ÓSCAR ÉDGAR LÓPEZ
Qué alegría en las tardes cuando Batman cantaba cumbias y un Play Mobil lo arrollaba montado en un caballo de peluche, luego a todo el gremio le caía un tremendo asteroide con forma de cojín, unos perdían los pies: ahí van los resortes a rodar bajo la cómoda, otros sangraban tinta de lápiz labial (que mamá no se entere…), luego vámonos con los carritos a hacer un túnel de veinte entradas sobre el montón de arena en la construcción, a rasparse las rodillas y darle vida ruda a los muñecos, para eso era uno niño y el mundo un festín, cuando no tenía taquicardias por beber café ni había recibos que saldar.
El juguete es junto al túmulo funerario una de las formas más antiguas y más sólidas del arte. Es derecho de las infancias acceder al juego y es virtud del que juega proyectar la experiencia en situaciones o en objetos; lo hermoso del juego infantil es la capacidad del infante de representar lo increíble en objetos mundanos: un tronco es un barco, una escoba la espada del guerrero (esto también es una bella virtud del arte dramático).
Las muñecas y otros juguetes se han datado desde hace 4000 años aproximadamente, en cualquier cultura y en cualquier antigua civilización están presentes. Antes del acaparamiento que hicieron las compañías fabricantes de juguetes, las enormes firmas de producción en serie que, además, diseñan mundos alternos en donde los personajes que fabrican protagonizan películas, se estampan en toda suerte de textiles y hasta habitan en parques temáticos, los muñecos se fabricaban de forma artesanal. En el arte popular mexicano existe una amplia variedad de juguetería: animalitos de lata de aluminio, muñecas de trapo, jornaleros de hoja de maíz, sonajas, cochecitos de barro, alcancías para incentivar los ahorros; estas artesanías siguen elaborándose y mantienen vigente un mercado muy lastimado y moribundo, pues frente al juguete el videojuego y la ciber-realidad han acaparado casi todo el universo del juego infantil, lo cual es una pena.
En el terreno del arte contemporáneo el juguete ocupa su propio escaparate, desde los años noventa del siglo pasado se crean los “art toys” o juguetes artísticos de autor, con ejemplos celebres como los diseñados por Michael Lau, los gatos negros y los narigones personajes de Gary Baseman, los marcianos ciclopes de Tim Biskup, en México Mr. Mitote, el colectivo Rotokaiju; se vive una época de auge de este tipo de manifestación artística en parte gracias a la invención de las impresoras 3D aunque aún muchos artistas y diseñadores fabrican sus figuras con vaciados y materiales reciclados que reorganizan y reconstruyen o rediseñan a partir de “bootlegs”.
Mario Mena “Mena art” es un artista en lo que podríamos clasificar como pop mexicano, elabora juguetes, obra gráfica con esténciles, collages y productos comerciales de diseño. Los temas de Mena provienen de la cultura de masas de México, desde la lucha libre, los artistas de la música tropical, los personajes del cine Z, los comics e historietas de los ochentas y noventas del siglo XX. La figura que presentamos hoy es un monstruo de la laguna que luce su elegante traje propio de los músicos de La Sonora Santanera, podría escribir más acerca de él, pero sinceramente prefiero ir a jugar una escena: el Lagunero Santanero montará en el gato Kalipso y todos juntos tendremos grandes aventuras de sillón. ¡Vámonos!

Titulo: Lagunero Santanero
Autor: Mario Mena “Mena Art”
Técnica: ensamble y pintura
Medidas: 5.5 x 3.5 x 22.5 cm
Instagram: the_mena_mexa19