese tipo de cruces porque, al menos para mí, ésa es una de las señales verdaderas de la inteligencia.
EL MECHERO: ¿Qué significa para ti abrir puertas a nuevas voces?
Recuerdo mucho una imagen que alguna vez vi en internet, que decía algo como “a veces lo único que necesitas es que alguien te diga ‘sí’”. La posibilidad de ser esa persona y ayudar con lo que esté en mis manos es al mismo tiempo un sueño de toda la vida, una deuda con todas las personas que me han dicho “sí” y un compromiso de que las puertas que pueda abrir sean cada vez más grandes.
EL MECHERO: ¿En qué sentidos sientes que La Desvelada transforma la narrativa contemporánea?
Creo que más que transformarla la desafía, la transgrede.
EL MECHERO: En el contexto del 8M, ¿qué lugar ocupa La Desvelada dentro de las luchas feministas actuales?
Ocupa el lugar de la memoria y la denuncia a través de la narrativa. Hemos publicado sobre violencia académica, violencia emocional, abusos físicos; temas que a menudo se silencian para proteger hombres o instituciones. Para nosotras, el 8M en la revista significa sostener una plataforma donde esas experiencias dejen de ser un secreto individual y se conviertan en una denuncia colectiva. Nuestro lugar es garantizar que, cuando una mujer decida romper el silencio, encuentre un proceso editorial que la cuide, que valide su testimonio y que le dé una potencia estética que haga imposible que el mundo siga mirando hacia otro lado.
EL MECHERO: ¿Cómo dialoga tu proyecto con las violencias estructurales que atraviesan a las mujeres en México?
Creo que nuestro papel principal recae en el nombramiento. Nombrar las violencias es el primer paso para desarticularlas. Pero también contraponemos a la violencia la creación de espacios de goce y seguridad.
EL MECHERO: ¿Qué responsabilidad sientes, como editora y creadora, frente a la representación de las experiencias femeninas?
Es una gran responsabilidad porque no nos debemos conformar con representaciones planas. Mi deber es asegurar que las historias de mujeres se cuenten con todos sus matices, sin condescendencia.
EL MECHERO: ¿De qué manera la escritura puede convertirse en una herramienta política y de resistencia para las mujeres?
Siempre lo ha sido; la palabra escrita ha sido históricamente una de nuestras herramientas de resistencia más potentes, aunque también una de las más invisibilizadas por los cánones tradicionales. Esto es algo que investigo en mi tesis doctoral: cómo las mujeres hemos usado la narrativa para reclamar espacios de poder y cómo nuestra literatura siempre ha sido política. En La Desvelada contribuimos a esa genealogía de resistencia. Escribir no es sólo un acto estético, es un posicionamiento político porque implica dejar de ser narradas por otros para empezar a nombrarnos a nosotras mismas, validando nuestra propia experiencia como conocimiento legítimo.
EL MECHERO: ¿Qué mensaje te gustaría compartir este 8 de Marzo a las mujeres que aún dudan en contar su historia?
Que su voz es necesaria. Históricamente nos han hecho creer que nuestras vidas “privadas” o nuestras emociones no son temas de “gran literatura” pero siempre, siempre, han estado equivocados. No esperen a tener el texto perfecto; la perfección es una trampa. Sólo empiecen, que aquí hay espacios listos para escucharlas.
EL MECHERO: ¿Algo más que te gustaría compartir con las lectoras y lectores de El Mechero?
Que no subestimen el poder de una historia bien contada, aún en épocas convulsas, y que las puertas de La Desvelada siempre están abiertas para todes. Pueden encontrar a La Desvelada en redes sociales y en la página web: https://ladesvelada.com.mx/








